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Para
que las múltiples reacciones químicas que
se desarrollan en nuestro organismo sean posibles hace falta
ingerir cada día suficiente agua.
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No hacerlo
no sólo impide el correcto funcionamiento del organismo
sino que puede provocar muchas patologías.
Su importancia lo ignora el 99% de la población. Por supuesto,
todos entienden la importancia de beber agua potable lo más
limpia y purificada posible pero hasta ahí llega su conocimiento.
Buena parte
de las enfermedades -especialmente las degenerativas- las causa
la deshidratación del organismo ante la carencia crónica
de agua no es una afirmación gratuita: está fundamentada
científica y clínicamente.
"La
deshidratación crónica es el estresante principal
del cuerpo y la responsable desconocida de la muerte de millones
de personas…”
Es la responsable
de la mayor parte de fallecimientos por enfermedad, muy por encima
de cualquier otra afección. Sin embargo, los arrogantes
sistemas sanitarios de los países supuestamente avanzados
no la consideran importante y siguen tratando a los enfermos con
productos químicos en vez de con simple agua hasta que,
al final, logran que aparezcan problemas de verdad".
Falta de agua
Cuando
nos deshidratamos el organismo reacciona aumentando la producción
del neurotransmisor histamina a fin de regular la cantidad de
agua disponible. Sólo que cuando eso sucede y la histamina
y sus reguladores de agua subordinados son demasiado activos pueden
aparecer alergias, asma y dolores crónicos en diferentes
zonas del cuerpo, desde el dolor dispépsico hasta el artrítico
reumatoide pasando por el de angina, el lumbar, el de piernas,
la migraña, la colitis. Y es que aunque esos dolores se
perciban en zonas localizadas en realidad están avisando
de que hay deshidratación de todo el organismo.
Saber esto
es importante, especialmente entre los médicos. Porque
si tales síntomas no se reconocen como avisos urgentes
de que el organismo necesita agua, llegando entonces a una posible
deshidratación crónica que puede causar a largo
plazo muchos e irreversibles daños.
Enfermedades cerebrales
La deshidratación
crónica de las células cerebrales junto a la falta
de sodio y de un aminoácido esencial -el triptófano-
son la principal causa de las patologías cerebrales: Alzheimer,
Parkinson, Esclerosis múltiple, Ataxia cerebelosa, la depresión...
De hecho hay otros factores como, por ejemplo, el exceso de aluminio
en circulación dentro del cuerpo. Una posibilidad que se
fundamenta en el hecho constatado de que el aluminio está
muy presente en el agua ya que hasta en las sociedades occidentales
tecnológicamente más avanzadas se utiliza sulfato
de aluminio en el proceso de desinfección del agua potable
de las ciudades.
En el cerebro, como decimos, es imprescindible tanto un buen nivel
de hidratación como de sodio en el interior de las células
pues ello es absolutamente esencial tanto para la generación
de la energía hidroeléctrica con la que se nutre
como del buen funcionamiento de los mecanismos de neurotransmisión.
Pues bien, al parecer la deshidratación causa una grave
carencia de triptófano en el cerebro. Y cuando eso sucede,
cuando los niveles de triptófano son inferiores a lo normal
-este aminoácido es muy sensible al estrés.
El agua en la digestión
También
en el proceso de digestión el agua es fundamental. Cuando
comemos el organismo segrega en el estómago el denominado
jugo gástrico, una solución muy corrosiva compuesta
básicamente por ácido clorhídrico diluido
y una enzima inactiva llamada pepsinógeno que se transforma
en pepsina y tiene como función descomponer las proteínas
en elementos más pequeños -los péptidos-
para proceder a su metabolización. Luego, a medida que
el estómago hace su trabajo, las porciones no metabolizadas
son trasladadas al intestino delgado a través de otra válvula:
el píloro. Sólo que antes de pasar al intestino
delgado el páncreas segrega -además de dos enzimas
(la amilasa y la lipasa) y dos proteasas (la tripsina y la quimotripsina)
que continúan con el proceso digestivo- una solución
bicarbonatada para alcalinizar el entorno y contrarrestar la acidez
con la que llega el alimento del estómago.
Pues bien,
para fabricar esa solución bicarbonatada el páncreas
necesita una gran cantidad de agua circulante. Y cuando el cuerpo
está deshidratado eso no es posible con lo que el proceso
digestivo no puede realizarse de forma eficiente.
