Se
la considera un “factor multiplicador de enfermedad”,
por su coexistencia con la diabetes y los trastornos
cardiovasculares, y su tratamiento tiene un severo impacto
económico y social, ya que en estadios avanzados
solo admite como alternativa la diálisis o el
trasplante.
Más
de un millón y medio de personas en el mundo se encuentran
en diálisis o recibieron un trasplante de riñón.
Es muy importante tomarse los recaudos necesarios en materia
de prevención.
Desde el año pasado, por iniciativa de la Sociedad Internacional
de Nefrología (ISN) y la Federación Internacional
de Fundaciones del Riñón (IFKF), se instituyó
una campaña en varios países para reducir la mortalidad
anual dependiente de las enfermedades crónicas para la
próxima década.
La
insuficiencia renal puede ser prevenida mediante sencillos y
económicos análisis que deberían sistematizarse
en los habituales de rutina –determinaciones de creatinina
en sangre y de proteínas en orina –. La detección
precoz es importante porque, muchas veces, el problema está
presente en un estadio temprano pero sin mostrar síntomas.
La población debe conocer que existen factores de riesgo
que son modificables, como el tabaquismo, el consumo de medicamentos,
la obesidad y el sedentarismo. Y que hay otros que son inmodificables,
como la edad avanzada o la presencia de antecedentes familiares
a padecer insuficiencia renal, que deben ser atendidos y tratados
precozmente para evitar el progreso de la enfermedad, y mejorar
las perspectivas de salud del paciente.
Función
y cuidado
Los riñones son dos órganos del tamaño
de un puño, con forma de poroto, ubicados en la espalda
(por encima de la cintura, y en parte protegidos por las costillas).
Tienen la función de eliminar el agua y las sustancias
que el organismo desecha –formadas por la descomposición
de las proteínas de los alimentos consumidos, y de la
actividad muscular – a través de la orina.
Los riñones sanos llegan a eliminar uno a dos litros
de orina por día.
Los riñones cumplen, además, la función
de sintetizar hormonas que ayudan a producir glóbulos
rojos, a mantener la presión arterial bajo control y
el buen estado de los huesos. Para preservar en salud la función
renal, hay que evitar el sedentarismo y el tabaquismo, llevar
una dieta equilibrada y consultar al médico periódicamente.
Es necesario que el médico tratante supervise la ingesta
de medicamentos para la presión arterial. Realizar, como
mínimo, 30 minutos de actividad física (caminatas,
natación, andar en bicicleta) cada día, 5 días
a la semana, y cumplir con una dieta equilibrada en nutrientes.
La
predisposición a desarrollar enfermedad renal es mayor
en:
Diabéticos
Hipertensos
Portadores de enfermedad cardiovascular
Mayores de 65 años
Presencia de antecedentes familiares de enfermedad renal
Fumadores
Sedentarios
La pérdida de proteínas a través de la
orina puede ser indicio de enfermedad renal. El filtrado glomerular
(FG) normal es entre 80 y 120 ml por minuto. Cuando los riñones
funcionan mal, los líquidos y desechos orgánicos
se acumulan, un proceso conocido como uremia, y en estados avanzados
aparecen los síntomas de la enfermedad renal:
Tensión
arterial alta
Cansancio extremo
Dificultad para respirar y dormir
Hinchazón en cara, manos y pies
Pérdida de apetito
Náuseas y vómitos
Picazón
¿Con qué alimentos podemos ayudarles?
Alubias:
Las alubias blancas y las judías azuki, de origen oriental,
ejercen una notable acción depuradora sin sobrecargar
el riñón.
Pepino:
Formado por un 95% de agua, el pepino contribuye a compensar
las dietas altas en sodio, que tanto hacen rebajar a los riñones.
Similar efecto tiene la patata hervida o al vapor y la calabaza.
Rábano: Además
de prevenir la aparición de cálculos renales,
el rábano alivia la inflamación del riñón
y desinfecta los conductos urinarios.
Hinojo: Tanto
el bulbo como las semillas de esta planta, con la que se preparan
fragantes infusiones, ayudan a desintoxicar los riñones.
