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Lic.
Inés Susana Fragassi, Psicóloga
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| Nuestra
sociedad moderna está absolutamente repleta de
contradicciones. |
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Por un lado
hace una apuesta a la vida a través de tantos avances científicos
que promueven al bienestar humano, tanto en la cantidad y calidad
de la existencia, por el otro lado se prioriza la imagen, con
ideales de belleza y juventud de unos, dejando de lado a los que
no se adecuan a los modelos; una sociedad en la que la delgadez
es un valor supremo mientras tanto se bombardean con la producción
y venta de productos alimenticios, ricos y tentadores, superando
todos a los existentes, superando especialmente los límites
precisos de la buena figura.
Con tanta
contradicción, aumenta las problemáticas relacionadas
a la alimentación, con componentes psico-sociales de envergadura.
Más personas con obesidad o ligero sobrepeso o que tal
vez no tengan cuerpos impuestos por “el modelo” no
consiguen ropas de sus talles, mucho menos, de marcas o de moda;
cada vez mas jóvenes –o no tanto- y hasta niños
preocupados por las figuras y los kilos, cada vez más avanzan
los adolescentes que suponen que las matemáticas sirven
pura y exclusivamente para el recuento de calorías, siendo
este dato -por lejos- mas importante que la composición
y/o vencimiento de los productos.
Imagen y
superficialidad, exigencia y frustración, deseos y prohibición,
ideales inalcanzables versus realidades censuradas, parámetros
insalvables que signan la realidad humana de este inicio de siglo
que condena al estrés, al malestar y si se quiere a alejarse
de su propia humanidad.
La
obesidad: una forma de malestar?
Entre las
tantas manifestaciones resultantes de la conjunción y/o
alternancia de distintos factores, genéticos, ambientales,
biológicos o psicológicos, la obesidad surge como
una forma privilegiada de malestar.
Por qué
considerarla un modo privilegiado de malestar? Por la multiplicación
de variables que allí se instalan, enunciando algunas de
las más notorias:
1) Por razones
que tienen que ver con la cantidad de personas afectadas con esta
enfermedad, siendo que se la considera una amenaza en aumento
para la actualidad y las próximas décadas, en muchos
países tanto desarrollados como subdesarrollados.
2) Por la
pérdida de calidad de vida que atañe no solo a quien
padece de obesidad, sino a todo su contexto, en especial al ámbito
familiar y social próximo, siendo una limitación
concreta para el desarrollo de diferentes actividades tanto laborales
como recreativas.
3) Por las
alteraciones físicas secundarias y consecuentes a la enfermedad,
ejemplos de ello, la diabetes, aumento de colesterol y/o problemas
cardiacos o respiratorios.
4) Por el
compromiso psicológico que implica, tanto en el origen
de la enfermedad como en sus consecuencias.
5) Por los
efectos sociales que produce esta afección, tal como discriminación,
rechazo, burla o lástima.
6) Por las
dificultades ambientales relacionadas al problema de la obesidad,
dado que los espacios están adecuados a medidas estándar,
desatendiendo las necesidades de personas con estructuras diferentes,
por ejemplo los asientos de los transportes y/o lugares de espectáculos
o públicos, el mobiliario, incluso los espacios en la construcción
de viviendas, en especial en la actualidad cuando los ambientes
son cada vez mas reducidos.
7) Por complicaciones
en la moda e indumentaria, dado que el mundo de las pasarelas
parecen alejarse cada vez mas de la realidad, ofertándose
modelos inadecuados en personas con sobrepeso, con marcas dirigidas
a una elite, con un mercado que sanciona a quien no se ajusta
a “esa perfección”
8) Por temas
de política en salud; no termina de definirse a la obesidad
como enfermedad, y por ende no se destinan recursos ni para la
prevención ni tratamiento de estas patologías.
9) Por políticas
de mercado, disputándose el uso de términos como
“diet” o “light”, promoviendo a la comercialización
de productos engañosos con un aumento notorio de costos.
También la oferta interminable de productos que prometen
mágicamente resolver la acumulación de grasas en
los tejidos, sin controles no solo de la falsedad de las proposiciones
sino de las consecuencias inesperadas de la ingesta de sustancias
tal vez inoportunas.
10) Por cuestiones
estéticas, surgiendo en el mercado cientos de aparatos
y sistemas que de ser verdaderos convertirían a cualquier
señor o señora obesa en un adonis o una top model
con solo 3 minutos diarios o 20 minutos tres veces por semana,
generando un nicho de mercado muy interesante en dinero pero por
sobre todo rico en fraudes, desengaños y frustraciones.
