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Aceite de Oliva
y Aceituna |
En la historia
El olivo, cuyo
nombre en latín es olea europaea, es un árbol
que se cultiva principalmente en los países de la
cuenca mediterránea, y su fruto es la oliva o aceituna.
España, Grecia, Italia y Túnez son los mayores
productores del extracto natural de la aceituna: el aceite
de oliva. En la dieta mediterránea el aceite de oliva
es uno de sus pilares, no sólo por sus características
sensoriales y su buena aceptación, sino también
por los demostrados efectos beneficiosos para la salud.
Homero, intuyendo sus efectos beneficiosos, le llamó
“oro líquido” y los romanos ampliaron
su cultivo por todo su imperio.
La llegada de los árabes a la Península Ibérica
supuso un importante impulso para el jugo de la aceituna,
que ellos llamaron az-zait, aceite. Desde entonces hasta
nuestros días, el aceite de oliva ha merecido la
atención y el elogio de escritores y expertos en
nutrición y gastronomía.
En la salud
El aceite de
oliva se clasifica principalmente en tres grupos, según
el proceso a los que ha sido sometido: aceite de oliva virgen;
aceite de oliva refinado (procesado a partir de aceites
de oliva vírgenes de menor calidad mediante técnicas
de refinado, como neutralización, decoloración
y desodorización); y aceite de orujo de oliva (obtenido
básicamente de los orujos, es decir, de los residuos
de la oliva producidos después de la elaboración
de los aceites anteriormente citados). Los aceites comestibles
tienen gran cantidad de vitamina E, de gran importancia
antioxidante. Además, el aceite de oliva virgen es
rico en compuestos fenólicos, lo que convierte a
este aceite en un significativo proveedor de sustancias
antioxidantes, muy importantes desde el punto de vista de
la salud. Sin embargo, es conveniente aclarar que la parte
beneficiosa se pierde en gran proporción en los aceites
refinados y los de semillas.
Origen y difusión
El olivo es
originario del Asia Menor meridional, donde el olivo silvestre
es muy abundante, formando verdaderos bosques. Sin embargo,
su cultivo para la obtención de aceite de oliva comienza
en las épocas paleolítica y neolítica
(5000 a 3500 a. C.) en Creta.
A partir del siglo XVI a. C., los fenicios difunden el olivo
por las islas griegas y, en los siglos XIV a XII a. C.,
por la península helénica, donde se incrementa
su cultivo, llegando a alcanzar gran importancia en el siglo
IV a. C. cuando Solón promulga decretos para regular
su plantación.
Desde el siglo VI a. C., se propagó por toda la cuenca
del Mediterráneo pasando a Trípoli y Túnez,
a la isla de Sicilia y, desde allí, a la Italia meridional.
Se dice que pudo llegar a Italia en la época de Lucio
Tarquinio Risco, rey legendario de Roma (616 a 578 a. C.),
aunque hay quien piensa que llegó a Italia tres siglos
antes de la caída de Troya (por lo menos 1200 años
a. C.). Ya en Italia, se extendió pronto por su norte,
desde Calabria a Liguria.
Posteriormente, los romanos extenderían su cultivo
por los territorios que ocuparon en las costas mediterráneas,
haciendo del mismo un arma pacífica en sus conquistas
para el asentamiento de poblaciones.
En España, el olivo se había introducido durante
la dominación marítima de los fenicios (1050
a. C.), que también aportaron el procedimiento para
obtener el aceite, y alcanzó un notable desarrollo
con la llegada de Escipión (212 a. C.) y la dominación
de Roma (45 a. C.). Después de la tercera guerra
púnica, el olivar ocupaba una importante extensión
en la Bética y se expandió hacia el centro
y el litoral mediterráneo de la Península
Ibérica. Los árabes introdujeron sus variedades
en el sur de España e influyeron en la difusión
del cultivo hasta el punto de que muchos vocablos castellanos
(aceituna, aceite, acebuche,...) tienen raíz árabe.
El cultivo del olivo sale de la cuenca mediterránea
con el descubrimiento de América, en 1492. Desde
Sevilla pasan los primeros olivos a las Antillas y, después,
al continente. En 1560, hay olivares en producción
en México; después en Perú, en California,
en Chile y en Argentina, donde todavía vive una planta
llevada en aquella época, el "olivo de Arauco"
u "olivo viejo".
En tiempos más modernos, el olivo ha continuado su
expansión más allá del Mediterráneo,
cultivándose hoy en lugares tan alejados de su origen
como en la región sudafricana, en Australia, en Japón
o en China.
El aceite de Oliva y la salud
El cuerpo humano,
para mantener sus funciones vitales, necesita un equilibrio
entre los distintos grupos de alimentos (hidratos de carbono,
proteínas y lípidos o grasas).
Las grasas ocupan un lugar predominante dentro de la dieta,
al ser nutrientes indispensables para el organismo. Su función
principal es el aporte de la energía que permite
al individuo desarrollar su actividad física e intelectual.
Son también una fuente de calor. Además, como
algunas vitaminas (A, D, E, K) sólo son solubles
en grasas, dependen necesariamente de ellas para su absorción.
Dentro de las grasas, las que proporcionan mayores beneficios
para la salud son las monoinsaturadas. El máximo
exponente de las grasas monoinsaturadas es el aceite de
oliva, componente fundamental de la dieta mediterránea.
El aceite de oliva no es sólo una grasa culinaria
de agradable sabor, que favorece el consumo de otros alimentos,
sino que su valor nutritivo y sus beneficios para la salud
han sido sobradamente demostrados, siendo aún objeto
de numerosas investigaciones científicas para confirmar
otros beneficios que se presume que tiene. Es un zumo natural
que conserva el sabor, aroma, vitaminas y propiedades de
la aceituna, siendo el único aceite vegetal que puede
consumirse tal como se obtiene.
El aceite de oliva está compuesto principalmente
por ácido oléico, que representa alrededor
del 75% del total, pero, además, es rico en vitamina
E, betacarotenos y otros antioxidantes. Aunque se trata
de una grasa y, por tanto, de un alimento rico en calorías
(9 cal/g), la experiencia demuestra que las poblaciones
que toman diariamente 60 g de aceite de oliva tienen una
vida sana y que su consumo dentro de una dieta equilibrada,
sustituyendo a otras fuentes de grasa menos convenientes,
no produce sobrepeso.
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