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Comer para Vernos bien, la Revolución de los Nutricosméticos

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Subtítulos
En píldoras
Nutricosmética en el mundo
¿Son seguros?
Los mercados han recibido una ola de productos alimenticios cuya finalidad es embellecer, es decir, mejorar la piel, el cabello, reducir arrugas o provocar otros cambios que contribuyen a la belleza exterior de las personas.

Este fenómeno se produce porque la alimentación es el puntal en el que se sustenta la salud de la piel. Los laboratorios, que lo saben, dan un paso más he inventan la nutricosmética o la alimentación que nos ayuda a estar más lindos.

No hablamos solo de complementos alimenticios. Ya hace años que existen comprimidos de plantas y ácidos grasos esenciales para mantener la piel, el cabello o las uñas más sanos y bonitos, para estimular el bronceado, o para eliminar líquidos y grasas. El concepto es una auténtica revolución porque va más allá, y presenta alimentos modificados y diseñados expresamente para tratar la dermis, combatir el envejecimiento o hidratar. Hasta ahora, estos complementos estaban elaborados por laboratorios farmacéuticos, y se vendían en farmacias y parafarmacias. Hoy, en cambio, son los laboratorios cosméticos y las empresas de alimentación los que han tomado cartas en el asunto y reclaman que quienes más saben de piel y alimentos son ellos. Por eso ya podemos encontrar la mejor hidratante junto a otros refrigerados en el supermercado.

El colágeno, el ácido hialurónico, el coenzima Q10 y el aloe vera, conocidos ingredientes de cremas, mascarillas, maquillajes y champús, comenzaron a aparecer en el etiquetado nutricional de aguas de bebida que anunciaban propiedades cosméticas, ideadas para realzar la belleza del cuerpo humano. Hoy día, cada vez son más los productos (leches fermentadas, refrescos y zumos, entre otros) que incluyen alguno de estos ingredientes con estos fines.

Alimentos del futuro

Estamos entrando en una nueva dimensión de la alimentación: la era de los "cosmocéuticos" o "nutracéuticos". Es decir, alimentos que producen beneficios saludables añadidos para prevenir, tratar o, incluso, curar enfermedades a través de la dieta. No estamos hablando de comer sano, que también es importante, sino de esa margarina modificada que disminuye el colesterol, ese zumo con calcio añadido para reforzar los huesos o ese yogur que ayuda a regularte. De hecho, si lo representamos en tres grandes grupos, uno correspondería a una dieta sana y equilibrada, con alimentos nutritivos y variados.

En otro, encontraríamos los complementos alimenticios: píldoras, bebibles, y otros preparados de vitaminas y minerales que ayudan a mantener la salud en momentos puntuales y estados carenciales. Y, finalmente, en el tercer grupo situaríamos aquellos alimentos diseñados y modificados para mantener la salud y tratar determinadas afecciones, los "nutracéuticos".

El problema es que nuestra dieta actual no cumple con las expectativas de mantener la salud. ¿Por qué? En primer lugar, disponemos de una amplísima gama de alimentos, más que cualquier otro grupo humano en la historia. Pero como los suelos en que crecen nuestras verduras son pobres en minerales, tomamos menos fibra (alimentos integrales). Además, las carnes están alimentadas con piensos y los pescados son de piscifactoría. Resultado: tenemos mucho donde elegir pero escasez de nutrientes. A ello hay que añadir que las mujeres solemos estar a dieta hipocalórica gran parte del año (cuando no siempre). En esta situación, la alimentación funcional se presenta como la solución al déficit nutricional y como un plus de salud que puede ayudarnos a afrontar todas estas carencias.

Las cosas claras

Píldoras y bebibles para la piel. Son complementos alimenticios, y no cosméticos ni medicinas, ya que se considera que no curan.

Medicinas. Vía oral o de uso tópico, sí acceden al "interior" del organismo, y tienen la capacidad de tratar o curar una enfermedad.

Cosméticos. Son fórmulas (cremas, sueros, lociones, etc.) que tratan la piel de forma tópica, es decir, por aplicación sobre ella. Nunca pueden superar la epidermis (la capa más superficial de la piel), aunque algunas firmas afirmen lo contrario.

Alimentos funcionales. Se les aplica la normativa alimentaria ya que no son ni medicinas ni cosméticos. Entre ellos, destacan los probióticos, es decir, los que contienen un microorganismo vivo que ejerce un efecto positivo en la salud. Es el caso del yogur y otros lácteos, como los que contienen lactobacilos. También se consideran alimentos funcionales las margarinas y leches con fitoesteroles y ácidos grasos omega 3, que regulan el colesterol.

