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La capacidad de los alimentos de saciar el apetito
Nuestra salud y nuestro bienestar se ven influenciados
por el tipo y la cantidad de alimentos que ingerimos.
¿Qué alimentos hacen que nos sintamos
llenos y por qué muchos de nosotros tendemos
a comer en exceso?
La función principal de los alimentos es satisfacer
el apetito y proporcionarnos la energía, los
nutrientes y las demás sustancias esenciales
para crecer y mantener una buena salud. En gran medida,
decidimos qué comer en función de los
alimentos que consideramos apetitosos y en esto influyen
su sabor, su olor y su textura, además de las
circunstancias sociales. Nuestro apetito es una combinación
de la sensación consciente de hambre, la pauta
regular o aprendida de alimentarse a ciertas horas
del día, nuestra preferencia por diversos tipos
de alimentos y el puro placer de comer o ceder a la
tentación de los platos que más nos
gustan.
Durante
la comida, el estómago se dilata y los receptores
nerviosos de su interior perciben el volumen de alimentos
y la presión que estos ejercen sobre la pared
del estómago. Dichos receptores envían
señales al cerebro a través del nervio
vago, lo cual causa la sensación de estar satisfecho.
Cuando el estómago se contrae y se vacía,
volvemos a sentir el deseo de comer. Las comidas copiosas
llenan el estómago durante más tiempo,
por lo que sacian más el apetito que las comidas
frugales. Los ingredientes concretos de cada plato
y la temperatura de los alimentos también influyen
en la rapidez con la que se vacía el estómago
y, por lo tanto, en la sensación de saciedad.
La
capacidad de saciar
Algunos alimentos contribuyen más que otros
a la sensación de estar lleno (saciedad); esto
depende de su capacidad de saciar.
Las
tablas de calorías, utilizadas por quienes
están a dieta o simplemente controlan su peso,
no reflejan necesariamente dicha capacidad, por lo
que es conveniente recurrir a estudios sobre el efecto
de los alimentos en la sensación de estar lleno.
En
un experimento realizado a partir de 38 alimentos
comunes, los sujetos de ambos sexos ingerían
alimentos de igual contenido calórico y se
registraba su sensación de saciedad cada 15
minutos durante dos horas. La mayor capacidad de saciar
siempre venía acompañada por niveles
elevados de proteína, fibra y agua, mientras
que los alimentos ricos en grasas presentaban una
baja capacidad de satisfacer el apetito.
Se
demostró que las frutas y verduras (especialmente
las patatas cocidas) llenan mucho y que la bollería,
como los pasteles, los cruasanes y las galletas, son
los alimentos que menos nos sacian.
Los productos ricos en proteínas (pescado,
carne, frijoles, lentejas y huevos) o hidratos de
carbono (pasta, arroz, pan y cereales integrales)
figuran entre los alimentos que producen una mayor
sensación de saciedad.
Si bien las proteínas hacen desaparecer la
sensación de hambre durante más tiempo
que los hidratos de carbono, los lípidos son
los que menos influyen en la sensación de saciedad.
Probablemente, esta es la razón por la que
una dieta rica en grasas puede llevar a una sobrealimentación
pasiva, que generalmente provoca un aumento de peso.
Entonces,
¿es aconsejable desayunar pan integral con
jamón magro para olvidarse del hambre hasta
el almuerzo? Aparentemente sí, sin embargo,
aún se sabe poco, a nivel científico,
sobre la capacidad de saciar el apetito de las comidas
que comprenden varios alimentos.
Otros
factores
Existe un gran número de factores que influyen
en el apetito y la ingesta de alimentos, lo cual complica
las investigaciones en el área del hambre y
la saciedad. Además del tipo de alimentos,
algunos de los factores que afectan a la ingesta y
el peso corporal son el nivel de saciedad, el carácter
más o menos sabroso de los alimentos, las circunstancias
sociales, las costumbres, la educación, los
ingresos, el tamaño de las raciones e, incluso,
el estado de ánimo. Los científicos
siguen investigando con objeto de esclarecer todos
los factores que influyen en lo que comemos y por
qué.
Referencias
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science and behaviour and psychological functions.
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Blundell
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