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| El
consumo adecuado de legumbres, cereales y frutos secos
permite obtener proteínas de calidad, con menos
grasa saturada y menos colesterol que los alimentos
de origen animal |
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Lentejas
con arroz, espaguetis con guisantes, garbanzos con piñones...
La obtención de las proteínas necesarias para el
correcto funcionamiento y el crecimiento del organismo se puede
lograr con una acertada combinación de productos vegetales.
Pese a que este nutriente se identifica de forma habitual con
la carne, el pescado y los huevos, la inclusión adecuada
en nuestra dieta de legumbres, cereales o frutos secos surte también
de proteínas vegetales con una calidad similar. Así
se ingiere menos grasa saturada y menos colesterol, sustancias
propias de los alimentos de origen animal. La elaboración
de platos ricos en proteínas vegetales se puede convertir
además en una forma sencilla de diversificar los menús
de cada día.
Funciones de las proteínas
Las
proteínas son elementos indispensables para la formación,
el crecimiento y la renovación de cada célula del
organismo. De hecho, entre el 15 y el 20% del peso de una persona
adulta sana está formado por proteínas. Por ejemplo,
las distintas proteínas humanas que forman los tejidos
y los órganos, como la queratina de la piel, el cabello
y las uñas; el colágeno de huesos, tendones y cartílagos;
la elastina de los ligamentos; las enzimas que permiten la digestión
de los alimentos; ciertas hormonas como la insulina o la hormona
de crecimiento, e incluso anticuerpos que nos protegen de las
infecciones surgen de la combinación compleja de veinte
aminoácidos. Los aminoácidos son las unidades básicas
de las proteínas y están compuestos por carbono,
oxígeno, hidrógeno, nitrógeno y algunos de
ellos contienen también azufre.
Aminoácidos esenciales
Ocho
de estos veinte aminoácidos se consideran esenciales (imprescindibles)
para el organismo y deben ser ingeridos a través de la
dieta porque no se pueden obtener de ninguna otra forma. Sus nombres
son isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina,
triptófano y valina, y sirven para establecer la calidad
de las proteínas. Así, la que contiene la cantidad
suficiente de cada uno de los aminoácidos esenciales se
denomina -proteína de alto valor biológico o proteína
completa-. Hace referencia a la capacidad que tiene la proteína
para formar otras nuevas en el individuo que las ingiere. Cuando
la proteína es deficiente en uno o más aminoácidos
esenciales se denomina -proteína incompleta o de bajo valor
biológico-. Según la Organización Mundial
de la Salud, la proteína de mayor calidad es la del huevo
y a partir de ella se determina el valor biológico de las
proteínas del resto de alimentos.
Nuestro
organismo necesita cada día una cantidad determinada de
proteínas de alto valor biológico- para cubrir las
numerosas y complejas funciones que desempeñan estos nutrientes.
El organismo no puede sintetizar proteínas humanas si hay
deficiencia de un aminoácido esencial.
El organismo no puede sintetizar proteínas humanas si hay
deficiencia de un aminoácido esencial
Se ingieren proteínas de alto valor biológico con
alimentos de origen animal como huevos, carnes, pescados y lácteos,
y vegetales como la soja. Las proteínas de los cereales,
las legumbres, los frutos secos y las semillas (sésamo,
pipas) son deficitarias en algún aminoácido esencial,
motivo por el que se las considera incompletas. Las legumbres
y los frutos secos son deficitarios en metionina y los cereales
y las semillas lo son en lisina. No obstante, como el aminoácido
deficiente suele ser distinto en las proteínas de los distintos
vegetales, si estos alimentos se combinan con acierto, o si se
consumen en cantidad suficiente a lo largo del día -y no
necesariamente en la misma comida-, el organismo obtiene todos
los aminoácidos esenciales que necesita para fabricar proteínas
humanas.
Combinación acertada de alimentos vegetales
Para
lograr mejorar la calidad de las proteínas vegetales, las
sugerencias son las de mezclar en un mismo plato distintos productos,
combinaciones que suelen encontrarse en las recetas tradicionales
de todos los continentes. La variedad de platos vegetales con
una calidad proteica excelente puede ser tan amplia como permita
la imaginación y las ganas de probar platos nuevos.
Legumbres + cereales integrales: lentejas con
arroz, alubias con pasta o mandioca, cuscús con garbanzos
y verduras, garbanzos con trigo, espaguetis con guisantes y gambas,
burritos (pan de maíz) rellenos de frijoles, soja con verduras
y arroz, garbanzos con pan.
Legumbres
+ frutos secos y semillas: garbanzos con piñones,
ensalada de lentejas con nueces, humus o paté de garbanzos
(garbanzos triturados con semillas de sésamo y especias).
Cereales
integrales + lácteos vegetales: arroz o avena
con batido de soja, de almendras&
Frutos
secos y semillas + lácteos vegetales: avena o
arroz con leche y frutos secos.
Frutos
secos y semillas + cereales integrales: ensalada de arroz con
frutos secos, pasta con nueces.
Estas combinaciones de vegetales son imprescindibles para todas
las personas que siguen dietas vegetarianas. De este modo pueden
satisfacer sus necesidades diarias de proteínas. También
son recomendables para todas las personas porque permiten obtener
proteínas de calidad -todos los aminoácidos esenciales-
con un menor aporte de grasa saturada y de colesterol, sustancias
propias de los alimentos de origen animal. Así, el consumo
continuado de proteínas vegetales, en sustitución
de las proteínas animales más consumidas (fundamentalmente
las carnes y derivados, y también pescados), es compatible
con los criterios de dieta equilibrada. Y si las combinaciones
de vegetales se incluyen ocasionalmente en los menús, también
sirven para hacer la dieta más variada e igual de nutritiva
y equilibrada, tal y como se muestra en el ejemplo.
De
hecho, el consumo frecuente y en exceso de alimentos de origen
animal se relaciona con un riesgo mayor de padecer enfermedades
vinculadas con el exceso de proteínas, grasas saturadas,
colesterol y calorías; como la insuficiencia renal, hiperuricemia
(ácido úrico elevado), gota, sobrepeso, obesidad,
y trastornos cardiovasculares como hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia
e hipertensión.
| Ejemplo
de menús equivalentes en calidad y cantidad de proteínas |
- Crema
de calabaza, cebolla y patata
- Filete
de ternera (120-130 g) con pimientos verdes
-
Pan y fruta fresca
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- Ensalada
variada
- Garbanzos
con rehogado de ajo, calabaza y pimiento verde
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Pan y arroz con leche y nueces
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- Ensalada
variada con nueces
- Garbanzos
con arroz y rehogado de ajo, calabaza y pimiento verde
-
Pan y fruta fresca
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- Ensalada
de arroz con nueces
- Rehogado
de calabaza, calabacín, zanahoria, cebolla, pimiento
verde y garbanzos
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Pan y fruta fresca
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