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| En 1897 Quinton,
aquejado de una tuberculosis pulmonar, consultó
a un sacerdote jesuita, amigo suyo. |
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Éste
le refirió un texto de Platón, donde Platón
cuenta que unos sacerdotes egipcios le sanaron con "la cura
marina", que así se llamaba desde esa época.
La cura marina consistía en irse tres meses a estar en
contacto con el medio marino.
Y
lo siguen haciendo en los Centros de Talasoterapia, que en esto
degeneró la cura marina, pero la esencia ya no es los tres
meses porque sería muy costoso para la gente.
Sin embargo, hasta hace poco, los hospitales marinos que funcionaban
todavía en Europa tenían ese parámetro, aunque
no sabían de dónde provenía exactamente.
Tres
meses sólo se quedan los niños escrupulosos o tuberculosos
para beneficiarse de la brisa marina. Allá en Colombia
si se cumplen los tres meses y además complementan con
estos baños, elevan un poco más la temperatura,
agregan algunas plantas medicinales y gracias a la vaso dilatación
se ven cosas sorprendentes..
Los
Fundamentos de la Terapia Quinton
Durante
la cura marina de Quinton sucedió una experiencia muy curiosa.
Unos campesinos entraron a la sala donde él descansaba
llevando una víbora adormecida por el letargo invernal.
De
repente Quinton ve que la víbora recobra toda su vitalidad
cuando se adapta a la temperatura del lugar. Y se le ocurrió
que la actividad cerebral propia de ese organismo coincidía
con la época climática en la que apareció
en la escala zoológica.
Así
es que toda la investigación de Quinton, que es un trabajo
hermosísimo, amplio, profundo y sustentado minuciosamente
durante más de diez años, parte de este hecho de
que la víbora despertase a la temperatura en la que fue
creada.
A
partir de allí logró dilucidar que la temperatura
interna de cada especie, determina la fecha exacta de su aparición
en la serie zoológica. Así empezó todo el
escaleramiento de las eras a través de la historia. Y cuando
comprobó con termómetro en mano, especie por especie,
este escaleramiento gradual que tiene que ver con el enfriamiento
del planeta, Quinton concluyó que había una tendencia
a mantener la temperatura de los orígenes.
La siguiente cuestión que se planteó fue qué
otras características existían en los orígenes
además de la temperatura, puesto que el mar le devolvió
a él mismo el equilibrio.
Entonces pasó a fijarse en la composición del medio
interno de los seres vivos y encontró que aparte de la
temperatura original, también debía haber una composición
física y química determinada y en última
instancia encontró que esa temperatura y esa composición
física y química eran la ayuda que el agua de mar
provee al organismo.
La
experiencia debe corroborar a la teoría
Quinton concluyó que todo este trabajo definitivamente
tenía que traducirse en una terapia, en una aplicación
clínica.
Y
lo que hizo fue comenzar a investigar con mamíferos a los
que incluso llegó a intercambiar todo su medio interno
por agua de mar hasta comprobar que nunca se sacrificaba ni uno
solo de ellos, y que al contrario, les daba una vitalidad extrema
y características de máxima actividad.
Posteriormente empezó a hacer las mismas pruebas en clínica
humana, y para esto se inventó unos lugares que llamó
Dispensarios Marinos, el primero de los cuales abrió en
1907. Allí empezó a atender problemas propios de
la época, sobre todo entre la población infantil,
de nutrición, deshidratación, artrepsias y atrofias.
A partir de entonces comenzó a ver casos que corroboraban
con una pasmosa lógica todos los postulados que ya había
resumido durante diez años de experimentación en
un gran libro que se llamó: El agua de mar, medio orgánico.
En
este libro está resumida toda su investigación,
contiene un apartado teórico bien definido y una serie
de memorias de las investigaciones basado en las cuales formuló
sus Leyes de Constancia General
Las
Leyes de Constancia General son:
Ley
de la Constancia Térmica
Frente al enfriamiento del globo, la vida animal, aparecida en
estado de célula a una temperatura determinada, para su
elevado funcionamiento celular, en los organismos indefinidamente
suscitados a este efecto, tiende a mantener esta temperatura de
los orígenes.
Ley
de la Constancia Marina
La vida animal, aparecida en estado de célula en los mares,
tiende a mantener las células constitutivas de los organismos
para su funcionamiento celular elevado, a través de las
series zoológicas, en el medio marino de los orígenes.
Ley
de la Constancia Osmótica
La
vida animal, aparecida en estado de célula en mares de
una concentración salina determinada, ha tendido a mantener,
para su funcionamiento celular elevado, a través de la
serie zoológica, esta concentración de los orígenes.
Ley
de la Constancia General
Frente a las variaciones de todo orden que pueden sufrir en el
curso de las eras los diferentes hábitats de la vida animal,
aparecida celularmente en condiciones físicas y químicas
determinadas, ésta tiende a mantener, para su funcionamiento
celular elevado, a través de la serie zoológica,
estas condiciones de los orígenes.
¿Por
qué cura el agua del mar?
Porque contiene todo lo básico para la vida, es decir contiene
todos los minerales y oligoelementos del Planeta previamente digeridos
y transformados en elementos orgánicos, por efecto del
plancton y del fitoplancton, quedando biodisponibles y en cantidades
infinitesimales que es como nuestras células los necesita,
como dijimos antes.
Estos
minerales marinos, en forma de plasma marino, tienen una biodisponibilidad
excepcional y son utilizados por el metabolismo de una forma completa,
equilibrada y asimilable. El impacto terapéutico es por
tanto considerable, puesto que la mayoría de las enfermedades
mantienen o desarrollan un desequilibrio electrolítico.
El
plasma marino es muy eficaz para la recarga mineral. Más
que el impacto de tal o cual elemento, se busca el equilibrio
en general.
También
puede ocurrir, en algunas personas que tomen el agua de mar, que
no tengan por que notar nada, porque se encuentran bien de salud,
porque salud es no notar que se está malo, pero sin embargo
la terapia del plasma marino estará siempre limpiando las
células y manteniendo esa salud al potenciar nuestro sistema
inmunológico.
El
Agua de Mar es Mejor que Cualquier Antibiótico
Otra
de las propiedades del agua del mar es que es un disolvente, antibiótico
y bactericida.
Así
lo confirmó clínicamente el Dr. Georges la Fargué
diciendo que el agua de mar es el mayor disolvente natural que
tiene nuestro Planeta. Disuelve variedad de sólidos, líquidos
y gases. Es antibiótico y bactericida hasta 72 horas después
de haberla cogido. Prohíbe la proliferación bacteriana,
eliminando las bacterias nocivas, y respetando las bacterias buenas.
Algo que no pueden hacer los antibióticos químico
farmacéuticos que matan indiscriminadamente a las células
malas y también las buenas especialmente a la bacteria
que habita en todas nuestras células produciendo la energía
del ATP (adenosintrifosfato) que son el 90 % de la energía
que necesitamos para la vida, que se llaman mitocondrias, y sin
las cuales no es posible la vida.
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