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Como puedo
dejar de comer. Quiero bajar de peso. Estas son dos
preguntas muy frecuentes y están íntimamente
relacionadas. |
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Es un hecho
que la mayor parte de los que están obesos es porque comen
mal y de más y además tienen una vida sedentaria.
Esto es una obviedad. Lo que no es tan obvio es que esa ingesta
de alimentos y su correspondiente sedentarismo corresponden más
a problemas psíquicos, emocionales o afectivos que a “que
simplemente les gusta la comida”.
Puede ser que alguna comida les guste, pero la mayor parte de
lo que comen empieza en otro lugar. Me siento solo. Mal con mi
vida. Tengo ciertos problemas, no importa cuales. Necesito satisfacción
inmediata y por ende como. Aumento de peso, me siento peor. Con
menos autoestima. Me veo más gordo. Me arreglo menos. Me
siento peor y entonces como más y más me siento
frente al televisor para evadirme. Es un perfecto círculo
vicioso que puede no parar nunca. Por eso es que los obesos son
afectos a los dulces, generalmente. Porque los dulces nos ofrecen
gratificación inmediata. Es simplemente químico.
Hasta
que un buen día, tocamos fondo porque nos miramos al espejo
y aquella foto de hace apenas algunos años atrás
ya parece de otra persona. Estoy seguro que muchos de los que
lean esto se sentirán identificados. Es como que uno está
atacado por dos frentes, uno el emocional, que probablemente sea
la causa, el otro el físico, porque lo que comienza en
nuestro complicado cerebro, que muchas veces no entendemos, termina
trasladándose a nuestro cuerpo.
Si entendemos
esto, y lo asumimos, y tenemos la voluntad de solucionarlo, entonces
hay que responder en ambos frentes. El costado psíquico
con terapia. Para el emocional funcionan muy bien los grupos de
autoayuda. Pues la verdad es que uno se siente una “cucaracha”,
la “única cucaracha” y la verdad es que es
mucha la gente que tiene ese problema. En los Estados Unidos,
por ejemplo, es la mitad. Mucha gente.
Si además
contamos los que tienen otros problemas, seguramente es muy poca
la gente que realmente se siente plena con su vida. Los grupos
de autoayuda como gordos anónimos o comedores compulsivos,
solo por mencionar dos de ellos, funcionan bien porque allí
encontraremos al “recién llegado” y al que
después de un tiempo de acción y concurrencia ha
superado el problema y se encuentra en franca recuperación.
El concurrente se siente identificado, tiene quien lo guíe
que padeció ese mismo problema, y además emocionalmente
contenido.
El otro frente
también hay que pelearlo y será paralelo. Es comenzar
a cambiar los hábitos de alimentación y el sedentarismo.
Si no podemos correr, bueno pues al menos caminemos una hora por
día. Cualquier persona puede caminar una hora por día.
Reemplacemos los antojos y atracones. Comamos fresco y natural.
Verduras, frutas, cereales, menos carne y que sea magra. Más
pescado. Lácteos descremados.
Cuando tengamos
hambre bebamos un vaso de agua, eso funciona. Reemplacemos una
adicción, porque eso es lo que es, por otra. Funciona.
En lugar de un chocolate una zanahoria o una manzana. Comamos
repartido en el día. En lugar de dos a lo bestia. Comamos
porciones chicas y más veces. Evitemos toda comida que
no sea natural. Alimentos procesados o refinados, golosinas, repostería.
Comamos integral y variado. Lo que al principio puede parecer
inalcanzable, con tiempo se transforma en una forma de vida. Igual
que la anterior.
Cuando
comer más es comer menos
NUEVA YORK.-
¿Qué es lo que determina cuánto comemos y
cuánto pesamos? ¿Es la cantidad de grasa en los
alimentos, los carbohidratos, el tamaño de las porciones,
lo que bebemos, ese rasgo difícil de encontrar llamado
voluntad? Los consejos populares pueden llevar a los que desean
adelgazar a abandonar antes de empezar.
Las buenas
noticias, basadas en estudios, aseguran que uno puede comer más,
probablemente más de lo que está comiendo, y pesar
menos, si elige el tipo de comida correcta.
En un reciente
encuentro sobre obesidad realizado en Minneapolis, la doctores,
expertos en saciedad, presentaron importantes revelaciones sobre
cómo obtener un exitoso manejo del peso. Comenzó
su presentación sobre ese control con esta afirmación
irrefutable: "Las calorías cuentan, no importa lo
que se lea en la prensa. Las leyes de la termodinámica
siguen aún vigentes."
Con respecto
a ganar y perder peso, las leyes de la termodinámica pueden
traducirse así: las calorías consumidas deben ser
utilizadas o se almacenarán como grasa corporal. Cuando
se adopta un cuidadoso control de las calorías, que la
cantidad de grasa de la dieta sea del 25% o del 45% de las calorías
tiene poca influencia en la pérdida de peso.