En este espacio se incluye las miles de dietas que aparecen y
difunden según modas, sin aval científico ni empírico
alguno,
11) Podría
agregar malestar en el orden de la economía, por la articulación
de varios ítems previos, disminución de la productividad,
ausentismo, dispersión, mayor consumo de comida chatarra,
dificultad en hallar talles en ropas convencionales etc.
Privilegiado
malestar, que se agota en el malestar mismo, dado que la sociedad
no toma seriamente esta problemática, y los profesionales
que la abordan suelen hacerlo desde un lugar prioritariamente
sectorial, olvidando la integridad del sujeto que la padece y
perdiendo la riqueza de un encuentro global y particularmente
interdisciplinario.
Que
le pasa al sujeto obeso?
El sujeto
obeso, es ante todo un ser que sufre su enfermedad, que siente
y lo hacen sentir como responsable voluntario de la misma, y por
lo tanto acumula culpas y vergüenza, que se manifiestan en
la mayor parte de actos vitales, incrementándose especialmente
en la acción misma de comer, produciéndose conductas
atípicas como comilonas a escondidas, lentificación
extrema o aceleración inusual del ritmo de la ingesta en
espacios compartidos, alternancia en las cantidades y calidades
de alimentos a ingerir de acuerdo a las circunstancias sociales
e individuales, instalación de mentiras en torno al tema,
siendo que el alimento mismo termina siendo el eje de la vida
del obeso.
Es víctima
de la agresión y burla la de la sociedad, la que ejerce
muchas formas de discriminación, en ropa, espacios públicos,
desarrollándose en el obeso pérdida de la autoestima,
incremento de sentimientos de frustración, acrecentamiento
de ansiedad, amplificación de inseguridad, aumento de sentimientos
de rechazo y auto rechazo, replegándose muchas veces sobre
si mismo mediante el aislamiento, o defendiéndose de este
malestar con conductas pintorescas –“el gordito simpático”
, también pueden adoptar modalidades de extrema sumisión,
aceptando pasivamente las diferentes propuestas –“el
gordo bueno”- a fin de contrarrestar el malestar y mantener
un lugar en el medio.
Siente vergüenza
de su cuerpo, el que cubre -muchas veces - con ropajes en forma
inversa al clima estacional, o sea desabrigado en invierno a fin
de disminuir el volumen y en verano con algún resguardo
que evite mostrarse abiertamente. Si son jóvenes o adultos,
repercute en todos los vinculos y por ende, tambien en la sexualidad.
Si se trata de niños, se instalan inhibiciones en las actividades
lúdicas con compromiso corporal. O sea disimula su sensación
térmica, su hambre, su angustia, su personalidad, su frustración,
esconde y potencia las causales de su patología.
Entonces,
el precio que paga el obeso por su enfermedad es una condena que
abarca y compromete todos sus aspectos vitales osea la vida misma.
Que
hacer?
Las causas
de la obesidad suelen ser múltiples, desde factores genéticos,
biológicos, ambientales y/ o psicológicos, o la
combinación de varios, resolverlos implicará también
la misma multiplicidad.
Independientemente
a las generalidades indicadas en párrafos anteriores, lo
importante no es la enfermedad sino los enfermos, y en este sentido
la obesidad no es la excepción.
Ante cada
paciente lo indispensable es una evaluación singular, detallada,
estricta de todas las áreas de compromiso, bio psico socio
cultural, adecuando el o los tratamientos a cada sujeto o grupo
en particular, con el aporte especifico de cada una de las disciplinas
en cuestión, abordando la temática desde el trabajo
interdisciplinario, el que asegurará resultados efectivos
y permanentes.
No debemos
olvidar que el descenso de peso por si solo no es la solución,
todos sabemos de reincidencias y efectos rebote, que los tratamientos
grupales son adecuados para algunas personas siempre y cuando
afronten sus dificultades psicológicas, y que los tratamientos
psíquicos sin la cobertura de lo nutricional y social tampoco
son suficientes. No desconozcamos que muy pocas personas están
exentas de padecer esta enfermedad, la por el momento no tiene
cura definitiva. Flagelo en que la recuperación –como
en otras adicciones- es del día a día, comida por
comida, palabra por palabra, en definitiva persona por persona.
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