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El consumo de productos light se ha incrementado en
los últimos años y esta tendencia parece
no tener freno, debido a la mayor preocupación
que los consumidores mostramos por nuestra salud y
apariencia física.
Según
datos procedentes de la Encuesta Continua de Presupuestos
Familiares de 2003, realizada por el Instituto Nacional
de Estadística (INE), alrededor de un 6% de
las personas entrevistadas afirmó adquirir
estos productos para mantener la línea o mejorar
la salud, en particular las mujeres.
¿Qué
es un producto light?
Un producto light
es aquél cuyo aporte energético -la
energía se mide en calorías y en julios-
es al menos un 30% más bajo que el de su alimento
de referencia, es decir, el mismo alimento pero en
su versión natural. La reducción energética
se consigue disminuyendo la cantidad o sustituyendo
los azúcares o las grasas por otros componentes
menos calóricos.
¿Son realmente útiles o necesarios?
En personas que se
encuentran en buenas condiciones de salud no está
justificado recurrir a este tipo de productos, si
bien se consideran adecuados para quienes deben limitar
el aporte energético de su alimentación
o la cantidad de grasas y/o azúcares, debido
a que sufren algún trastorno o enfermedad.
Aclarando
conceptos importantes
Los
productos light no son adelgazantes El hecho de que
aparezca en los envases la palabra light, "sin
azúcar añadido", "bajo en
grasas" o similares, no significa que sean adelgazantes.
Es verdad que su aporte calórico es inferior
respecto a los alimentos a los que imitan, pero algunos
de ellos contienen grasas y azúcares en cantidades
significativas. Tal es el caso de la mayonesa, los
quesitos o el paté, alimentos ricos en grasa
por naturaleza, aun tratándose de sus versiones
ligeras.
El
hecho de que aparezca en los envases la palabra light
no significa que sean adelgazantes
Esto
se traduce en que el consumidor que hace uso de estos
productos debe moderar de igual modo la cantidad o
ración. De no ser así, sus efectos resultan
contrarios a lo que se busca, produciendo incluso
aumentos de peso. Para tener una idea más clara,
una cucharada sopera (15 gramos) de mayonesa convencional
contiene unas 100 calorías y unos 10 gramos
de grasa, mientras que la versión light aporta
en torno a 50 calorías y 5 gramos de grasa.
Por tanto, si la persona cae en el error de que por
ser un producto light puede tomar el doble o mayor
cantidad, al final estará consumiendo las mismas
calorías y gramos de grasa que si se tratara
de la mayonesa convencional.
Su empleo indiscriminado
puede alterar la salud Si se abusa de ellos aumenta
el riesgo de desequilibrios nutricionales. Las grasas
y los azúcares son nutrientes necesarios para
el buen funcionamiento del organismo, consumidos sin
exceso ni defecto. Si se sustituye muchos de los alimentos
convencionales por sus versiones light, puede haber
riesgo de carencia de nutrientes esenciales; es decir,
aquellos que el organismo no puede producir por sí
solo, más aún si el conjunto de la dieta
no está correctamente diseñada. La grasa
es vehículo de ácidos grasos esenciales
(linoleico y linolénico) y de vitaminas liposolubles
o solubles en grasa (A, D, E, K), que cumplen funciones
de gran importancia.
Si se sustituye muchos de los alimentos convencionales
por sus versiones light, puede haber riesgo de carencia
de nutrientes esenciales
Por otro lado, si
se consume poca cantidad de hidratos de carbono, el
normal funcionamiento del organismo también
puede verse alterado. Esto último sucede si
se suprimen o limitan al máximo alimentos ricos
en hidratos de carbono como cereales y sus derivados
(pasta, pan, biscotes, etc.), patatas, legumbres,
verduras y frutas, dulces. Y la situación se
agrava si a ello se suma el empleo de productos "sin
azúcar". Si no se consume la cantidad
adecuada de hidratos de carbono -nuestro principal
combustible energético- se produce un "autoconsumo"
de las propias reservas corporales de efectos perjudiciales
para la salud.
Imprescindible leer
las etiquetas Antes de introducir un producto light
en la dieta hay que leer los datos que indica su etiqueta,
en especial en lo referente al etiquetado nutricional
y la lista de ingredientes, que por ley se presentan
en orden decreciente a su peso; es decir, el de más
peso es el que primero aparece, incluidos los aditivos.
Conviene comparar la lista de ingredientes del producto
light con la del alimento tradicional de referencia
Conviene comparar
la lista de ingredientes del producto light con la
del alimento tradicional de referencia, así
como la composición energética y nutricional
de ambos, no sólo por cada 100 gramos, sino
también teniendo en cuenta la porción
o ración de consumo, puesto que puede haber
más de una sorpresa. Por ejemplo: si se compara
la composición de dos tipos de galletas, ligeras
y normales, por 100 gramos, la diferencia en calorías
puede ser notable, pero ya no lo es tanto si se toma
como referencia la ración de cuatro unidades.
La comparación de las características
de los productos light y sus equivalentes tradicionales
permite establecer si en verdad son adecuados o no
a las necesidades de la persona, conocer la composición
de lo que se está comiendo, así como
la relación entre calidad y precio.
Comer light sin productos
light En general, las personas buscan comer alimentos
de similares características a los tradicionales,
pero de menor aporte energético. Desde el punto
de vista dietético y nutricional resulta adecuado
que el consumidor desee alimentos menos grasientos
y con menos azúcares, si bien cabe tener en
cuenta que para ello no es indispensable recurrir
a los productos light. Comiendo menos de 'ciertas
cosas' y cocinando los alimentos de la manera adecuada,
se consigue reducir las grasas y los azúcares
sin necesidad de optar por los productos light, que
por lo general son más caros y no resultan
tan apetecibles como los alimentos a los que pretenden
imitar.
Variedades
de productos light
Productos
con menos grasa Son útiles para diversificar
la alimentación de quienes tienen que controlar
la cantidad de grasas de su dieta, como en caso de
hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, ciertos
trastornos hepáticos o de la vesícula
biliar, problemas pancreáticos y de exceso
de peso. Los de mayor empleo son: salsa fina tipo
mayonesa ligera, margarina y mantequilla light, quesos
y jamón cocido bajos en grasa, leche y yogures
desnatados, etc.
Productos con menos
azúcar o sin azúcar Son útiles
para quienes han de controlar el consumo de azúcares,
como es el caso de la diabetes, de la hipertrigliceridemia,
del sobrepeso y de la obesidad. Hay que destacar que
no todos los productos en los que se incluye el mensaje
"sin azúcar", "sin azúcar
añadido", "con fructosa", "apto
para diabéticos" son light o bajos en
calorías. Son bajos en calorías si emplean
edulcorantes no calóricos, mientras que si
incorporan fructosa (azúcar presente en frutas,
hortalizas y miel) en lugar de sacarosa o azúcar
común, pueden aportar la misma energía
o incluso algo más que los alimentos convencionales,
en función del resto de sus componentes, por
lo que no serían adecuados para quienes tienen
exceso de peso.
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