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La
manzana es la fruta por excelencia, porque en efecto,
es para el hombre goce, alimento y medicina.
Representa
un regalo triple de la naturaleza: a la vista, al
tacto y al paladar.
Desde
su patria prehistórica, que se cree fue la
región de Trebisonda, el Malus Communis, antepasado
de todas las manzanas, penetró en Egipto, donde
se encuentra entre los árboles que hizo plantar
Ramsés II en los jardines del delta del Nilo
y cuyos frutos sirvieron para llenar las famosas 848
cestas donadas por Ramsés III a los sacerdotes
de Tebas para sus ofrendas diarias a los dioses de
Egipto. Se cree que hay 80.000 variedades de las cuales
se han clasificado 8.000.
Goce
a la vista porque su piel brinda un refinado juego
de colores con exquisita armonía, a veces luciendo
un rojo concentrado que va del tono claro al oscuro
brillante, otras veces de un verde pálido que
recuerda los ciclos estivales al ponerse el sol y
otras asemeja el encanto de Oriente como con arabescos
en los que aparecen todos los colores de la paleta
vegetal.
Goce
al tacto por su piel lisa, sin poros ni pelusa, y
por su forma esférica, que invita a la caricia.
Y goce al paladar por su consistencia, sabor y aroma,
un aroma verdaderamente incomparable y exquisito,
porque está formado no por uno o dos olores,
sino por gran variedad de esencias diferentes que
se conjugan entre sí con gran armonía
de matices y proporciones, muestra de ello es la esencia
de manzana.
Propiedades
La
manzana es un alimento en gracia a los azúcares,
las vitaminas, las sales y el agua que contiene, porque
es pobre en proteínas y lípidos. El
jugo contiene el 10 por ciento de prótidos,
de los que el 9 por ciento son azúcares simples,
monosacáridos, que se presentan en forma de
glucosa y frutosa, los más simples de todos
los azúcares, de tal modo que es insignificante
o casi nulo el esfuerzo digestivo necesario para que
el organismo pueda utilizar los glícidos de
la manzana.
Por
ello esta fruta, y mejor aún su jugo, es un
alimento energético que facilita el trabajo
muscular, este jugo no es solamente una bebida, sino
un alimento líquido de igual valor que la leche.
Además, la manzana contiene abundancia de vitamina
C y gran cantidad de vitamina B, combinación
que en jugos de esta y otras frutas jugosas han conquistado
puesto de honor como bebidas de mesa y bebidas de
trabajo.
El
sustituir las bebidas alcohólicas, como el
vino, la cerveza, etc., por bebidas analcohólicas,
como los jugos de frutas, y en especial el jugo de
manzana, es algo realmente muy importante, de extraordinario
valor social, porque su efecto redunda no solo en
beneficio para la salud humana sino en rendimiento
en el trabajo.
El
alcohol es un mal alimento que se transforma tan sólo
en calor y al músculo no le sirve de nada.
Las bebidas alcohólicas, cualesquiera que sean,
disminuyen la capacidad de trabajo por más
que produzcan una impresión de fuerza redoblada;
esto sucede porque su efecto narcótico amortigua
la sensación de cansancio.
El
valor alimenticio de la manzana, que se debe a la
calidad de los azúcares, y a la abundancia
de vitaminas hidrosolubles que contiene, se debe también
a ese 84-93 por ciento de agua existente en cada fruta
bien madura, gracias a lo cual es la preferida para
aplacar más que la sed normal producida por
el organismo en sí, la otra sed… la sed
celular…
Agua
que se come y no se Bebe
Parece comprobado que, si bien para las necesidades
primarias, o sea para aquellas que reclama el organismo
entero, basta el agua común, potable, de manantial,
en cambio para las necesidades de los recambios celulares
se necesita otra agua que ha sido reelaborada por
la vida en el interior de los protoplasmas celulares:
el agua que se come y no se bebe; el agua que se podría
llamar suero celular, jugo protoplasmático,
la que ha sido llamada agua metabólica. Pues
bien, esta agua de orden respiratorio, esta agua que
se come y no se bebe, es precisamente la que la manzana
ofrece generosamente a nuestra sed celular, para nuestra
salud psicocorporal, -así lo cita Giuseppe
Tallarico en su obra La Fruta y la Salud-.
Virtudes
Medicinales
Pero
es también medicina, más aún,
la manzana es la fruta medicinal por excelencia. Facilita
la digestión, provocando una abundante secreción
salival; bien masticada, combate la aerofagia y el
estreñimiento por la gran cantidad de pectina
que posee; por el tanino y las sales potásicas
que contiene se opone a la formación del ácido
úrico.
En
estos casos conviene de preferencia la ‘tisana
de manzanas’, que se prepara haciendo hervir
por 15 minutos en un litro de agua dos o tres manzanas
cortadas a rajas redondas sin pelar, porque incluso
la piel tiene un gran valor medicinal, habiéndose
demostrado su utilidad contra la gota, el reuma crónico,
los herpes y la litiasis. Gozó de gran celebridad
y todavía es muy apreciada la famosa receta
del «apozema malus communis», que consiste
en esta piel desecada y en polvo, en dosis de una
cucharada sopera en un tazón de agua hirviendo,
constituyendo una bebida de propiedades diuréticas
y urolíticas muy acusadas.
Son
tan grandes las virtudes medicinales de esta fruta,
que la medicina popular inglesa no se cansa de repetir
desde hace siglos que «an apple a day keeps
the doctors away» (una manzana al día
aleja al médico de tu casa).
