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| Actualmente
la obesidad infantil preocupa a profesionales de la
salud, padres y educadores. Aquí ofrecemos algunas
recomendaciones y respuestas a preguntas frecuentes... |
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El
ambiente actual favorece la obesidad, antes los niños corrían
de la escuela a la casa para cambiarse de ropa y salir afuera
a jugar. Se corría bicicleta, jugaban baloncesto, jugaban
pelota y trepaban árboles.
En estos días el televisor los juegos electrónicos
y las computadoras consumen aproximadamente de 6 a 8 horas diarias.
Ya no existe tiempo para hacer actividad física...
¿Cómo
creamos conciencia de una buena alimentación a un niño?
- Que los
padres sean un ejemplo de una nutrición balanceada, que
exhiban costumbres saludables, como el comer frutas y vegetales
y granos integrales.
- Que se
ofrezcan alimentos saludables una y otra vez, y a veces hasta
el cansancio, hasta que el niño se sienta familiarizado
con ellos y que entienda que en casa se hace lo mejor posible
para alimentarse saludablemente.
- Que se
hable de la nutrición como algo esencial de la vida,
en lugar de usar los alimentos como amenaza o un premio a una
acción que el niño deba hacer.
¿Cuándo
podemos hablar de un niño con sobrepeso y un niño
obeso? ¿Cómo se cualifica el sobrepeso?
Una persona
tiene sobrepeso cuando supera el 10 por ciento del peso para su
talla. Es obeso cuando esta cifra es mayor al 20 por ciento.
Los médicos
usan la balanza; es lo más común. Pero un número
absoluto no tiene ninguna importancia si no se relaciona con la
estatura del niño. Se deben comparar las tablas de pesos
y estaturas, parámetros que usan los servicios de salud.
El peso es variable de una persona a otra porque tejidos, además
de la grasa corporal, son distintos de un organismo a otro. También,
los tejidos muscular y óseos son diferentes.
Una persona puede pesar más de lo que le corresponde, pero
si es un atleta ese sobrepeso corresponde a músculos y
no grasa. Sería un error calificarlo como un obeso.
¿Qué
podemos hacer si nuestro hijo se rehúsa a comer vegetales
y frutas?
Es normal
que los niños se rehúsen, sin embargo tenemos que
continuar ofreciéndolos y darles diferentes alternativas
para su consumo y nunca darnos por vencidos. Por ejemplo:
- Tener
frutas y vegetales cortados y disponibles para una merienda
rápida. Se pueden comer con un yogur bajo en grasa o
un queso requesón tipo cottage.
- Ofrecerles
opciones atractivas y saludables, como es el caso de los jugos
cien por ciento naturales que no contienen azúcares ni
aditivos.
- Lo bueno
de buscar alternativas prácticas es de ofrecer los mismos
beneficios nutricionales pero en diferente empaque, es decir
intercambiar entre las frutas y vegetales frescos con jugos
cien por ciento natural.
¿Qué
se aconseja frente a la inevitable atracción del fast-food?
No se debe
evitar por completo ya que los niños la disfrutan y al
fin y al cabo van a tener acceso a esa comida. Lo mejor es educar
al niño, por ejemplo, pedir las porciones más pequeñas,
compartir las papas fritas o dulces. Ordenar bebidas que provean
beneficios nutricionales, como la leche y los jugos naturales,
y no olvidarnos que los restaurantes de comida rápida están
ofreciendo ensaladas y frutas frescas como parte de sus menús.
¿Cuáles
son los pasos claves a seguir para un buen tratamiento?
Cuatro claves
para combatir la obesidad:
1.- Buenos
hábitos alimenticios
2.- Aumento de la actividad física
3.- Terapia conductual
4.- Activa participación familiar
Considerando
que están en crecimiento… ¿Los niños
pueden hacer dietas?
