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El
pescado es un alimento muy presente en nuestra dieta.
España se sitúa en los primeros puestos
en el consumo mundial de productos pesqueros, justo
detrás de Japón y Portugal.
De
hecho, según datos del Ministerio de Agricultura,
Pesca y Alimentación (MAPA) de 2003, el consumo
de este alimento en el hogar alcanzó los 27,8
kilogramos por persona en ese año. Este alimento
presenta indudables ventajas: es apto para todas las
edades, su consumo contribuye a prevenir enfermedades,
su aporte calórico es en general moderado,
se puede preparar de numerosas maneras…
Diez
razones para comer pescado
1.
Apto para todas las edades
El pescado es fácil de digerir y posee un interesante
perfil nutritivo, similar al de la carne pero con
algunas diferencias. Es rico en proteínas completas
y, a diferencia de la carne, contiene buena fuente
de grasas insaturadas, cuyo consumo se relaciona con
un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Además, el pescado es fuente de minerales como
fósforo, potasio, sodio, calcio, magnesio,
hierro y yodo, de vitaminas del grupo B (B1, B2, B3,
B12), y los más grasos, de las A y D. Los profesionales
dedicados al estudio de la Nutrición y las
Ciencias de la Salud recomiendan alternar el consumo
de pescado con otras fuentes proteicas de origen animal
(carnes, huevos y lácteos) o vegetal (legumbres,
cereales y frutos secos) para que la dieta sea equilibrada.
En concreto, se considera que la ración de
consumo de pescado por persona debe ser de unos 125-150
gramos sin desperdicios, y la frecuencia de consumo
recomendable, entre 3 y 4 veces por semana.
2. Oferta muy amplia
En España, según el MAPA y la Encuesta
de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional
de Estadística (INE), las especies de mayor
demanda son: merluza, pescadilla, sardinas, boquerones
y salmón -entre los pescados frescos y congelados-,
y atún entre las conservas. No obstante, la
oferta disponible en el mercado es mucho más
amplia, pero por desconocimiento o comodidad se tiende
a escoger siempre tan sólo unas pocas especies.
Bastaría con preguntar en los puntos de venta
sobre la limpieza y preparación de pescados
“desconocidos” para diversificar y degustar
especies igual o incluso más sabrosas que se
encuentran a nuestro alcance y que se pueden adaptar
a todos los gustos.
3.
Bajo en calorías
Los blancos contienen unas 80 calorías por
100 gramos, dado que su contenido de grasa no supera
el 2%. Los azules aportan, debido a que presentan
como mínimo un 6% de grasa, entre 120 y 200
calorías por 100 gramos. Ambos tipos constituyen
una buena opción en dietas para reducir peso,
eso sí, sin olvidar el aumento de calorías
que se puede producir en su cocinado (al empanarlos
o freírlos en aceite) y acompañamientos
(mejor una guarnición de verduras que unas
patatas fritas).
4.
Fuente de proteínas completas
El contenido medio de proteínas de los pescados
es del 18%, si bien los azules pueden superar el 20%.
Es decir, 100 gramos de casi cualquier pescado aportan
alrededor de una tercera parte de la cantidad diaria
recomendada de proteínas. Estas proteínas
son de elevado valor biológico, al igual que
las de otros alimentos de origen animal, dado que
contienen todos los aminoácidos esenciales
en cantidad y en proporción adecuados.
5.
Contribuye a prevenir enfermedades
Protege el corazón y las arterias
A
diferencia de otros alimentos de origen animal, el
pescado contiene ácidos grasos poliinsaturados
en una proporción en torno a un 25-45% respecto
del total de ácidos grasos. Entre ellos se
encuentran el ácido linoleico de la familia
Omega-6 y los ácidos EPA (eicosapentanoico)
y DHA (docosahexanoico), de la familia Omega-3. Todos
ellos se encuentran en especial en los pescados azules
o grasos.
El pescado contiene ácidos grasos poliinsaturados
en una proporción en torno a un 25-45% respecto
del total de ácidos grasos
A partir de ellos se producen en el cuerpo unos compuestos,
las prostaglandinas, que poseen, entre otras, la capacidad
de reducir procesos inflamatorios, regular la tensión
arterial, disminuir el riesgo de coágulos o
trombos, así como de equilibrar los lípidos
sanguíneos (aumentan el HDL o ‘buen colesterol’,
reducen el LDL o ‘mal colesterol’, además
del colesterol total y los triglicéridos).
Todo esto se traduce en una reducción del riesgo
de enfermedades cardiovasculares. La cantidad recomendable
para obtener los citados beneficios es de entre 2
y 3 gramos semanales de ácidos grasos Omega
3, lo que se consigue tomando pescado azul de 1 a
3 veces a la semana.
Acción
antiinflamatoria
El pescado azul puede resultar beneficioso para aliviar
los síntomas de enfermedades inflamatorias
como la artritis reumatoide. Diversos estudios sugieren
que una dieta rica en Omega-3 y antioxidantes mitiga
la inflamación.
Contribuye
a prevenir el bocio
El bocio es una enfermedad que se caracteriza por
un crecimiento anormal de la glándula tiroides
que regula el funcionamiento del organismo, en general
causada por una deficiencia de yodo. El pescado, sobre
todo el de mar, es muy buena fuente de yodo. En este
aspecto destacan: salmonete, halibut, salmón,
bacalao salado y conservas de atún o bonito.
6. Fortalece los huesos
La
ingesta de pescados cuyas espinas también se
comen, como especies pequeñas y enlatadas (sardinas,
anchoas…), se convierte en una fuente alimenticia
de calcio. El contenido en calcio de una lata de sardinas
con un peso neto de 70 gramos es similar al que aporta
un vaso de leche.
7.
Crecimiento y desarrollo
El crecimiento y el desarrollo corporal que tienen
lugar durante la infancia, la adolescencia, el embarazo
y la lactancia exigen un mayor aporte proteico respecto
a otras etapas de la vida, por lo que se recomienda
alternar el consumo de pescado con otras fuentes proteicas.
El feto necesita entre 50 y 60 mg/día de los
ácidos grasos linoleico y linolénico
durante el tercer trimestre y la mujer embarazada
requiere el doble que en situación de no embarazo.
8.
Fácil de digerir
El
pescado posee proteínas poco fibrosas y, a
diferencia de la carne, su contenido de colágeno
es bajo. El colágeno es una proteína
del tejido conjuntivo presente en piel, tendones y
cartílagos que aporta dureza. Dado que los
pescados tienen poco colágeno, resultan más
tiernos y fáciles de digerir. Si se tiene en
cuenta el contenido de grasa, los pescados menos grasos
son más fáciles de digerir que los grasos
o azules.
9. Muy versátil en la cocina
Para disfrutar del pescado, conviene variar entre
las distintas especies y técnicas culinarias,
lo que dará como resultado una dieta más
equilibrada y apetecible.
10.
Derivados del pescado
Hay pescados de escasa demanda y consumo; especies
poco conocidas o que no tienen buena apariencia para
la venta directa, pero que mantienen su calidad higiénica
y nutritiva. Un buen modo de darles mayor salida en
el mercado es emplearlos en la elaboración
de derivados entre los que se encuentra el surimi
(músculo de pescado picado), que contribuye
a ampliar aún más la oferta y posibilidades
de consumo de estos alimentos en la dieta, junto con
los enlatados (conservas y semiconservas), pescados
en salazón y ahumados, etc.
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