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Las
algas tienen
un alto contenido de carbohidratos, proteínas,
vitaminas y especialmente minerales ( hasta un
30% por volumen ). Comparadas con los productos lácteos,
las algas proveen hasta un 10% más de hierro y calcio.
En las civilizaciones orientales tradicionalmente se ha
reconocido la importancia de las algas como alimento para
fortalecer la sangre, el corazón y el sistema circulatorio.
Pero no sólo es conocida
y reconocida su faceta alimenticia, también se ha
comprobado que las algas tienen efectos antibacteriales,
antivirales y anticancerosos. Así mismo
se ha descubierto que varios tipos de algas reducen los
niveles de colesterol en la sangre, previniendo la hipertensión
y arteriosclerosis, mejorando el metabolismo de grasas.
Además diversas variedades de algas contienen anticoagulantes
sanguíneos, similares a la heparina, el anticoagulante
natural de la sangre.
Las algas
son asimismo famosas en lograr resultados rapìdos
en belleza. Una aplicacion de algas puede reducir
un abdomen en 3 cm y otro tipo de laga spueden borrar las
arrugas durante 14horas en menos de 2o minutos
El uso de algas
marinas en la alimentación humana está muy
extendido Esto ha generado el desarrollo de varias técnicas
de cultivo y la creación de una compleja red de comercialización.
Si nos remitimos a los recetarios tradicionales de las comunidades
costeras encontramos antecedentes del uso de algas en la
alimentación principalmente en Japón, Corea
y China, pero también en Europa, Canadá y
Sudamérica.
Actualmente, junto con el
desenfrenado uso de aditivos y productos artificiales -entre
ellos varios derivados industriales de las algas- se revalorizan
algunos productos naturales. Es el caso de aquellos que
provienen de las dietas de los pueblos de Oriente, como
las algas.
La conveniencia
del uso de estos productos naturales desde el punto de vista
dietético es motivo de estudio de los correspondientes
profesionales. Pero es indudable que algunas especies son
particularmente agradables por su sabor y textura, por lo
que sería posible introducir fácilmente su
uso en los mercados nacional y sudamericano.
En general las algas
que van a ser utilizadas en alimentación son sometidas
a procesos de conservación por secado o en envases
herméticos (conservas). Solamente en las islas del
Pacífico perdura la costumbre de consumir frescas
algunas especies por el fácil acceso que tienen a
ellas las comunidades humanas litorales.
Las tradicionales
hojuelas de “hoshi-nori” consumidas en Japón
se preparan prácticamente todas a partir de Porphyra
de cultivo y por métodos mecanizados. El producto
obtenido es comercializado luego de una cuidadosa clasificación.
Este alga es conocida en Chile bajo el nombre de “luche”,
y se la consume prácticamente sin otra elaboración
que un secado o tostado.
La especie
más frecuente y abundante de Porphyra en la Patagonia
es Porphyra columbina, cuyo talo es relativamente grueso.
Luego de secarla, tostarla ligeramente y molerla adquiere
un sabor agradable que la habilita como condimento de arroz,
pescado y salsas. Combina muy bien con salsa de soja para
aderezar todo tipo de platos calientes y también
con pollo, pescados y verduras en rellenos de tartas, buñuelos
y empanadas. Su color brillante y oscuro y su sabor marcado
permiten utilizarla para espolvorear canapés y dar
variedad a rellenos de sandwiches, mayonesas para fiambres
y comidas tanto standard como dietéticas -bajas en
colesterol-.
Una alternativa
es la elaboración de “laver-bread”, similar
al producido en Swansea –Gales-, en base a varias
especies de Porphyra .
Otro alga
que podría comercializarse -sobre
todo en la zona sur del país donde la colectividad
chilena la utiliza-, es Durvillaea antarctica. Sin embargo
las zonas de colección de esta especie se limitarían
a puntos muy específicos y de difícil acceso
en Tierra del Fuego. Se expende seca en atados y se cocina
principalmente en guisos, reemplazando por su textura a
la carne. El sabor -si bien es particular- no es desagradable
y acepta muy bien el tipo de sazonado tradicional en nuestro
país.
Las provincias patagónicas
están evaluando la posibilidad del desarrollo de
su acuicultura como alternativa económica. Las aguas
libres de polución de nuestras costas permiten el
cultivo de Undaria, un alga exótica que sirve de
base para la producción de “wakame”.
Este alga posee un valor interesante en el mercado internacional
ya que su consumo ha crecido en Oriente aproximadamente
cinco veces en los últimos 50 años. El kilogramo
de Undaria fresca tiene un precio estimativo de 0.8 dólares
estadounidenses. Sería interesante desarrollar su
utilización como forma de control de su excesiva
proliferación.
Las algas
verdes del grupo de las Ulvales y afines, especialmente
Ulva y Enteromorpha han sido aprovechadas comercialmente
en la producción de harinas para la alimentación
de aves, por su contenido en carotenos.
La utilización
de Ulvales en alimentación humana no es muy elevada.
Sin embargo, en lugares donde el uso de algas no es tradicional
son fácilmente aceptadas -como en Uruguay, donde
se consume Ulva en algunas localidades costeras-.
En Comodoro Rivadavia -Chubut,
Argentina- se llevaron a cabo pruebas piloto sobre la aceptación
de comidas frías y calientes en base a Enteromorpha
y Ulva con los resultados alentadores.
Una mezcla de Monostroma,
Enteromorpha y Ulva es comercializada como “aonori”,
que se utiliza para sazonar platos de “sashimi”
-pescado crudo-. La única especie de Monostroma observada
hasta ahora en el litoral patagónico es Monostroma
undulatum. Esta especie tiene sabor y aroma muy agradables
mientras está fresca y es algo difícil de
secar.
Son plantas marinas, que al igual que las
terrestres, necesitan luz, tienen clorofila, raíces,
tallos...; aunque su estructura es mucho menos compleja.
Muchas se utilizan en la alimentación, en cosmética
o con fines médicos.
Hay algas tan simples que están compuestas de una
sola célula y otras tan grandes que forman muros
naturales en los fondos marinos. Muchas de las personas
cuya dieta no sea estrictamente vegetariana ingieren algas
casi todos los días, quizás sin saberlo. Aunque
no se vean a simple vista, entre otros muchos usos está
el de cuajar postres fabricados con leche, helados, zumos
de frutas… Las algas contribuyen a dar a estos productos
alimenticios una textura y aspecto más agradables.
En otros países (Japón, Chile, Islandia, Centro
de Europa, Sur de Gales…), las algas son alimentos
integrantes de la alimentación cotidiana.
Adquirir algas no
supone un gran problema, por lo menos el producto en estado
seco, ya que actualmente se comercializan en la mayoría
de las tiendas de herbodietética y herboristerías.
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