En otras palabras,
cuando el cuerpo está deshidratado, cuando tiene escasez
de agua, no hay garantía de que el jugo gástrico
sea neutralizado debidamente.
Dicho esto, hay que añadir que la falta de agua provoca
también otras dolencias. Es el caso de la colitis -o inflamación
de colon- y del estreñimiento al que frecuentemente va
asociada. Una situación que se agrava cuando, comida tras
comida, seguimos sin beber suficiente agua y se acumulan en el
intestino grueso las heces endurecidas (lo que llamamos estreñimiento).
Proceso que con el tiempo termina causando dolor e inflamación
en el colon -a veces con infección- y que es lo que conocemos
como colitis.
Artritis
Para la Medicina
convencional la artritis es una enfermedad producida por la alteración
patológica del cartílago -uno de los tejidos que
forman las articulaciones-, lo que provoca dolor e hinchazón
en las articulaciones que, con el paso del tiempo, pueden llegar
a lesionarse gravemente provocando artrosis, es decir, deformaciones
de los huesos.
La Artritis Reumatoidea, en cambio, se achaca a un mal funcionamiento
del sistema inmune y afecta más a menudo a las manos y
los pies. También se cree que puede llevar a ella la gota,
el lupus y la hepatitis viral.
Lo más
grave, en cualquier caso, es que en realidad oficialmente se desconoce
la causa -sólo hay elucubraciones- y el futuro de quienes
padecen esta "enfermedad" es sufrirla de por vida consumiendo
constantemente antiinflamatorios, analgésicos y otros paliativos
que engorden las cuentas de la industria farmacéutica.
Sin embargo,
los millones de personas de todo el mundo que sufren alguna forma
de artritis deberían saber que también en su caso
el problema suele estar causado también por una deshidratación
crónica. Los dolores en las articulaciones deberían
de hecho considerarse meros indicadores de falta de agua en la
superficie del cartílago de la articulación afectada.
La superficie del cartílago de los huesos contiene mucha
agua encargada de lubrificar las articulaciones y permitir que
las dos superficies opuestas resbalen libremente entre sí
durante el movimiento. Lo que permite a un cartílago bien
hidratado que el deterioro a causa de la fricción sea mínimo.
En suma, para evitar la artritis lo que habría que hacer
es tomarse en serio el primer dolor inicial, empezar en ese momento
a ingerir suficiente agua diariamente y doblar suavemente y de
forma constante las articulaciones para activar la circulación
en la zona a fin de recuperar la movilidad. Y solo si el dolor
no desapareciera en unos días, consultar al médico.
El lumbago
Obviamente,
lo dicho es válido para las articulaciones vertebrales
de la columna. Con la diferencia de que en ellas el agua no sólo
lubrifica las superficies de contacto sino que la almacena en
el corazón de los discos intervertebrales para así
soportar la presión del peso de la parte superior del cuerpo.
De hecho, se calcula que el 75% del peso de la parte superior
del cuerpo es soportado por el volumen de agua almacenado en el
núcleo del disco de la 5ª vértebra lumbar mientras
el otro 25% es soportado por la materia fibrosa que existe alrededor
de ese disco. Pues bien, cuando hay deshidratación los
discos intervertebrales y las articulaciones de la columna están
entre los primeros órganos afectados. Y que su valoración
parece correcta lo indica que la afectación del 5º
disco lumbar -cuya función es tan importante para mantenernos
erguidos- suele producirse en el 95% de los casos de problemas
de columna.
En definitiva,
para evitar todo dolor de espalda beber bastante agua y hacer
una serie de ejercicios a fin de crear un vacío intermitente
que atraiga el agua dentro del espacio del disco.
La migraña
La migraña
también suele deberse a la deshidratación, es un
indicador de regulación crítica de la temperatura
corporal. Es decir, es una dolencia que revela una especie de
"estrés de calor".
Un exceso
de mantas en la cama que no dejan que el cuerpo regule su temperatura
durante el sueño, bebidas alcohólicas que provocan
deshidratación celular -particularmente en el cerebro-,
situaciones de alergia que hacen secretar histamina o un exceso
de calor ambiental sin ingesta de agua son ejemplos típicos
de ese "estrés de calor". Algo que se evita con
la simple ingesta regular de agua. Y, en este caso concreto, de
agua fría que baje la temperatura del cuerpo y del cerebro
desde el interior y promueva el cierre del sistema vascular periférico
cuya dilatación, es la causa desencadenante de la migraña.
