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| Las
comidas y cenas de Navidad pueden ser sanas. Te preguntarás
¿cómo es eso posible? Muy simple: BUSCA
EL EQUILIBRIO. |
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Es posible
elaborar un menú sano y exquisito sin tener que renunciar
a los típicos productos navideños que tanto gustan
en tu casa.
No se trata de sufrir, privándose de los dulces que más
apetecen, sino de disfrutarlos, pero controlando el tamaño
de la porción.
Nadie puede concebir las navidades sin los dulces y postres típicos
de estas fechas. Tienen su lado bueno, ya que aportan nutrientes
saludables al organismo y un sabor agradable al paladar. Su lado
"menos feliz" es que están llenos de calorías
que fácilmente se transforman en grasas que se acumulan
en el cuerpo. La solución: elegirlos bien y consumirlos
con prudencia.
Gracias a
la variedad en la oferta gastronómica que podemos encontrar
estos días en los mercados, podemos elaborar un menú
muy saludable combinando adecuadamente los productos navideños.
Te damos todas
las claves para que la comida de Navidad no te caiga pesada y
no produzca malestar. Sigue estas pautas y tu cuerpo y el de los
tuyos no se resentirá:
Si
hay entradas calóricas...
Si introduces
tus platos con unos entrantes ricos en grasas, tipo ensaladilla
rusa, fritos o rebozados, has de compensar este exceso con unos
segundos más ligeros, como pescado al horno o a la plancha,
acompañados de guarnición de verduras. Como postre,
frutas de temporada como la piña o la papaya.
Cuando
el plato fuerte es pescado o carne en salsa...
Inicia la
comida con unos entrantes ligeros a base de hortalizas y verduras.
Un catering japonés dará originalidad y color a
tu mesa.
También
puedes echar mano del tradicional marisco, pero de forma moderada
por su alto contenido en ácido úrico.
El postre,
a base de frutas. Por ejemplo, puedes deleitar a los comensales
con unas peras al vino, una macedonia o una rica tarta de frutillas
o frutos rojos.
Si
no te puedes resistir a los dulces navideños…
Turrones,
mazapanes, polvorones y todos los dulces típicos de estas
fiestas, tienen generalmente la culpa del aumento de peso en estas
fechas.
Además hay que tener en cuenta que el azúcar, uno
de los ingredientes que más engordan y menos nutren, no
siempre se halla en los dulces como cabe esperar. Esta fuente
de "calorías vacías" también se
oculta en infinidad de productos no dulces, pasando inadvertido
para el paladar pero no para el metabolismo.
Ten en cuenta,
por ejemplo, que cien gramos de turrón, duro o blando,
proporcionan 500 calorías, la cuarta parte del aporte que
necesitamos diariamente.
Por eso,
es conveniente que moderes su consumo y lo hagas de una forma
muy puntual.
Estos son
los consejos de los expertos en nutrición para mantener
bajo control las calorías del azúcar:
1.
TURRÓN CON MODERACIÓN.
Uno de los ingredientes básicos de este emblemático
dulce navideño, las almendras, tiene un alto contenido
de grasas vegetales poliinsaturadas, las cuales ayudan a mejorar
de perfil de las grasas y reducen los niveles de colesterol en
la sangre.
Además este alimento es rico en vitamina E, selenio y fitoesteroles,
unos compuestos antioxidantes que también benefician la
salud cardiovascular. El único problema del "rey dulce
de la Navidad" es su alto aporte energético, por lo
que se recomienda no abusar de ellos. Se calcula que unos 100
gramos de turrón, aportan unas 500 calorías.
2.
DULCES CASEROS.
Sustituye los ingredientes más calóricos, como la
mantequilla o el azúcar, por edulcorantes, margarina "light"
o productos lácteos desnatados. Una buena opción
de postre apetitoso y menos calórico, es una crema batida
de frutas, manzanas asadas y piña al natural. Muchas veces
lo más atractivo de una comida dulce es su presentación.