Más
Aportes
Las manzanas son refrescantes y laxantes. Una manzana
todas las mañanas es depurativa y una todas
las noches es laxante. El agua en que se han hervido
constituye una bebida agradable, sabrosa y muy útil
en caso de enfermedades agudas e inflamatorias. Calma
los ardores de la sed y la fiebre, disminuye la irritación
y produce efectos beneficiosos en los riñones
y la vejiga facilitando su funcionamiento.
El valor terapéutico del jugo de manzana es
extraordinario en las enfermedades febriles y en los
casos de operaciones tanto antes como después
de intervención quirúrgica; pero resulta
particularmente beneficioso en la nefritis aguda y
crónica, en la insuficiencia cardiaca y en
las enfermedades del hígado.
Según opinión de Lavillay, el jugo de
manzanas, como el de la uva, produce efectos protectores
sobre los vasos sanguíneos, de los cuales disminuye
la debilidad, aumentando a la vez la energía
cardiaca.
Hoy día también se recurre a la manzana
y a su jugo a favor de la caries dental, enfermedad
actualmente muy extendida, producida por los azúcares
que, al quedar sometidos a la fermentación
de algunos microbios que se encuentran habitualmente
en la cavidad bucal, producen ácido láctico
y pirúvico. Pues bien, los azúcares
que contiene la manzana son los menos perjudiciales,
mientras que los del higo resultan más nocivos.
Las propiedades curativas de la manzana ocupan un
auténtico puesto de honor en las enfermedades
de los niños, sobre todo en aquellas a cargo
del sistema gastrointestinal, en donde a veces hace
verdaderos milagros por sus efectos mecánicos
(celulosa), por sus efectos antitóxicos (estado
coloidal de la pectina), por sus efectos antiinfecciosos
y acidificantes (ácido málico–capaz
de acidificar el ambiente intestinal y renovar la
flora bacteriológica) y por sus efectos astringentes
(ácido tánico). En consecuencia, son
cuatro los grandes pilares de las funciones terapéuticas
de la manzana: la celulosa, la pectina, el ácido
málico y el ácido tánico.
Por el fósforo que contiene es un excelente
tónico cerebral. Recomendada en casos de insomnio
y nerviosismo, cefaleas y anemias.
Variedades de manzanas por Temporada
La
manzana es de la familia de las Rosáceas, de
las que hay cerca de 2.500 variedades conocidas y
del género Malus. La mayor parte casi un sesenta
por ciento se consume en fresco.
Algunas
variedades pueden consumirse todo el año, otras
desde abril hasta diciembre. Las más conocidas
son: la "Golden Delicious", "Red Delicious",
"Starking" "Richared" Reineta
Blanca del Canadá", "Verde doncella"
"Galiaxis", "Gala", "Fuji",
"Belleza de Roma", "Esperiega de Ademuz"
"Granny Smith".
Las más conocidas Golden & Red Delicious
conserva su forma y rico sabor suave cuando está
cocida al horno o cocinada. La piel es tan blanda
y fina que puede comerse sin pelar (mejor las rojas
para comer)
Preparación y Conservación
Mantengalas en bolsas de plástico en el refrigerador
tras la compra para evitar que prosiga su maduración
Las manzanas se pueden mantener así hasta unas
seis semanas. Sin embargo, revíselas a menudo
y retire cualquier manzana que empiece a ponerse mala.
Lavelas bien y aclárelas con agua. Prepare
los platos de la manzana momentos antes de servir
para reducir al mínimo broncear (oxidación).
Proteja las manzanas del corte contra la oxidación
sumergiéndolas en una solución una porción
de jugo de la fruta cítrica y de tres porciones
de agua.
Ingredientes:
-
6 manzanas para cocer
-
250 g de mantequilla + un poco para el molde
-
250 g de azúcar en polvo
-
4 huevos
-
20 cl de nata montada
-
200 g de harina
-
1 pizca de sal
-
1 sobre de levadura química en polvo.
Preparación:
Precalentar el horno (termostato7 – 210°C).
Untar con mantequilla un molde de tarta de 28 centímetros
de diámetro.
Pelar las manzanas y cortarlas en cuartos, eliminando
las partes duras del centro y las pepitas. Cortar
cada cuarto en medias lunas.
Fundir 50 g de mantequilla en una sartén y
sofreír las manzanas por los dos lados. Cuando
empiecen a estar blandas, espolvorear 50g de azúcar
en polvo y dorar sin que lleguen a caramelizar. Echarlas
en el molde repartiéndolas de forma uniforme.
Fundir el resto de la mantequilla en el microondas
o al baño maría.
En una ensaladera, batir los huevos añadiendo
el resto de azúcar hasta que la mezcla esté
espumosa. Continuar a batir incorporando la mantequilla
fundida mezclada con la nata montada.
Mezclar la harina, la sal y la levadura y mezclar
con la masa al mismo tiempo que se sigue batiendo.
Cuando esté lisa y homogénea, verterla
sobre las manzanas.
Meter en el horno a media altura y cocer de 40 a 45
minutos. Al sacarlo del horno, dejar enfriar durante
10 minutos y después sacarlo del molde. Dejar
enfriar completamente.
Para servir, darle la vuelta al pastel sobre una bandeja:
las manzanas caramelizadas quedan hacia arriba y la
presentación es más apetecible.
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