|
|
|
| En
las vacaciones, las tentaciones te llaman desde los
puestos de helados, los restaurantes, los snacks…
Te ayudamos a cuidar tu línea sin pasar hambre
ni renunciar a los caprichos. |
|
Te pasas
horas tumbado en la playa sin hacer nada, duermes diez horas todos
los días, desayunas como un rey, tomas un aperitivo, comes
lo quieres y por la noche, cena y copas… A no ser que estés
haciendo algo de ejercicio, seguramente vuelvas de las vacaciones
con un par de kilos de más.
No se trata
de sufrir ni de ponerte a dieta, ¡estás de vacaciones!,
sino simplemente de comer con cabeza. Tu salud, tu silueta, tu
piel y hasta tu estado de ánimo te lo agradecerán.
Además, si comes ligero y sano en vacaciones, volverás
con mucha más energía física y mental para
afrontar la nueva temporada.
Si ya estás preparando la maleta, mete entre tus biquinis
y sandalias esta lista de recomendaciones dietéticas. Te
serán útiles vayas donde vayas…
En
la playa
Estarás
haciendo todo lo posible para que las calorías se instalen
en tu cuerpo. Toma nota de las claves que debes tener en cuenta:
- Máxima
hidratación. Éste es el secreto para
que tu piel esté bonita y para evitar golpes de calor
e insolaciones. Bebe aunque no tengas sed, pero no la calmes
a base de refrescos o bebidas con alcohol. Lo mejor es siempre
el agua, y como alternativa, bebidas isotónicas, té
frío sin azúcar, zumos naturales o cerveza sin
alcohol. Procura incluir en tus comidas platos hidratantes,
como el gazpacho y las ensaladas.
-
Alcohol cero. Cambia las cervezas “con”
por “sin”. Si sólo te tomas una no apreciarás
la diferencia, pero varias cervezas o claras suman muchas calorías.
En la comida no pases de una copa de vino o cerveza y sáltate
los licores.
-
Fuera snacks. Sin duda, son los grandes enemigos de
tu línea. La playa da mucha hambre, y es muy fácil
comerse una bolsa entera de patatas fritas o galletas saladas.
Para que esto no ocurra, llévate “picoteo”
sano: fruta (la mejor opción), frutos secos sin tostar
(para cuando necesites energía), sándwiches de
fiambre bajo en calorías, galletas de arroz...
- ¿Helados?
Sí, siempre y cuando los vayas a quemar nadando, paseando
por la playa, jugando a las palas… Siempre mejor los de
hielo y los tradicionales, más artesanos y con menos
grasas y azúcares añadidos. Mejor durante el día,
antes de la cena.
-
Come. Nunca es buena idea saltarse comidas, pero menos
aún en la playa, donde corres el riesgo de sufrir una
insolación o un golpe de calor. Aguantando muchas horas
sin comer sólo conseguirás un déficit nutricional
y acabar comiendo de forma descontrolada y en mayor cantidad.
Aunque no tengas hambre, haz una pequeña ingesta (lo
ideal son cinco diarias) para controlar el hambre y mantener
activo el metabolismo. Aprovecha que estás en la costa
para comer más pescado, es un alimento cardiosaludable
y bajo en calorías.
-
Muévete. Aprovecha las posibilidades que te
ofrece la playa para hacer ejercicio de forma natural: pasear,
bañarte, nadar, correr. Y ¿por qué no?
Hacer un curso de vela, de surf, jugar al voley…
- De
copas. El alcohol es tu mayor enemigo en verano. Si
no tienes cuidado, puedes ingerir alcohol demasiadas veces al
día - en las comidas, por la tarde, de noche de fiesta…-,
algo que no harías durante tu vida normal. Todas las
calorías provenientes del alcohol son vacías,
es decir, no te aportan nutrientes, sólo te engordan.
¿Cómo quemarlas? Dando un paseo después
de comer y bailando mientras te tomas las copas por la noche.
Recuerda que las combinaciones más calóricas son
siempre las de las alcohol + refresco (al menos pídelo
light); así que no pases de dos. Mejor una copa de vino
blanco o una cerveza.
En la montaña
Ir al monte
da mucha hambre y te puedes permitir hacer comidas más
energéticas, siempre y cuando camines o realices algún
esfuerzo físico importante. Si tus vacaciones de montaña
van a ser activas, no sólo tienes que pensar en comer bien
para mantener tu línea sino para que tu cuerpo rinda frente
al esfuerzo físico. Ten en cuenta:
-
Energía rápida. Si
vas a hacer trekking, escalada o cualquier otra actividad en
la montaña, llena tu mochila de agua, bebidas energéticas,
frutos secos, barritas de cereales y fruta.