3.
CUIDADO CON LOS DULCES "LOBO DISFRAZADO DE OVEJA".
Cada vez hay más variedades de turrones y otros dulces
navideños en cuyo envase se lee "con fructosa"
o "sin azúcar", pero no siempre se trata de productos
con menos calorías. Si se utilizan edulcorantes como la
sacarina, el aspartamo, el ciclamato o el acesulfamo, es posible
que tengan menos calorías, pero no ocurre lo mismo si llevan
fructosa, una azúcar que se extrae de las frutas y que
si bien es más nutritivo, resulta igual de energético
que el "azúcar blanco"de caña o remolacha.
Asimismo, algunos edulcorantes como el sorbitol, el maltitol o
el xilitol, aportan una respetable cantidad de calorías.
4.
FRUTAS DESECADAS Y FRUTOS SECOS: COMO DISFRUTARLOS.
Una buena alternativa a los típicos dulces navideños,
son los frutos secos, como las almendras, piñones, nueces,
o "peladillas", así como las frutas desecadas,
como los dátiles y pasas, todos los cuales contienen grasas
saludables, vitaminas y minerales, sin olvidar que son alimentos
muy energéticos, que conviene "disfrutar sin abusar".
En cambio,
conviene evitar las frutas escarchadas, glaseadas o caramelizadas,
verdaderas "bombas calóricas", concentrados de
azúcares simples, que amenazan el peso corporal y la dentadura.
5.
JUGOS QUE SUMAN KILOS.
Los jugos frutales alegran el paladar y su origen vegetal sugiere
que tienen efectos saludables, pero muchos son verdaderos concentrados
de azúcares. De fresa, mango, piña, melocotón,
limón, solos o combinados: todas estas bebidas, envasadas
en cartones o botellas, son bombas energéticas que hay
que tomar con moderación.
Las bebidas
más azucaradas y altas en calorías, son las de manzana,
y equivalen casi a tomar un refresco de cola. Además, las
galletas y mermeladas etiquetadas como "endulzadas con jugo
de fruta concentrado " pueden parecer más saludables,
pero no son mejores. Cuando el jugo de una fruta se concentra
y emplea como edulcorante, sus componentes nutritivos se eliminan
y sólo queda el azúcar, y sus calorías.
6.
FRUTA: LA MEJOR OPCIÓN PARA CALMAR EL ANSIA.
Cuando "el cuerpo pide una golosina", la mejor elección
siempre es la fruta, que constituye la forma más saludable
de ingerir azúcares y satisfacer el deseo natural por saborear
alimentos dulces.
A igual cantidad
de calorías, el azúcar natural de la fruta se aprovecha
mejor y engorda menos que el azúcar común. Por ejemplo:
una manzana grande, de unos 200 gramos, contiene unos 25 gramos
de azúcar, el equivalente a una cucharada de azúcar
de mesa. Además, el azúcar de la fruta aporta vitaminas,
minerales y fibra, facilitando así el metabolismo y la
digestión de estos alimentos.
Si le apetece
el dulce: ¡coma fruta!. Nunca llegarán a la cantidad
de calorías de un bollo o de un chocolate los cuales, además,
en su fabricación siempre llevan otros productos, como
grasas, huevos, conservantes y edulcorantes, que multiplican por
cuatro el número real de calorías .
7.
PARA ENDULZAR Y NUTRIRSE.
Si le apetece endulzar las comidas o bebidas es mejor utilizar
el azúcar moreno o la miel, porque a igualdad de calorías
son mucho más saludables que el azúcar blanco, que
los mismo que las harinas refinadas, solo aporta calorías
vacías, desprovistas de valor nutritivo.
Pero si no
puedes evitar la tentación, te sugerimos que elijas un
primer y segundo plato ligero, basado en verduras, hortalizas
y carnes y pescados a la plancha. Así compensarás
el desfase calórico. |