|
|
Por
Soledad Iturrieta Lic. en Nutrición
para Alimentacion Sana
|
| Si
hicieron falta meses -o años- para que tengas
tu cuerpo actual, ¿por qué pensás
que volver al de antes tiene que lograrse en días,
sí o sí? |
|
Hacé
un poco de memoria, pensá en como estabas físicamente
algún tiempo atrás y en como estás ahora.
Fíjate cuanto peso has ganado. ¿Cuánto tiempo
tardaste en ganarlo? ¿Fue algo muy rápido o tardamos
mucho tiempo? ¿Fue cosa de un par de semanas o de muchos
meses?
La respuesta es, sin lugar a dudas, que tardaste unos cuantos
meses -o años- en llegar al estado de sobrepeso actual.
Esto nos debe
dejar ver, como algo obvio, una cosa: así como el peso
tarda en ganarse, también tarda en perderse. No se puede
hacer de la noche a la mañana, ambos son procesos que necesitan
de mucho tiempo para cumplirse.
Lo primero
que se pierde es peso líquido, que es lo también
lo primero que luego se gana. La primera semana perderemos mucho
peso, pero luego empezaremos a perder menos, estabilizándonos
en alguna cantidad (que probablemente sea menor que la que nos
gustaría).
Y luego nuevamente
empezaremos a perder más. Es como si fuésemos tomando
envión y cada vez nuestra aceleración fuese mayor.
El tiempo es un factor vital para llegar perder peso en la medida
que deseamos y de una forma estable.
La paciencia
es la clave. Si no tenemos la paciencia necesaria para esperar
que el proceso se ponga en marcha, nunca lograremos nada, sólo
deprimirnos y dejar la dieta antes de lo necesario.
Por supuesto,
esto no quiere decir que debemos esperar eternamente por el efecto
de nuestra dieta y nuestro programa de ejercicios. Si luego de
un par de meses no estamos obteniendo ninguna clase de beneficio,
deberíamos analizar lo que estamos haciendo y buscar algo
que se adapte mejor a nosotros y que nos pueda realmente dar resultados.
Lo que estamos buscando es una tendencia estable, donde no haya
cambios bruscos en lo que perdemos de una semana a la otra, sino
que sea algo constante.
Promesas Vacías
Todos hemos
visto o escuchado, seguramente, miles de propagandas en la televisión,
radio o revistas que nos hablan de soluciones casi sobrenaturales
al problema del sobrepeso, pastillas, inhibidores del hambre,
pociones mágicas, preparados milagrosos, artilugios varios
y dietas con las que perder cientos de kilos por minuto.
Bien, todo esto es una gran mentira que debería acabarse,
son tan sólo promesas vacías que pueden hacer mucho
más mal que bien y que no deberíamos escuchar, por
más que nos digan exactamente lo que queremos oír
y nos juren que los resultados son más que asombrosos.
Así
que si estabas pensando en realizar alguna compra o en probar
algún remedio de estos, mejor olvidate. No sólo
vas a estar cuidando su salud, sino que además vas a estar
ahorrando mucho dinero.
La única
forma de realmente perder peso (y mantenerlo, que es aun más
importante) es el trabajo duro, el seguir las dietas y el ejercitarse,
poniendo todo el esfuerzo en ello. Y aprender cómo funciona
nuestro cuerpo, por que es importante que hagamos determinadas
actividades, por qué tales alimentos nos sirven y tales
no, cómo ganamos masa muscular y cómo perdemos grasa,
qué función cumple cada parte de la alimentación,
lo que los Licenciados en Nutrición llamamos educación
alimentaria.
No necesita
ser un aprendizaje detallado y pormenorizado, tan sólo
queremos tener armas para que no te engañen con falsas
propuestas y para poder realmente actuar de forma que beneficie
a l cuerpo de nuestros pacientes.
Para
Toda la Vida
Esto es
probablemente lo más difícil de escuchar, lo que
más te va a afectar negativamente antes de comenzar una
dieta o un programa de ejercicios, pero que luego descubrirás
que no es tan tremendo ni tan terrible, una vez que te hayas acostumbrado.
Nos referimos al hecho de que el cuidado del cuerpo es algo para
toda la vida, que nunca se acaba.
Supongamos
que ya hemos hecho la dieta, perdido peso, que estamos en el mejor
estado físico de nuestras vidas, que nunca nos sentimos
tan bien. ¿Cómo sigue esto? Bueno, puede decirse
cómo no sigue. No sigue volviendo a los viejos hábitos
que en un primer lugar nos habían llevado a un exceso de
peso, no sigue volviéndonos sedentarios una vez más.
En realidad,
también puede decirse como sigue. Y esta es la parte que
nadie quiere oír: Sigue esforzándonos en la misma
forma que hasta ahora, con ejercicios y cuidado en las comidas.
Tal vez un poco menos, ya que ahora la intención no es
seguir bajando, sino tan sólo mantenernos, pero aun así
con mínimos sacrificios y un poco de esfuerzo. Puede parecer
muy malo dicho de esta forma, pero tiene también sus recompensas
en lo bien te sentirás.
Como les decimos
siempre a nuestros pacientes: “Una vez logrado tu peso,
hay que seguir manteniendo los buenos hábitos adquiridos
durante el tratamiento, porque aun no se inventó la vacuna
contra el sobrepeso, y si volvés a comer como antes, vas
a volver a tener el cuerpo de antes…”
No hay forma
de llegar al estado físico perfecto y detenerse allí.
La salud del cuerpo es un compromiso a largo plazo, un plazo tan
largo como nuestra vida, si realmente queremos estar bien y en
forma. Volver a la decadencia física es mucho más
sencillo que ponerse en forma, nunca te olvides eso. Y ponerse
en forma de nuevo luego de una recaída es aun más
difícil que seguir esforzándose en mantenerse en
estado.
No va a
ser fácil. Mantené esto en la cabeza. Pero como
ya dijimos, tiene sus recompensas: Una larga vida, llena de salud,
energía y bienestar.
|