Plátano: Junto
con el kiwi, es una de las frutas más ricas en potasio
y magnesio. Debido a esta virtud, ambos alimentos reducen
la concentración de toxinas en la orina y previenen
los cálculos.
Si sufres de alguna enfermedad renal debes llevar una alimentación
que siga determinadas pautas tanto, para mejorar como para evitar
que su condición empeore.
Pero
antes de embarcarse en algún régimen específico
tienes que conocer el tipo de afección que sufres y sobre
todo, en qué fase se encuentra.
Trastornos
renales y los alimentos recomendados
Litiasis:
lo importante es cuidar la cantidad de agua que se beba para
mantener una diuresis abundante.
Cálculos:
si ya tienes cálculos o eres proclive a tenerlos
debes beber 1 vaso de agua pura cada 2 horas. Según el
tipo de cálculos se deben evitar estos alimentos:
Cálculos
de ácido úrico:
carne, pescado, hígado, sesos, salchichas, espinacas,
espárragos y chocolate.
Cálculos de oxalato de calcio:
no sigas una dieta vegetariana, o una dieta rica en frutas
y verduras, y limita también los carbohidratos (pastas,
pan, papas, dulces y azúcar).
Para todo tipo de cálculos están prohibidos el café,
el té y el alcohol.
Insuficiencia
renal
Cuando
empiezan a manifestarse los síntomas de la insuficiencia
renal se empieza limita la cantidad de proteínas, teniendo
en cuenta la capacidad residual de tus riñones, edad
y masa corporal.
Las
proteínas permitidas son el huevo, la leche y el queso.
Si la insuficiencia está muy avanzada, entonces disminuye
aún más tu ingesta de proteínas, sobre
todo las de origen vegetal.
Para cualquiera de estas afecciones se debe eliminar la sal.
En algunas frutas como la banana, el limón y la naranja,
podemos encontrar potasio, este enemigo de los enfermos renales,
se elimina mal por los riñones, se acumula en la sangre
y puede resultar claramente peligro
Si Ud. sufre de hipertensión arterial, debe tener en
cuenta que esta dolencia afecta el buen funcionamiento de
muchos órganos, entre los que se encuentran los riñones,
por lo tanto disminuir el consumo de sal es fundamental para
su enfermedad renal.
Dentro de los alimentos favorables para los riñones,
encontramos la sandía, una fruta altamente diurética
que ayuda a limpiar los tejidos y la sangre, su jugo está
considerado uno de los mejores alidadas de los enfermos de
riñones
Otras aliadas de los enfermos renales son las alcachofas,
las uvas y las manzanas mientras que el apio es muy reconocido
por eliminar los cálculos y arenillas. En los casos
de crisis agudas, se recomienda el ayuno absoluto, que junto
con el reposo son los factores que mejor favorecen al paciente
y a la disolución de los cálculos renales
El potasio y su relación con el riñón
El
potasio es un mineral presente de forma habitual en nuestro
organismo necesario para un correcto funcionamiento del sistema
nervioso.
Sin embargo, en ciertas enfermedades aumenta por encima de lo
normal sus niveles en la sangre y se corre el riesgo de tener
problemas cardiacos más o menos graves si no se toman
las medidas oportunas. Esto hace necesario limitar aquellos
alimentos de la dieta que son ricos en potasio y emplear métodos
que permiten reducir la cantidad de potasio de los alimentos.
Técnicas
recomendadas para reducir el potasio de alimentos vegetales:
Remojo prolongado:
Los alimentos de moderado contenido en potasio pueden incluirse
en la dieta mediante distintas técnicas de preparación.
Podemos someterlos a remojo, sin deteriorar ni disminuir su
sabor y esto nos permite reducir el contenido en potasio ya
este es un mineral soluble en agua.
Se recomienda poner el alimento a remojo durante más
de 10 horas, cambiando el agua cuantas veces sea posible. Se
aconseja emplear este sistema con legumbres, patatas (previamente
troceadas), conservas de verduras, conservas de legumbres y
productos congelados antes de ser cocinados.
Doble
cocción:
Someter todas las verduras, hortalizas, legumbres y patatas
a dos hervores en abundante cantidad de agua, cambiándola
tras la primera cocción. El agua se debe desechar siempre.