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la anorexia y la bulimia se han sumado nuevos y sofisticados
trastornos alimentarios: ortorexia, síndrome
del gourmet, diabulimia... |
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Los trastornos
de la conducta alimentaria clásicos y bien definidos como
la anorexia o la bulimia se están estabilizando, mientras
que otros atípicos por su edad de comienzo o manifestaciones
clínicas, considerados como emergentes, aumentan.
En el fondo,
todos estos trastornos esconden problemas más profundos:
inseguridad, falta de autoestima, miedo al fracaso, trastornos
afectivos, depresión, etc. Estos desequilibrios afectan
principalmente a mujeres y a hombres jóvenes, debido a
que desean tener un cuerpo perfecto, así como una alimentación
única al día.
Para curarlos es necesaria la terapia combinada entre nutricionista
y psicólogo. Descubre si padeces alguno de ellos.
Síndrome del comedor selectivo
La doctora
inglesa Dacha Nicholls, experta en trastornos alimenticios, fue
la primera en definir este trastorno, que se conoce desde hace
menos de diez años.
Según Nicholls “llamamos comedor selectivo a aquel
individuo que se nutre, exclusivamente, de menos de diez alimentos
durante un mínimo de diez años”.
Generalmente está asociado a otros trastornos alimenticios
y es una enfermedad tan seria como la anorexia o la bulimia.
Las adicciones
a determinados alimentos pueden presentarse a cualquier edad -aunque
suelen aparecer en la niñez- y muchas veces son resultado
de problemas psicológicos, carencias afectivas, traumas
o causas emocionales.
La selectividad
alimentaria también está relacionada con los trastornos
obsesivos de la personalidad, como el trastorno obsesivo compulsivo
(TOC).
También existen los comedores selectivos que dejan de lado
ciertos alimentos por sus calorías, conservantes o ciertas
sustancias.
Psicológicamente,
las adicciones a la comida presentan casi los mismos síntomas
que las del alcohol o el tabaco, pero físicamente son menos
fuertes.
En el origen de esta adicción existe incluso una base científica,
ya que algunos alimentos, sobre todo carbohidratos (pasta, dulces...),
estimulan la secreción de serotonina y mejoran nuestro
estado de ánimo.
De ahí que mucha gente acuda al chocolate, los dulces o
el café cuando siente ansiedad o está triste.
Este síndrome
es difícil de detectar y reconocer. Los adultos no suelen
ser conscientes de su problema y acuden a las consultas médicas
por otros motivos: cansancio, desajustes metabólicos, problemas
de piel, desmayos...
Y es que los comedores selectivos suelen presentar carencias de
vitaminas, minerales y otros nutrientes.
¿Eres
un comedor selectivo?
- Tu menú
se compone de menos de 10 alimentos.
- Se ha
reducido y deteriorado el tiempo que pasas en compañía
de los demás porque tu menú es tan extraño
que resulta chocante para el resto.
- Eres incapaz
de comer de menú.
- Tu forma
de comer te supone una dificultad a la hora de viajar.
- A tu forma
de comer se le suman otros rituales obsesivos (limpieza, orden…).
- Cuando
tienes algún problema siempre te refugias en la ingesta
del mismo alimento.
- Eres una
persona impulsiva y sueles padecer ansiedad e irritabilidad.
Síndrome del comedor nocturno
Otro de los
nuevos trastornos de la conducta alimentaria sobre los que se
ha hablado durante la celebración del I Congreso de la
FESNAD ha sido el denominado síndrome del comedor nocturno,
en ingles Night Eating Síndrome (NES).
Esta patología fue descrita por Stunkard en 1955 tras observar
en pacientes obesos una inapetencia diurna que por la noche desaparecía
para convertirse en comedores repetitivos e insomnes. También
observó relación del síndrome con períodos
de tensión y alarma; si estas disminuían, había
una reducción de la ingesta nocturna.
Quien padece esta nueva patología apenas come durante el
día e ingiere durante la noche el 70% de las calorías
de su dieta. Los expertos hacen hincapié en la diferencia
entre este comportamiento y el de la persona que "se levanta
y pica algo" o el del sonámbulo.
Estos enfermos
pueden llegar a ingerir hasta 1.700 calorías durante la
noche y además están totalmente despiertos mientras
comen, si bien, suelen tener grandes problemas para dormir o mantenerse
dormidos.
Ortorexia: obsesión por comer sano
La ortorexia
se define como la obsesión patológica por la comida
sana. Mientras la anorexia y la bulimia son trastornos que giran
en torno a la cantidad de comida, en la ortorexia lo que importa
es la calidad.