La depresión y la fatiga crónica
Comúnmente
se acepta que la depresión está asociada al estrés
social, es decir, al temor, la ansiedad, la inseguridad, los problemas
matrimoniales y emocionales persistentes...
La depresión
-que no la tristeza, el decaimiento, etc.- es el resultado de
una carencia de agua en el tejido cerebral. Aseveración
que apoya explicando que el cerebro utiliza la energía
eléctrica para funcionar y ésta se genera en el
interior del cuerpo... merced precisamente a la circulación
del agua. Consiguientemente, con la deshidratación el nivel
de generación de energía disminuye, especialmente
en el cerebro, por lo que muchas funciones cerebrales que dependen
de ese tipo de energía se vuelven ineficaces.
Agregando
que ese estado depresivo causado por la deshidratación
es también lo que suele llevar al llamado Síndrome
de Fatiga Crónica, afección que no sería
sino una etiqueta puesta sobre una serie de problemas fisiológicos
avanzados que se hallan asociados al estrés y, por ende,
a la deshidratación crónica. Afirmación que
apoya en el hecho de que en todos los casos que ha tratado, tras
un periodo de tiempo corrigiendo la deshidratación y sus
complicaciones metabólicas, el Síndrome de Fatiga
Crónica mejoró de forma sorprendente.
El
estrés
Cuando el
cuerpo está deshidratado pone en marcha unos procesos fisiológicos
similares a los que activa cuando está atendiendo una situación
de estrés. Por eso para él la deshidratación
causa estrés y el estrés causa una posterior deshidratación
ya que agota las reservas de agua del cuerpo.
En cuando a los efectos de la cafeína y otros estimulantes
es verdad que a veces pueden considerarse deseables pero el consumo
constante de café, té o colas en sustitución
del agua priva al cuerpo de su plena capacidad de formar energía
hidroeléctrica. El exceso de cafeína anula la energía
ATP almacenada en el cerebro y en el cuerpo por lo que es una
de las principales causas que llevan tanto al llamado Déficit
de atención como al Síndrome de Fatiga Crónica.
Es más, un exceso de cafeína puede a largo plazo
terminar cansado al corazón a causa de su excesiva estimulación.
Cabe agregar
que algunos tests experimentales han demostrado que la cafeína
perjudica la vista y a los componentes de la memoria que tienen
que ver con la facultad de aprendizaje. De ahí que las
personas afectadas de Alzheimer y los niños con dificultades
para estudiar no debieran tomar café nunca.
La
Hipertensión
La actividad
del denominado sistema renina-angiotensina-aldosterona -un mecanismo
subordinado a la activación de histamina en el cerebro-
es esencial en el control del volumen y la presión sanguínea
activándose para conservar el agua cuando falta ésta
o cuando hay carencia de sodio en las células. Es más,
hasta que el contenido de agua y sodio del cuerpo no alcanza un
nivel adecuado el sistema actúa estrechando la capa capilar
y el sistema vascular. Un estrechamiento cuyo nivel se puede medir
y conocemos como hipertensión.
La razón
de ese estrechamiento de los vasos sanguíneos durante una
situación de estrés es fácil de comprender.
Cuando hay estrés parte del agua disponible se usa para
disolver las materias almacenadas, como las proteínas,
el almidón y la grasa. Y es para compensar el agua gastada
que se pone en marcha el sistema renina-angiotensina-aldosterona
coordinando su funcionamiento con la vasopresina y otras hormonas.
Cabe añadir que son los riñones el principal lugar
de actividad de ese sistema. A fin de cuentas, son los responsables
de la producción de orina con que eliminamos las toxinas
y demás material de desecho.
Bueno, pues
para poder trabajar en condiciones los riñones necesitan
suficiente agua. Y es verdad que ante su carencia pueden concentrar
la orina pero no es menos cierto que esa capacidad no debe usarse
hasta el límite so pena de dañar el riñón.
En suma, el sistema renina-angiotensina-aldosterona es más
activo cuando los riñones están dañados y
la producción de orina es insuficiente. Y, por tanto, provocar
disfunciones renales. Los problemas renales, por tanto, pueden
también ser consecuencia de una deshidratación crónica
y de una carencia de sodio (sal).
En definitiva,
la presión arterial alta es también el resultado
de un proceso de adaptación a la carencia de agua en el
cuerpo.