En píldoras

Son complementos nutricionales compuestos de vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales, oligoelementos o fibra, que pretenden suplir los déficits de la dieta para mantener una piel tersa y brillante, unos cabellos y uñas sanos y largos, o eliminar unos kilos de más. Los destinados a la piel son complejos antioxidantes preparados para contrarrestar el envejecimiento cutáneo y las arrugas. Así, suelen contener vitaminas A, E, C y selenio, así como riboflavina (vitamina B2) y ácidos grasos esenciales, que fortalecen las células cutáneas y mantienen la piel firme e hidratada. La primera firma cosmética en presentar este tipo de píldoras fue el grupo L'Oréal con Innéov. Una marca desarrollada junto con la empresa de alimentación Nestlé, y que ahora cuenta ya con diversos tratamientos para piel y cabello. Hoy las formulan firmas tan conocidas como Arkochim, Phergal, Uriach...

Nutricosmética en el mundo

Un ejemplo que funciona en países como Japón es la alianza entre dos grandes empresas reconocidas, una alimentaria y una de cosméticos. Ambas empresas han desarrollado y lanzado al mercado japonés el agua 'adelgazante' cuyo concepto se basa en la teoría del aroma de Shisheido, la cual sugiere que el efecto de la fragancia de las frutas como el pomelo puede aumentar la producción de un tipo de proteínas UCP (UnCoupling Protein) que actúa sobre los adipocitos, promoviendo la combustión de grasa dentro de la célula.


En EE.UU. con el reclamo de 'Una piel sana desde dentro' y con apuestas innovadoras, una empresa de cosméticos se ha convertido en la primera que basa el cuidado de la piel no sólo en productos tópicos, sino en fórmulas que se ingieren de forma oral, y que cuenta como producto estrella con un agua que lucha contra las arrugas. Las sustancias responsables de los anunciados efectos de esta bebida son un complejo de vitaminas antioxidantes y minerales como el magnesio o el cinc, cuyas proporciones varían en función del objetivo que se pretenda conseguir: tratamiento del acné, tratamiento reafirmante, anti-edad, anti-envejecimiento, entre otras.

En el Reino Unido triunfa un agua mineral que lleva fibra dietética para promover el buen funcionamiento de tracto digestivo, extracto de aloe vera para combatir el estreñimiento, extracto de alcachofa como apoyo a la función detoxificante del hígado y la vesícula biliar; vitaminas C, B6, niacina, ácido pantoténico, ácido fólico y calcio para ayudar a mantener el sistema de defensas. Está concebida como un valor añadido a la hidratación y se ofrece como una alternativa al agua mineral natural.

¿Son seguros?

Todos estos productos innovadores y muchos más que pronto veremos en el supermercado y puntos de venta especializados, se están clasificando bajo los términos 'funcional' o 'nutracéutico'. La definición de estos términos, avalada por la legislación alimentaria europea, no es coherente en muchos casos con el tipo de alimento que se está anunciando. Está claro que un caramelo o una sopa concebidos para aumentar el volumen de los labios no son un alimento diseñado para tener un efecto positivo en la salud, como lo serían los yogures ricos en esteroles o los productos con omega3, que disminuyen el riesgo cardiovascular.

En cuanto a la parte cosmética, la legislación exige la existencia de un dossier en los productos cosméticos que contenga la fórmula cuantitativa y cualitativa del producto, especificaciones fisicoquímicas y microbiológicas de las materias primas y del producto acabado, el método de fabricación, la evaluación de la seguridad para la salud humana del producto acabado, los datos existentes sobre los efectos no deseados del producto para la salud humana y, sobre todo, pruebas que demuestren el efecto reivindicado por el producto cosmético.

En el gran abanico que se está desplegando de alimentos cosméticos, hay marcas y países que ofrecen garantías de seguridad, porque avalan sus productos con estudios que prueban y explican el nexo entre el alimento y sus acciones sobre el organismo. Pero hay otros muchos países y productores que no lo hacen. Por ello, según Jesse Halliday, periodista y editora de NutraIngredients.com, uno de los más prestigiosos y reconocidos sitios web sobre alimentos y bebidas con origen en el Reino Unido, reivindica la necesidad urgente de una distinción legal entre todos estos productos y que el término 'nutricosmético' no se convierta en una especie de cajón de sastre con cabida para todo.

Ver mas detalles en Estetica-natural.com

 

 

 

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