La gente
que dice que puede comer todo lo que quiere y que pierde peso
cuando evita ciertos tipos de alimentos, en realidad está
comiendo menos calorías que antes.
El volumen cuenta
Muchas características
de las comidas afectan la saciedad: la apariencia, el gusto, cómo
se sienten en la boca, cuánta masticación requieren,
los nutrientes que contienen, la densidad en que se encuentran
las calorías e, independientemente de la densidad calórica,
el volumen de alimento consumido.
La especialista
no discute la premisa popular de que los macronutrientes (proteínas,
grasas, carbohidratos, alcohol y fibras) influyen en la ingesta
y el uso de calorías. Entonces, ¿ qué es
lo que hace que su cuerpo diga que ha comido lo suficiente? Los
estudios de saciedad han demostrado que la cantidad de calorías
en un determinado volumen de alimento es la que establece la diferencia
en el número de calorías que la gente consume en
una comida, y durante todo un día. En términos de
nutrición, esto se llama densidad energética de
los alimentos.
Cuanta mayor es la densidad energética -cuantas más
calorías se almacenen en determinado peso o volumen de
alimento- más fácil es comer de más.
"La
gente tiende a comer una cantidad constante de comida". Cuando
se consume un alimento denso en calorías, alto en grasas,
es probable que las personas coman más calorías
para lograr la cantidad que las satisfaga. ¿Pero qué
es lo que incrementa el volumen de lo que se ingiere sin agregar
calorías? Adivine: el agua. ¿Y qué alimentos
contienen naturalmente más agua? Así es: frutas
y vegetales.
"La
gente a la que se le da el mensaje de que coma más frutas
y vegetales pierde significativamente más peso que aquellos
a los que se les dice que coman menos grasas -aseguró-.
Los mensajes positivos sobre lo que se puede comer son más
efectivos que los restrictivos, que marcan lo que no se puede
comer."
Agua
versus calorías
El agua tiene
gran impacto en la cantidad de alimento que podemos comer. Los
alimentos con bajo nivel de humedad aumentan el número
de calorías que comemos."
En los estudios, la gente comió un peso constante de alimentos,
pero si había agua en el peso y volumen de la comida consumía
un tercio menos de calorías. Cuando los participantes recibieron
un primer plato rico en agua, sopa o ensalada antes de la comida
principal, consumieron significativamente menos calorías
en total que si se les diera directamente el principal sin la
entrada de baja densidad energética.
Así,
disminuyendo la densidad energética de lo que ingería,
la gente comía naturalmente menos, no sólo en una
comida sino durante todo el día.
Fracasos
Los estudios
explican por qué tantas personas que reducen las grasas
en sus dietas no logran perder peso e incluso engordan. "Cuando
el contenido graso de la dieta se reduce, pero la densidad energética
se mantiene constante no se disminuye la ingesta calórica."
Así, si se reemplazan las grasas por carbohidratos de alta
densidad energética es posible que no se reduzcan las calorías,
sino que se incrementen. Los hallazgos son una buena noticia para
los que aman las pastas y pueden estar evitándolas por
la manía actual de las dietas bajas en carbohidratos.
Tazones y cucharas pequeñas son importantes
para comer menos
Los investigadores
creen que su hallazgo es el resultado de la tendencia perceptiva
humana a juzgar tamaños de objetos basándose en
comparaciones con los artículos vecinos.
Los participantes
en el estudio, por ejemplo, se sirvieron un 31 por ciento más
de helado cuando les dieron un tazón de 1 litro en lugar
de uno de medio litro.
Sus porciones
aumentaron en un 14,5 por ciento cuando les fue dada una cuchara
de 85 mililitros en vez de una de 57. Cuando se proveyeron con
una cuchara grande y una taza grande, la gente se sirvió
un 56,8 por ciento más de helado. Pese a la notable diferencia,
no se percataron de la mayor cantidad de helado.
Y estos participantes
del estudio eran expertos en nutrición, un grupo del que
uno podría esperar que exhibiera más moderación
al servirse alimentos y consumirlos. Los investigadores invitaron
a estos 85 expertos en nutrición, que no tenían
conocimiento del estudio, a un lugar donde resultaron ser los
participantes de un experimento camuflado en un evento social.
"Aunque no está claro aún cómo de precisa
es la gente normal a la hora de estimar peso y calorías,
se creyó que este grupo haría uso de una mayor exactitud,
teniendo en cuenta su condición de expertos en nutrición",
señala van Ittersum. "Cuando alguien se sirve alimento
de más, es probable que acabe comiendo en exceso. Eso ocurre
porque las personas comemos, en promedio, un 92 por ciento del
alimento que nos servimos". |