"El
agua es, por sí misma, el mejor diurético natural.
Si las personas que tienen hipertensión y producen la cantidad
de orina adecuada aumentaran su ingesta diaria de agua no necesitarían
tomar diuréticos".
El
Colesterol
La
explicación de la llamada hipercolesterolemia o exceso
de colesterol en el organismo difiere también mucho de
la convencional. Según él, tener demasiado colesterol
en sangre no es sino un mecanismo de defensa de las membranas
celulares contra la fuerza osmótica de la sangre a fin
de conservar el agua, o bien señal de que la sangre concentrada
no puede liberar bastante agua para atravesar la membrana celular
y mantener las funciones celulares normales.
Es decir,
la excesiva elaboración de colesterol y su depósito
en la membrana celular no es más que parte del objetivo
natural de proteger a las células vivas de la deshidratación
ya que es como una especie de "arcilla" natural que
hace de pared celular impidiendo el paso del agua.
Según
explica, en las células vivas con núcleo el colesterol
es el agente que regula la permeabilidad al agua de la membrana
celular. Y en las que no poseen núcleo la composición
de los ácidos grasos empleados en la elaboración
de la membrana celular le da el poder de sobrevivir a la deshidratación.
La producción
de colesterol en la membrana celular es, pues, una parte del sistema
de supervivencia de la célula. Por consiguiente, es una
sustancia absolutamente necesaria y su exceso lo único
que es denota es que existe deshidratación.
Por tanto,
si aportamos al cuerpo el agua necesaria antes de ingerir alimentos
evitaremos la formación de colesterol en los vasos sanguíneos.
Así
pues, el exceso de colesterol no sino el resultado de la deshidratación.
Eso sí, cuando un aumento de la ingesta de agua hace bajar
los niveles de colesterol pero éstos aumentan luego otra
vez hay que asegurarse de que el cuerpo no tiene deficiencia de
sodio.
El sobrepeso
También
el sobrepeso está relacionado con el agua. Algo que justifica
explicando, en primer lugar, que las sensaciones de sed y hambre
se tienen cuando el nivel de energía del cuerpo está
bajo. En tales casos el organismo moviliza la energía almacenada
en la grasa para lo que necesita poner en marcha los mecanismos
de secreción hormonal. Sólo que como ese proceso
tarda más tiempo del que a veces puede esperar, la parte
frontal del cerebro se encarga de obtener energía inmediata
a partir del azúcar de la sangre o de la "hidroelectricidad".
Téngase en cuenta que el cerebro gasta una enorme cantidad
de energía y por eso recibe aproximadamente el 20% de toda
la circulación sanguínea.
Es decir,
para cubrir sus necesidades energéticas el cerebro utiliza
dos mecanismos:
- El azúcar
presente en la sangre, que obtiene con la metabolización
de la comida
- El suministro
de agua y su conversión en energía hidroeléctrica.
El problema
es que el ser humano no sabe distinguir entre la necesidad de
sed y la necesidad de comida y cuando éstas señales
llegan... tiende a comer. Porque como ya explicamos en nuestro
anterior artículo, la boca seca no es sino el último
aviso, la señal de alarma cuando la deshidratación
prácticamente ya es un hecho. Y al alimentarnos en exceso
por no entender que el cuerpo nos pide agua y no comida, uno gana
peso.
El asma y las alergias
El
asma y las alergias son igualmente indicadores de que el cuerpo
ha recurrido a un aumento en la producción de histamina
ante la falta de agua. Está constatado que en los asmáticos
hay un incremento del contenido de histamina en sus tejidos pulmonares
y que es precisamente esa sustancia la que regula la contracción
muscular bronquial. A fin de cuentas, los pulmones son uno de
los órganos que tienen mayor pérdida de agua a causa
de la evaporación que provoca la respiración. La
histamina, pues, se produce para evitar la constricción
bronquial. Se trata, por tanto, de una maniobra simple y natural
para preservar el agua. Obviamente, cuando el estado de deshidratación
es importante se libera una cantidad exagerada de histamina.
Por eso beber
la cantidad adecuada de agua diariamente ayuda a aliviar y prevenir
tanto el asma como las alergias.
Debe añadirse,
en cualquier caso, que otro papel importante en el asma lo desempeña
el sodio (que normalmente se ingiere con la sal o cloruro sódico).
Y es que cuando hay escasez de agua el cuerpo empieza a retenerlo.