-
Desayuno.
En la montaña, es la comida más importante del
día. Procura que incluya una ración de hidratos
de carbono (cereales, pan…), otra de proteínas
(fiambre, frutos secos, huevo, leche…), fruta fresca,
zumo, yogur… Jamás te pongas la mochila sin haber
desayunado. Si quieres cuidar la línea, dale prioridad
a las proteínas.
-
Comilonas. En
los pueblos de montaña se suele comer muy bien, pero
también se trata de comidas energéticas, abundantes
y algo pesadas. Intenta no mezclar demasiados hidratos de carbono
con proteínas (por ejemplo carne y patatas) y procura
tomar de postre una infusión o fruta. Los dulces, aunque
sean caseros, mejor en la merienda o en el desayuno. Y lo mismo
con el pan, en la comida te añadirá demasiadas
calorías.
-
Horarios. Si
vas a tener unas vacaciones activas, procura comer de forma
inteligente, más si eres una persona delgada: para tener
siempre energía cuando hagas esfuerzos físicos
lo ideal es comer pequeñas cantidades de alimentos sanos
cada tres horas más o menos.
-
Cuidado con la cena.
Después de un día caminando, en el río
o jugando con tus hijos, tendrás mucha hambre. Procura
no pasarte con la cena y, si comes abundante, sal a dar un buen
paseo antes de irte a dormir.
De
viaje turístico
Visitando
ciudades a pie se gastan muchas calorías, algo que puedes
aprovechar para mantener tu línea e incluso bajar de peso.
Es importante que comas bien para tener energía durante
todo el día, pero siguiendo estos trucos incluso podrás
bajar de peso:
- Desayuna
fuerte.
Es el momento de permitirte los caprichos: pan, cereales, un
mini bocadillo, fruta… Pero prescinde de la bollería
industrial, aunque lo quemes después, son grasas poco
saludables para tu organismo.
-
Come entre horas. Si
vas a caminar mucho, no pases demasiadas horas sin comer (más
de cuatro), puedes sufrir una bajada de glucosa que te haga
frenar tu ritmo bruscamente. Toma pequeños tentempiés:
fruta, frutos secos, un sándwich, un helado incluso.
Pero apártate de los snacks (patatas, golosinas, chocolatinas…).
- Cuidado
con la cena. A todos nos pasa: después de muchas
horas andando, nada como un buen plato de pasta para cenar…
que luego se acumulará en tu cuerpo si te vas inmediatamente
a dormir. Cambia el orden: toma la pasta o el arroz al medio
día, cuando aún tienes muchas horas para quemarla,
y cena a base de proteínas (pollo, pescado, carne...).
El resultado en tu línea será espectacular.
-
Contrólate en el viaje.
Las zonas duty free y las gasolineras están llenas de
tentaciones calóricas a las que es difícil resistirse.
Y no todo vale simplemente porque estés de vacaciones,
sé coherente con tu dieta habitual. Pasa de largo por
la zona de las chocolatinas y snacks salados y vete hacia el
agua, las bebidas sin azúcar, los frutos secos, la fruta…
All Inclusive: Cuidado con el buffet libre
Tener mucha
comida a tu disposición puede hacerte comer más
de lo que necesitas. Ponte límites, no renuncies a probar
cosas apetecibles pero repártelas en días diferentes.
Intenta comer más o menos tus cantidades habituales, algo
más si vas a hacer algún esfuerzo físico
durante el día.
Procura coger
cantidades moderadas y, si tienes más hambre, levántate
a por algo más.
Pero no lo
hagas al revés. En las comidas, el buffet suele tener muchos
platos de pasta, patatas, fritos... Intenta no abusar de ellos
o tomar pasta sólo al medio día.
Elige siempre
una ensalada o verduras como acompañamiento y dale prioridad
a los platos sencillos a base de proteínas: pollo asado
o a la plancha, carnes, pescados, huevos… De postre, sáltate
la parte de las tartas y elige fruta fresca, yogures o un helado
de hielo.
La mejor bebida,
excepto alguna copita de vino, es el agua, no comas nunca con
refrescos. En la mesa, no utilices el salero para dar más
sabor, acostúmbrate al sabor de los alimentos y así
evitarás la retención de líquidos. |