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Los
quesos frescos son excelentes para darle variedad
y riqueza a tu alimentación, sin consumir demasiadas
grasas ni calorías
Para la nutrióloga Marta Aranzadi, "lo
más nutritivo de los quesos frescos es su contenido
en calcio y proteínas, además de que
son bajos en grasa. También son una buena opción
como sustituto de otras proteínas como la carne,
el pollo, el pescado o el huevo".
Los quesos frescos se elaboran de leche de vaca, oveja,
cabra o búfala, que se cuaja mediante condensadores
vegetales, animales o químicos para obtener
la cuajada, una sustancia blanda. La cuajada se solidifica,
se escurre y se prensa, separando el suero lácteo.
El queso blanco recién hecho se moldea y se
pasteuriza, pero no se somete a ningún proceso
de maduración ni fermentación como en
los quesos maduros, curados o azules.
Los
orígenes del Queso
Los
orígenes de la elaboración del queso
está en discusión y no se puede datar
con exactitud, aunque se estima encontrarse entre
el año 8000 adC (cuando se domestica la oveja)
y el 3000 adC.
Existe una leyenda que dice que fue
descubierto por un mercader árabe que, mientras
realizaba un largo viaje por el desierto, puso leche
en un recipiente fabricado a partir del estómago
de un cordero. Cuando fue a consumirla vio que estaba
coagulada y fermentada (debido al cuajo del estómago
del cordero y a la alta temperatura del desierto).
Hay otros autores que señalan que el queso
ya se conocía en la prehistoria, extremo que
no se ha podido comprobar.
Leyendas aparte, probablemente surgió
como una manera de conservar la leche, aplicándole
sal y presión, antes de usar un fermento por
primera vez, quizás al comprobar que los quesos
hechos en estómagos de animales tenían
una mejor y más sólida textura. Las
pruebas arqueológicas más antiguas de
la manufactura del queso se han encontrado en murales
de tumbas del Antiguo Egipto, datadas sobre el 2300
adC. Estos primeros quesos probablemente tendrían
un fuerte sabor y estarían intensamente salados,
con una textura similar a los quesos feta o requesón.
Desde
Oriente Medio, las habilidades en la manufactura del
queso se introdujeron en Europa, donde climas más
fríos hacían necesario menos cantidades
de sal para la conserva. Con la reducción de
sales y ácidos, el queso se convirtió
en un ambiente propicio para bacterias y mohos, encargados
de darle su sabor característico.
Sus deliciosas ventajas
-
Son una buena fuente de minerales, sobre todo calcio.
- Contienen
muchas proteínas y aminoácidos esenciales
para el organismo.
- 50
gr de queso fresco aportan la misma cantidad de
proteínas que un vaso de leche.
- Tienen
la capacidad de aliviar diferentes problemas de
la salud como la desnutrición.
- Se
digieren muy bien y ayudan a evitar el ardor estomacal,
sobre todo en mujeres embarazadas.
- Ayudan
a controlar el peso, porque te sacian y te aportan
menos calorías que los quesos maduros.
- Causan
menos reacciones alérgicas que los quesos
maduros, que pueden provocar erupciones o migrañas
en personas sensibles.
- Por
su bajo contenido en grasas saturadas, son más
recomendables para las personas con problemas cardiovasculares
o colesterol elevado.
No
Abuses
"Aunque el queso fresco es ligero y muy saludable,
no debes abusar de él porque te puede ocasionar
sobrepeso y enfermedades derivadas del abuso de las
proteínas", señala la experta.
La ración diaria de queso fresco recomendada
para una persona sana, sin problemas cardiovasculares,
diabetes, intolerancias o alergias, es de 50 gr para
los niños, 80 gr para los adultos y 100 gr
para las mujeres embarazadas.
Los quesos no se aconsejan en ciertos casos: el requesón
y el ricotta son más altos en lactosa y producen
gases, hinchazón, calambres, diarrea y otros
problemas digestivos en personas intolerantes a la
lactosa; y el queso feta tiene un contenido mucho
mayor de sal, por eso deben evitarlo las personas
con hipertensión arterial.
Familia numerosa
Todos
los quesos blancos son digestivos, nutritivos y saludables,
pero cada tipo tiene sus características particulares:
Queso panela: Es de consistencia sólida, suave
aroma, sabor ligeramente salado y tiene un alto contenido
en agua. Se elabora con leche de vaca, cabra o borrega.
Es uno de los quesos frescos más bajos en calorías
y además existe en versión light. 80
gr aportan 117 calorías.
Queso Oaxaca: Se conoce solamente en México,
es un queso en forma de hebras. Se elabora con leche
de vaca. Es bajo en grasas, 80 gr aportan 117 calorías.
Queso cottage: Es un queso no madurado ni hervido,
de alta humedad. Su textura es blanda, granulosa y
cremosa. Se prepara con leche descremada. Su contenido
de grasa es menor del 2% y 80 gr aportan 117 calorías.
Queso Quark: Es de origen alemán. Es un queso
fresco batido, de textura untuosa, aroma fresco y
sabor ligeramente ácido. Se fabrica con leche
de vaca. Hay variedades con frutas y azucaradas, que
son más calóricas. 80 gr aportan entre
37 y 90 calorías, según sea descremado
o semigraso.
Queso ricotta: Es un queso italiano muy similar al
requesón. Su textura es blanda y untuosa, de
sabor suave y aroma a leche. Se elabora con leche
de vaca u oveja. 80 gr aportan 130 calorías.
Queso crema: Son los quesos blancos para untar. Algunos
se condimentan con ajo, hierbas finas y otros sabores.
40 gr aportan de 60 a 140 calorías, según
sea semigraso, graso o extragraso.
Requesón: Es grumoso y con sabor a crema. Se
fabrica con leche de vaca o de cabra. Puede ser extragraso,
graso, semigraso, semidescremado o descremado. 80
gr de semigraso aportan 157 calorías.
Queso de Burgos: De textura fina y firme, sabor a
crema y aroma muy leve. Es muy digestivo, se elabora
con leche de oveja y no se somete a maduración.
También se elabora sin sal, con frutas o semigraso.
80 gr aportan 160 calorías.
Queso mozzarella: Conocido mundialmente como base
de la pizza. Parecido en color y consistencia al queso
español de Burgos. Es de textura fina y firme,
apenas tiene sabor y tiene un aroma suave. Se elabora
con leche de búfala o de vaca. 80 gr aportan
240 calorías.
Queso petit suisse: Es un queso francés. Su
aporte calórico varía según sea
semidescremado, descremado o contenga azúcar,
sabores, cereales o chocolate. 80 gr de semidescremado
aportan 280 calorías y contienen 44% de agua.
Queso feta: Es el queso griego tradicional. Es de
consistencia fina y dura, sabor salado y aroma fuerte.
Se produce con leche de vaca, oveja o cabra. 80 gr
del tipo graso aportan 352 calorías.
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