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| La
causa original de toda tensión es el querer llegar
a ser. Uno siempre está intentando ser algo,
porque nadie se siente bien consigo mismo tal como es. |
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El
ser no se acepta, se niega, y algo distinto se adopta como un
ideal y se quiere llegar a ser eso. La tensión básica
siempre reside entre aquello que tú eres y aquello que
anhelas llegar a ser.
Tú
deseas llegar a ser algo. Tensión significa que no estás
contento con lo que eres y que anhelas llegar a ser lo que no
eres; entre ambos se crea la tensión. Aquello que deseas
llegar a ser es irrelevante... Si deseas enriquecerte, ser famoso,
ser poderoso, incluso si deseas ser libre, un liberado, ser divino,
inmortal... incluso si anhelas la salvación, moksha, el
nirvana, habrá tensión.
Todo aquello que se desea colmar en el futuro, en contra de ti
tal como tú eres, crea tensión. Cuanto más
imposible es el ideal, más tensión habrá.
Por eso la persona materialista generalmente no está tan
tensa como la persona religiosa, porque la persona religiosa está
anhelando lo imposible, lo remoto. La distancia es tan grande
que solamente una gran tensión puede llenar la brecha.
Tensión
significa una brecha entre lo que eres y lo que quieres ser.
Si la brecha es grande, la tensión será grande.
Si la brecha es pequeña, la tensión será
pequeña. Y si no hay brecha, significa que estás
satisfecho con lo que eres. En otras palabras, no anhelas ser
otra cosa que aquello que eres. Entonces tu mente existe en el
momento presente. No hay motivo para estar tenso; estás
relajado contigo mismo. Para mí, cuando no hay una brecha
entre lo que eres y lo que quieres ser, eres religioso.
La
brecha puede tener muchos niveles.
Si
el anhelo es físico, la tensión será física.
Cuando anhelas un determinado tipo de cuerpo, una forma específica
—si anhelas algo distinto de lo que eres a nivel físico—
entonces habrá tensión en tu cuerpo físico.
Si quieres ser más agraciado, más agraciada, tu
cuerpo se tensa. Esta tensión empieza en tu primer cuerpo,
el cuerpo físico; pero si es insistente, constante, puede
ir más profundamente y extenderse a otros niveles de tu
ser.
Si anhelas poderes psíquicos, la tensión empezará
a nivel psíquico y se extenderá. Se extiende de
igual forma que cuando tiras una piedra a un lago. La piedra cae
en un punto, pero las vibraciones que crea se extienden hasta
el infinito. Las tensiones pueden empezar en cualquiera de los
siete cuerpos, pero la causa original es siempre la misma: la
brecha entre lo que eres y el estado que anhelas.
Si
tienes un determinado tipo de mente y quieres cambiarla, transformarla;
si deseas ser más perspicaz, más inteligente, se
creará tensión. Solamente cuando nos aceptamos totalmente
cesa la tensión. Esta aceptación total es el milagro,
el único milagro. Encontrar a alguien que se ha aceptado
a sí mismo totalmente es insólito.
Lo existencial no conoce tensión.
La
tensión siempre se debe a lo hipotético, a las posibilidades
no existenciales. En el presente no hay tensión; la tensión
siempre proviene de orientarse hacia el futuro. La tensión
proviene de la imaginación; te imaginas a ti mismo de una
forma distinta de lo que eres. Este potencial que ha sido imaginado
creará tensión. Cuanto más imaginativa sea
la persona, más posibilidades tiene de crear tensión.
En ese caso la imaginación se ha vuelto destructiva.
La imaginación también puede ser constructiva, creativa.
Si toda tu capacidad de imaginación se centra en el presente
—en el momento presente, no en el futuro—, entonces
puedes ver tu existencia poéticamente. Tu imaginación
no está creando un anhelo; se está utilizando en
el vivir. Y este vivir en el presente está más allá
de la tensión.
Los animales no está tensos, los árboles no están
tensos, porque no tienen la capacidad de imaginar. Están
por debajo de la tensión, no más allá de
ella. Su tensión es solamente potencial, no se ha hecho
actual. Están evolucionando. Llegará un momento
en que las tensiones explotarán en sus seres y empezarán
a anhelar un futuro. Es inevitable que sea así. La imaginación
se vuelve activa.
La
primera actividad de la imaginación es la creación
del futuro.
Creas
imágenes, y debido a que la realidad no se corresponde,
creas más y más imágenes. Generalmente no
puedes concebir la imaginación en relación al presente.
¿Cómo puedes ser imaginativo en el presente? Parece
que no hay ninguna necesidad. Este punto debe entenderse.
Si puedes estar conscientemente presente en el ahora, dejarás
de vivir en tu imaginación. Entonces la imaginación
estará libre para crear en el presente. Solamente se precisa
el enfoque adecuado. Si la imaginación se orienta a lo
real, empieza a crear. La creación puede tomar cualquier
forma. Si eres un poeta, se vuelve una explosión de poesía.
La poesía no será un anhelo por el futuro sino una
expresión del presente. Si eres un pintor, la explosión
será pictórica. La pintura no será una expresión
de algo tal como lo has imaginado sino de algo como lo has conocido,
como lo has vivido.
Cuando no vives en la imaginación te abres al presente,
el presente se te ofrece. Puedes expresarlo o puedes moverte en
el silencio.
En
este caso el silencio no es un silencio muerto, algo que se practica.
Este silencio también es una expresión del momento
presente. El momento es tan profundo que ahora solamente puede
expresarse a través del silencio. Ni siquiera la poesía
es adecuada; ni siquiera la pintura es adecuada. Ninguna expresión
es posible. El silencio es la única expresión. Este
silencio no es algo negativo sino, por el contrario, un florecimiento
positivo. Algo ha florecido en ti, la flor del silencio, y a través
de este silencio todo lo que estás viviendo se expresa.
Hay un segundo punto que también debe entenderse. Esta
expresión del presente a través de la imaginación
no es ni una imaginación del futuro ni una reacción
al pasado. No es la expresión de alguna experiencia que
has conocido. Es la experiencia de estar experimentando, tal como
lo estás viviendo, tal como te está sucediendo.
No es una experiencia vivida sino un proceso vivo de experimentación.
Entonces
tu experiencia y el experimentando no son dos cosas; son una,
la misma. Entonces no hay pintor. El experimentando se ha vuelto
la pintura; el propio experimentando se ha expresado. Tú
no eres un creador; eres creatividad, una energía viva.
No eres un poeta; eres poesía. La experiencia no es para
el futuro o para el pasado; no proviene ni del futuro ni del pasado.
El propio momento se ha vuelto eternidad y todo proviene de él.
Es un florecer...
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