El niño
o adolescente obeso está en continuo crecimiento y desarrollo,
por lo cual se le deben dar regímenes alimenticios normales
para su peso, talla, sexo y edad; adecuado en calorías
y balanceado en la proporción correcta de nutrientes. Hidrato
de carbono de 45 a 55 por ciento, proteína 15 por ciento,
y grasa 35 por ciento del total. Cuidado con las dietas de ayuno
o con suprimir las proteínas, ya que esto puede repercutir
en el crecimiento y estatura.
Por todo lo señalado, es difícil que una madre pueda
sostener un tratamiento eficaz para su hijo, sin la presencia
del médico.
Es más fácil suspender las golosinas, grasas, aceites
extras y bebidas gaseosas como primera medida. Se quita lo inadecuado
para formar hábitos.
Consejo: Comer de todo y equilibrado
Los hábitos
saludables deben adoptarse en la primera infancia, aunque a veces
sea difícil.
No
quiero. A los dos o tres años, el niño
suele negarse a comer porque está en la fase del no. No
hay que obligarle. No pasa nada si un niño sano come mal
en una ingesta. Pero hay que evitar que coma entre horas o darle
lo que pida: pone a prueba a los padres. De más mayores,
repetir en la siguiente comida el plato dejado; no pasar al segundo
plato o al postre hasta acabar; quitar el plato al mismo tiempo
que a los demás, esté lleno o vacío; no levantarse
de la mesa hasta acabar... son estrategias de cada familia. Lo
que hay que evitar son los gritos y peleas en la mesa.
No
me gusta. A los dos años el niño puede
comer de todo y desde entonces debe aprender a comer de todo.
Cuantos más sabores pruebe mejor, pues a mayor edad será
más difícil y la dieta debe ser el máximo
de variada. Es mejor evitar mezclas (si se hace puré, un
día de una verdura y otro de otra). Debe aprender que a
todos hay unos alimentos que nos gustan más que otros.
No puede ser que no le guste toda la verdura o toda la fruta.
A veces, habrá que probar más de una vez para acostumbrarle
al gusto y es de gran ayuda el preparar los alimentos de forma
atractiva y diversa (verduras hervidas, en puré, crudas,
rebozadas, pisto, con arroz...).
¿Dejar
escoger? Un niño de cuatro años no debe
escoger qué come; deciden los padres. Sí se pueden
dar opciones a los niños como "voy a hacer verdura,
¿qué prefieres: judías o espinacas?".
Cuidado
con los extras. Hay que conocer el menú de la
escuela y completar las carencias en casa. Si un día se
repite no pasa nada, pero hay que introducir variedad y equilibrio.
Si se empieza con un día es un día... se acaba cenando
todos los días bocadillo o cambiando la fruta por postres
procesados o abusando de los dulces.
Merienda
dulce. Hay que pensar que la merienda con que nos criamos
los adultos de hoy, de pan con chocolate, suponía una rebanada
de pan (el pan integral o chapata se tarda más en procesar,
así que sacia más que el blanco, y mucho más
que el bollito) y poco chocolate. No es lo mismo un bollo con
chocolate envasado. ¿Por qué no algunos días
fruta? En batido, con yogur... Si un niño tiene hambre,
mejor un bocadillo mediano de pan normal que dos sándwiches
de pan de molde.
Chuches.
Los conocidos o en las tiendas dan chucherías a los niños.
Un consejo puede ser aceptarlas, pero enseñar al niño
a gestionar sus extras (incluso recurriendo a un bote a modo de
hucha): si se le deja comer un caramelo, no puede comer dos; si
esa semana le regalan chuches, ya no se las comprarán los
padres y debe gestionárselas.
Recomendaciones
alimenticias generales:
1.- Servir
comida en cantidad moderada
2.- Comer siempre en el mismo lugar
3.- Servir los platos en la cocina
4.- Comer lento
5.- No asociar otras actividades a la alimentación
6.- Intentar dejar comida en el plato
7.- Concentrarse en la comida
8.- Guardar alimentos tentadores
9.- Eliminar dulces y azúcar
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