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Por
el Dr. Yang Hsiao especialista Medicina Tradicional China
para Alimentacion-Sana.org
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“once” de los chilenos es un buen régimen
para el adulto en plena actividad física y mental.
¿A que se debe esto? |
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Cuando llegué
a Chile hace unos 10 años, fui recibido por mi amigo, el
Dr. Ramírez, en su casa. Era las 19:00 hrs. y había
pan, cecinas, paté, mermeladas, té, café,
leche, jugo, frutas y galletas. Yo, como visita, comía
poco para “hacer espacio” para cenar después.
En ese momento tenía otro estado físico y el vigor
de la juventud, y acostumbrado a las cenas contundentes. Conversamos
mucho y me despedí a las 22:00 hrs. En ese momento lo que
más urgía era encontrar un restaurante ¡para
matar mi hambre! Nadie me dijo que ¡LOS CHILENOS NO CENAN!
Pasaron los
años, aprendí que no siempre es bueno cenar contundentemente.
Menos aún cuando los años nos van agregando categoría
en la sociedad (pasar de “niño” a “tío”,
y luego a “caballero”).
Los expertos
en salud empezaron a recomendar comer bien en el desayuno, contundente
en el almuerzo y liviano en la noche, es decir, la “once”
de los chilenos es un buen régimen para el adulto en plena
actividad física y mental.
¿Que
significa comer bien?
Comer bien
significa comer calidad. Un desayuno de buena calidad para cualquier
persona, independientemente de la edad, permite activar su mecanismo
de alerta y generar la energía rápida para comenzar
el día. Para los jóvenes, un almuerzo contundente
le permite obtener energía para el resto de la jornada
y almacenar los nutrientes para la reparación en la noche.
Y una alimentación liviana en la noche aporta energía
para los procesos regenerativos y reparadores.
Esto suena
a criar cerdos. Pero, ¿no estamos como chanchos en el barro
cuando estamos felices?
Para el adulto entrado a los 40, el régimen alimenticio
varía un poco, ya que desde aquí en adelante el
volumen no prevalece, sino la frecuencia. Un almuerzo similar
a un desayuno, ayuda a eliminar el sueño de la tarde, considerando
el estilo de vida moderna, sin la siesta y hay que trabajar en
la tarde. Y para los abuelos, las 6 ingestas diarias son muy similares,
mientras los ingredientes son variados. En esta etapa de la vida
el organismo entra a un proceso de regresión, con menos
cambios térmicos corporales, requiere menor aporte calórico
y menor esfuerzo cardíaco, una dieta liviana, menuda y
frecuente es apropiado para esta fase de la vida.
Así que, cada edad con su propia forma de comer. Un banquete
para un joven es adecuado. Para un abuelo, lo es también.
El joven come, el abuelo observa, saborea y recuerda cómo
lo hacía.
¿La
Cena es Mala?
No hay estudios
que validen esta afirmación. Una cena fácil de digerir
es como una “once”. Menor carga gastrointestinal en
la noche hace que el descanso nocturno sea de mejor calidad (más
reparador) y eficiencia (el alimento se retiene menor cantidad
de horas en el intestino). Una cena de gala, una comilona ocasional
no influye en la salud, pero el hábito de cenar contundente
afecta al sueño nocturno, y el rendimiento del día
siguiente. Un gastroenterólogo dijo en un campamento: “No
es nada agradable (para uno) dormir con la comida fermentando
por dentro, y menos (para la persona de al lado) si se expulsa…”
Gracioso ¿no?
Pero es verdad… ¡Ah! ¿ya tomó “once”
o vas a cenar?
* En Chile,
once = merienda. |