|
|
|
|
Masticar los alimentos es una
función automática de nuestro organismo,
pero hacerlo deficientemente genera una serie de problemas
en el proceso digestivo, sobre todo en las personas
de la tercera edad. |
|
Mahatma
Gandhi afirmaba que, "había que beber como si comiéramos
y comer como si bebiéramos", lo que significa que
al beber, es necesario mover la mandíbula como si estuviéramos
masticando, para que la bebida se mezcle con la saliva y los alimentos
sólidos adquieran consistencia líquida.
Sin
embargo, masticar los alimentos hasta convertirlos en líquido,
es sumamente difícil, pero es necesario que tratemos de
cambiar los hábitos que aprendimos en la infancia, cuando
nos sentíamos obligados a comer alimentos que no nos gustaban,
lo que motivaba a que prácticamente los tragáramos
sin masticarlos.
Es
muy común que gran parte de la población coma apresuradamente,
que mastique muy rápido los alimentos, que no disfrute
el sabor de la comida y así, predisponga al aparato digestivo
a tener algunas complicaciones. Por ello, es conveniente tomar
en cuenta los beneficios de una buena masticación:
Impide
que el estómago e intestino trabajen horas extras y que
haya sensación de pesadéz, así como agruras
y estreñimiento.
Ayuda a calmar al sistema nervioso y aumenta la cantidad de oxigeno
en el cuerpo, lo que reduce la ansiedad durante la comida; con
todo ello prevenimos una digestión difícil.
Genera saliva, la cual contiene mucina, sustancia que funciona
como lubricante.
Produce la enzima ptialina, que humedece los hidratos de carbono,
favoreciendo su digestión.
A través de la saliva se activa la hormona parotina, que
estimula el metabolismo (aprovechamiento de los nutrientes).
Sus
Beneficios
Para
ahondar un poco más en los beneficios de una buena masticación
es interesante apreciar la situación desde varios puntos
de vista:
Físico.
Masticar adecuadamente permite triturar los alimentos y convertirlos
en un bolo alimenticio perfectamente digerible; de no ser así,
los órganos implicados en la digestión trabajarán
a marchas forzadas, lo que generará indigestión,
dolor estomacal y emisión de gases.
Químico.
Cuando se tiene buena masticación, es decir, cuando se
mezclan óptimamente las enzimas salivales con el alimento,
se logra una predigestión, es decir, iniciar el proceso
químico que ocurre en el interior del organismo, en donde
se separan a las sustancias benéficas de las tóxicas.
Informativo.
Sabor, color, olor y textura de los alimentos, es una información
muy valiosa para el organismo, ya que activa determinados órganos
de secreción interna dependiendo de los estímulos
recibidos. Las papilas gustativas, son sensores de información
que registran las características nutricionales de cada
alimento; por ello, es conveniente que la comida permanezca en
la boca el tiempo necesario. De esta forma, la sensación
de plenitud se alcanzará más rápido.
Emocional.
Aunque parezca sorprendente, los sabores de los alimentos estimulan
ciertos órganos y sus emociones correspondientes, de ahí
que se requiera masticar bien para que el cerebro registre plenamente
el sabor de la comida y, por ende, active determinados órganos.
Esto
se explica mejor de la siguiente manera:
Ácido.
Pone en movimiento al hígado y la vesícula
mientras desacelera al páncreas y bazo (órgano situado
a un lado del estómago cuya función es producir
anticuerpos). Además, favorece la digestión de alimentos
grasos o pesados, y es sabido que sirve para fomentar creatividad
e iniciativa; asimismo, colabora para evitar preocupaciones, pues
fomenta la actividad.
Amargo.
Estimula el corazón, la circulación, el
intestino delgado y sirve para fortalecer la seguridad en uno
mismo; paradójicamente, es ideal para fomentar la alegría
y combatir la tristeza.
Dulce.
Pone en movimiento el bazo y el páncreas, y es bueno para
la actividad mental; también relaja el hígado.
Salado.
Activa riñones y vejiga, pero cuidado con consumir demasiados
alimentos de este tipo, pues la presión arterial suele
incrementarse, lo que es peligroso para las arterias del cerebro
y el corazón.
Es un hecho que la modernidad nos ha condicionado a vivir con
estrés, a comer aceleradamente y prestar poca atención
a la calidad de los alimentos que consumimos cotidianamente.
Sin
embargo, sería bueno hacer un alto en el camino y considerar
que hay cosas muy sencillas que nos brindan enormes beneficios,
una de ellas: masticar bien.
|