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La psicodieta nace del afortunado encuentro entre la psicología
y el comportamiento alimentario con una original propuesta:
perder kilos en función de la personalidad. Tras
establecer cuatro tipos de actitudes hacia los alimentos
(agresivo, depresivo, regresivo y defensivo) diseña
otras tantas dietas que se ajustan como un guante al perfil
psicológico de cada cual con el objeto de hacérselo
más llevadero.
El doctor
Marco Pascalli es el artífice de la psicodieta, todo
un hallazgo en el que también han participado el
profesor Nicola Sorrentino, especialista en Ciencias de
la Alimentación Dietética de la Universidad
de Milán, y la doctora Silvana Dallera.
El mecanismo nervioso que
regula el hambre se encuentra en el hipotálamo. En
esta región del cerebro tienen su sede la saciedad
y el apetito, dos estados que varían sustancialmente
en función de las emociones. Determinadas circunstancias,
como la muerte de un ser querido, perder el trabajo o una
mala relación de pareja, pueden provocar una alteración
en la respuesta alimentaria de un individuo.
Dime cómo
eres…
Además, más
allá de los instintos de conservación y supervivencia,
el inconsciente imprime al acto de comer una simbología.
La leche es símbolo de fecundidad y protección;
la carne se asocia a la agresividad y la pasión;
el pan encarna la pureza y la amistad...
La psicodieta apunta una
clasificación de los comportamientos alimentarios
(agresivo, depresivo, regresivo y defensivo) y le asigna
a cada uno de ellos un tipo de menú. Sólo
queda descubrir el grupo alimentario al que pertenece cada
persona en función de los rasgos psicológicos
genéricos que conforman su carácter.
Agresivo = carnívoro
En líneas generales
el agresivo apuesta por la vida moderna. La carne roja es
su credo, así como las viandas de sabor poderoso
y olor intenso, el picante y las sustancias estimulantes
como el café o el tabaco. También se pierde
por los alimentos que crujen porque masticar es para él
una forma de liberar tensiones.
En su menú no puede
faltar la carne de ternera, junto con el pollo y el conejo.
También hay que incluir los alimentos crujientes
como el pan, el hinojo, la zanahoria, los rabanitos, la
coliflor, el brécol y los quesos fuertes.
¿Depresivo
o regresivo?
El depresivo engulle de
forma compulsiva y sin preferencias. Comer es una especie
de distracción y cuando se siente solo, triste o
aburrido asalta el frigorífico en un intento de llenar
su vacío interior.
La dieta que necesita no
precisa mucha elaboración. Es preferible optar por
guardar en la nevera verdura limpia y troceada lista para
una ensalada, pasta o arroz cocido para acompañar
con encurtidos, queso troceado, sopa de verduras... De entrada
debe apostar por ensaladas verdes de hoja ancha y pasta,
platos que sacian y que por su volumen apagan el hambre
a golpe de vista.
El regresivo representa al
eterno adolescente agobiado por problemas o insomnio al
que comer le devuelve la paz y el sosiego. Se trata de un
enamorado del azúcar en todas sus formas. Dulces
y chucherías han de estar presentes en su dieta,
aunque bajo control.
Defensivo, ojo con
la báscula
El tipo defensivo suele
ser un candidato al sobrepeso. La comida representa a sus
ojos una forma de aferrarse a la tierra y hacer frente a
las responsabilidades que le exige el mundo. Al comer sienten
recargarse sus baterías y eso les hace menos vulnerables.
En su imaginario, la grasa se convierte en una especie de
escudo protector.
Con estas credenciales, el
susceptible precisa que su dieta se componga de alimentos
muy energéticos como son los carbohidratos (pan,
pasta, legumbres, arroz y patatas). Habrá que recordarle
que la fruta y las verduras, sobre todo cruda o cocida,
es fuente de vitaminas y minerales.
CUATRO
PSICODIETAS DE MANTEL Y MESA
DIETA-TIPO DEL AGRESIVO
Desayuno: Té con limón y dos tostadas de pan.
Media mañana: Yogur natural con una cucharada de
salvado tostado.
Comida: Pasta o arroz con tomate y queso de oveja, coles
de bruselas con aceite de oliva.
Merienda: Una pieza de fruta.
Cena: tortilla de dos huevos y ensalada de zanahoria aliñada
con aceite de oliva.
DIETA-TIPO
DEL DEPRESIVO
Desayuno: Café con leche y biscotes.
Media mañana: Fresas con zumo de limón.
Comida: Verdura de hoja ancha con limón o vinagre,
pechuga de pollo a la plancha y una cucharada de aceite
de oliva.
Merienda: Zumo de pomelo.
Cena: Sopa de verdura con arroz, espinacas hervidas y una
cucharada de aceite de oliva.
DIETA-TIPO
DEL REGRESIVO
Desayuno: Café con leche descremada y dos biscotes
con una cucharada de miel.
Media mañana: Yogur natural.
Comida: Arroz cocinado con azúcar, aceite de oliva
y hierbas aromáticas, y zanahorias al vapor.
Merienda: Yogur natural con trozos de fruta natural de temporada,
salvo plátanos, higos, uvas, caquis y frutas secas.
Cena: Requesón, biscotes, hinojo hervido y una cucharada
de aceite de oliva. Tras la cena, una pieza de fruta.
DIETA-TIPO
DEL DEFENSIVO
Desayuno: Café edulcorado y leche descremada con
cereales.
Media mañana: Macedonia de manzana y kiwi.
Comida: Pasta con tomate y albahaca, y ensalada de verduras
verdes, junto con tomate y aceite de oliva.
Merienda: Yogur natural con trozos de fresa.
Cena: Berenjenas cocidas, una cucharada de aceite de oliva
e hinojo cocido al horno.
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