Por otra parte,
en algunas personas la escasez de sodio en el cuerpo puede producir
los mismos síntomas que en el caso de la falta de agua.
Conviene pues que en las crisis asmáticas graves se tome
abundante agua con una pizquita de sal -póngala bajo la
lengua sin que toque el paladar para que no lo irrite- ya que
ésta es un antihistamínico natural.
Además,
si bien el agua mantiene el paso del aire húmedo y evita
que los conductos se sequen cuando el aire entra y sale de los
pulmones, en las primeras fases del asma se secreta moco para
proteger los tejidos de las vías respiratorias pero a veces
en demasiada cantidad y el moco se queda pegado a las paredes
evitando el paso normal de aire por ellas. Afortudamente, el sodio
es un rompedor natural del moco.
El asma no
es una enfermedad sino una adaptación fisiológica
del cuerpo a la deshidratación y a la restricción
de sal que se manifestará siempre que no se preste suficiente
atención al consumo de agua y de sal. Por eso basta una
pizca de sal en la lengua después de beber agua para hacer
creer al cerebro que un montón de sal ha entrado en el
cuerpo y relaje los bronquiolos.
Diabetes
Como el lector
sin duda sabe, la diabetes es un desorden del metabolismo -el
proceso que convierte el alimento que ingerimos en energía-
siendo la insulina el factor más importante del proceso.
Pues bien, la diabetes Tipo I es muy probablemente también
el resultado final de una carencia de agua. ¿La razón?
Como ya hemos visto, cuando hay deshidratación el cuerpo
produce histamina para regular el nivel agua... pero paralelamente
se activan un grupo de sustancias conocidas como prostaglandinas,
implicadas también en un sistema subordinado de distribución
racionada de agua a las células del cuerpo. Siendo una
de ellas la prostaglandina tipo E, que parece estar también
implicada en la elaboración de la solución bicarbonatada
que contrarresta la acidez de los alimentos en el proceso digestivo
pero que se encarga también de inhibir naturalmente la
secreción de insulina por el páncreas.
Es decir,
la prostaglandina E tiene dos funciones claras: por un lado, distribuir
agua al páncreas; y, por otro, inhibir la acción
de la insulina. Y sería esa inhibición la causa
de la diabetes tipo I. Que, por tanto, sería consecuencia
de la causa principal: la deshidratación crónica.
En cuanto
a la diabetes Tipo II -cuando las células pancreáticas
han perdido ya la capacidad de producir insulina-, se debería
a la deshidratación crónica y al trastorno del metabolismo
de los aminoácidos en el organismo, responsable muy probablemente
de la destrucción de la estructura del ADN en las células
beta del páncreas encargadas de producir la insulina.
Basta un consumo
diario, estricto y regular de agua y asegurarse de ingerir el
principal conductor y supervisor del bienestar del cuerpo -el
triptófano y sus neurotransmisores derivados- para estar
en condiciones óptimas de regular todas las funciones corporales.
Otras patologías
La verdad
es que no hay apenas dolencias que no tengan que ver con la deshidratación
crónica, excepción hecha de las enfermedades infecciosas
o los traumatismos.
Así,
asegura que muchos de quienes padecen insomnio, por ejemplo, pueden
resolver su problema bebiendo antes de acostarse un vaso grande
de agua y poniendo luego una pizca de sal en la lengua -sin tocar
el paladar porque podría causar irritación, como
ya dijimos- ya que ello induce el sueño en sólo
unos minutos. La explicación es que con esa acción
se altera el porcentaje de descarga eléctrica en el cerebro
y ello provoca sueño.
También
asevera que si es usted de esas personas que a veces sufre desmayos
después de una ducha ha de saber que se debe a que las
reservas de agua de su cuerpo no son suficientes para llegar al
cerebro cuando los vasos sanguíneos de la piel se abren
a causa del calor del agua. Por lo que recomienda beber siempre
un vaso de agua antes de meterse bajo el grifo.
Incluso las
relaciones sexuales se verían afectadas por la deshidratación.
Cuando el cuerpo está bien hidratado se dan todos los requisitos
hormonales y fisiológicos para una vida sexual satisfactoria
y una libido más que adecuada. Y agrega que, en todo caso,
uno o dos vasos de agua antes de la relación ayuda a obtener
una erección sostenida y más firme en los hombres
y mayor lubricación en las mujeres.
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