Son tan diversos
los factores que desencadenan y afectan al tratamiento
de la obesidad que resulta imprescindible realizar
un enfoque multidisciplinario a la hora de instaurar
el tratamiento más adecuado: médico
(para identificar la causa y valorar un posible
tratamiento farmacológico o quirúrgico
en grados extremos), dietético (reducir
las calorías de la dieta cotidiana de la
persona obesa y modificar los hábitos alimentarios
erróneos mediante Educación Nutricional),
psicológico (control de la ansiedad y análisis
del comportamiento alimentario). Asimismo, se
ha de recomendar la práctica de ejercicio
para contribuir a aumentar el gasto calórico.
Las causas más comunes
de obesidad son la sobreingesta de alimentos y
energía, y en menor proporción los
trastornos endocrino metabólicos (enfermedad
de Cushing, Hipotiroidismo), trastornos psicológicos
(bulimia nerviosa), la yatrogenia (ligada al consumo
de medicamentos como los corticoides), y en obesidades
extremas, los factores genéticos.
Una de las tareas que quedan por desarrollar es
la preventiva. Son recomendaciones que se deben
hacer a la población general desde las
escuelas, medios de comunicación e instituciones
sanitarias. Abarcan toda una serie de indicaciones
que deberían ser asumidas por la población:
disminución del consumo de grasas saturadas,
aumento en el consumo de fibra, moderación
en la ingesta de azúcar, alcohol y sal,
etc.).
Yogurt descremado de vainilla / de frutilla o ensalada de frutas.
Lunes:
- Almuerzo: Pollo con salsa Holandesa
- Cena: Pastel de Verduras
- Postre: Fondere de Frutas
- Colacion: Browinies