El ‘padre’
de este término es el médico norteamericano Steve
Bratman, quien lo empleó para diagnosticarse a sí
mismo el trastorno que sufría.
Igual que
en la anorexia o la bulimia, la comida domina la vida de quien
padece ortorexia. El ortoréxico come, pero controla absolutamente
todo lo que pasará a formar parte de su cuerpo: ingredientes,
aditivos, calorías, elaboración y formas de cocción
de los alimentos.
Todo tiene
que ser natural y "sano", lo que supone grandes restricciones
y sacrificios. Para un ortoréxico comerse una hamburguesa
o un simple bocadillo puede ser un auténtico drama.
El perfil
del ortoréxico es el de una persona obsesivo-compulsiva,
rígida, estricta y muy exigente consigo misma.
La mayoría
de quienes padecen este trastorno son mujeres. Son los mayores
consumidores de productos dietéticos, biológicos,
integrales, sin grasas y los restaurantes vegetarianos, japoneses
o macrobióticos suelen ser sus preferidos.
Un ortoréxico lleva tan a rajatabla su dieta que comer
con otras personas o fuera de su casa puede convertirse en un
gran problema.
Las personas que sufren ortorexia, igual que a las anoréxicas,
están muy delgadas, casi demacradas por el déficit
calórico, pierden la menstruación, se les estropea
el cabello, pueden sufrir anemia, desnutrición, problemas
renales, osteoporosis, depresión, enfermedades psicológicas
y aislamiento social.
Síndrome
del gourmet
Los que lo
padecen viven pendientes de la preparación, compra, presentación
e ingestión de platos exquisitos. Suelen perder interés
por sus relacione sociales, familiares y laborales.
Se cree que
es consecuencia de daños en el hemisferio derecho del cerebro:
tumor, golpe, hemiplejia.
No suelen estar demasiado gordos ni les preocupa su obsesión.
El tratamiento pasa por el neurólogo y el psiquiatra.
Trastorno
por atracón
Como
su nombre indica, esta patología consiste en darse atracones
de comida en secreto, lo cual suele conducir a la obesidad.
El perfil de las mujeres que padecen este trastorno, en aumento
según datos del I Congreso sobre Anorexia y Bulimia en
Internet, es el de una mujer que está entrando en la cuarentena
o cincuentena, con rasgos depresivos y que utiliza la comida para
aliviar su angustia y malestar.
El trastorno por atracón puede estar presente hasta en
el 50% de los grandes obesos. Aunque la obesidad no es un trastorno
de la conducta alimentaria, el trastorno por atracón puede
ser causa de la misma en algunos casos.
Los afectados
por este desorden, conocido en inglés como BED (Binge Eating
Disorder), ingieren grandes cantidades de comida en un pequeño
período de tiempo, generalmente menos de dos horas, de
forma incontrolable hasta sentirse negativamente llenos. Después
de la comilona estas personas sienten ataques de culpa y desánimo.
A diferencia de los bulímicos, estos episodios no están
asociados a estrategias compensatorias inadecuadas, como el vómito,
el uso de laxantes o la práctica compulsiva de ejercicio.
Otra característica
que diferencia a los que padecen este trastorno es que lo sufren
muchos hombres, a diferencia de la anorexia y la bulimia, que
afecta sobre todo a mujeres.
¿Como
nos afectan estos trastornos?
Un elevado
porcentaje de mujeres de los países más desarrollados
del mundo sufren alguno de estos trastornos e incluso lo arrastran
a lo largo de toda su vida. Según los especialistas las
enfermedades de la alimentación tienen cura, pero es fundamental
el diagnóstico precoz, la terapia combinada y el trabajo
personal de la paciente. En la otra cara de la moneda, la vigorexia,
la obsesión por conseguir una musculatura que nunca es
suficiente, afecta cada vez a más hombres.
Si se siente
deprimido, has bajado o subido de peso de manera anormal, si le
produce ansiedad la comida, hace demasiado ejercicio, come de
forma desordenada o se siente culpable cada vez que lo hace, puede
que padezcas un trastorno alimenticio.
Si se reconoce en la descripción de alguna de las siguientes
patologías, acuda a un especialista. Lo ideal es tratar
estos problemas de forma disciplinar (un endocrino trabajando
junto a un psicólogo o un psiquiatra).
En el fondo, todos estos trastornos esconden problemas más
profundos: inseguridad, falta de autoestima, miedo al fracaso,
trastornos afectivos, depresión, etc. |