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| Calidad
en servicios y productos
Muchas veces como profesional de la gastronomía
me ha tocado ingresar a locales de restauración en donde
no se respetan los cánones de calidad e higiene correspondientes,
a veces por falta de información del personal contratado
(no siendo los más adecuados, como una forma de bajar costos)
y otras por un dejo de los dueños que ponen más énfasis
en lucrar o cuidar el aspecto externo dejando de lado las cocinas,
lugares de elaboración, capacidades de frío y acopio
de alimentos.
Hablar de calidad en productos y servicios no solo
se refiere a aquellos que adquirimos y de los que esperamos sean
los más satisfactorios a nuestras necesidades sino también
de la calidad que brindamos con nuestros productos y servicios,
llámese restaurante, casas de comidas o bocas de expendio
de alimentos.
Veamos un poco que nos dice el profesor José
Luis Armendáriz Sanz en su libro “Procesos de cocina”
(Ed. Thompon – Parninfo) –pàg. 223 – 228-
Control de calidad en las cocinas
La calidad se define como la superioridad de un producto o servicio
en su línea o en su categoría.
Por otro lado Jesús Felipe Gallego define la calidad como:
“la interpretación subjetiva de los productos / servicios
que nos ofrecen teniendo en cuenta la información que recibimos,
los valores que tenemos, la influencia del entorno, nuestra cultura
/ formación y el precio que estamos dispuestos a pagar”.
- La calidad subjetiva: Es aquello que nos gusta,
independientemente de su precio, presencia, etc. Nos dejamos llevar
por el instinto. Sencillamente nos gusta.
- La calidad en función de la información recibida:
Nos guiamos de lo que conocemos de ese servicio o producto; nos
encontramos predispuestos, o por el contrario reacios a él
sin haberlo probado.
- La calidad en función de los valores, el entorno, la cultura
y la formación: Cada persona tiene unos valores condicionados
por el entorno, por la cultura o por los conocimientos que nos hacen
predisponernos o rechazar un producto o servicio. El ser vegetariano,
pertenecer a una determinada cultura religiosa, el rechazo o la
atracción por lo desconocido, nos hace reaccionar de forma
distinta a los diferentes estímulos que forman los productos
o servicios que juzgamos.
- La calidad en función del precio: Nuestro concepto de calidad
está condicionado por el precio que estemos dispuestos a
pagar. Un mismo producto o servicio siempre tendrá un precio
que estemos dispuestos a pagar para sentirnos satisfechos por él.
Existen productos y/o servicios muy elevados; quien accede a ellos
busca un producto superior, la exclusividad o cualquier otra razón,
el caso es que si paga por ello es que está satisfecho en
el cambio. Por el contrario, quien adquiere productos y/o servicios
a bajo precio busca rentabilizar su inversión de la mejor
forma posible logrando satisfacción por ello. De hecho los
productos y servicios existirán siempre que haya quien los
pague: “vende, luego existe”.
Ejemplo de calidad: Pensemos en un lechazo asado en un horno de
leña y una pizza servida a domicilio. En el primero de los
casos tendríamos que desplazarnos a un establecimiento que
disponga de esa especialidad, en muchos casos en una localidad bastante
alejada. En el segundo caso la pizza la traerían a casa en
un corto espacio de tiempo. ¿Cuál de las dos opciones
ofrece más calidad? Simplemente la que más nos satisfaga.
Si elegimos desplazarnos para comer un cordero asado a una localidad
castellana sabemos que tendremos una decoración rústica,
un servicio sencillo y un producto excepcional. Si optamos por la
pizza sabemos que no tenemos que arreglarnos, no movernos de casa
incluso nos informarán del tiempo que tardarán en
traérnosla y no alterará nuestra rutina. El precio
resulta indiferente puesto que al elegir cualquiera de las dos opciones
lo asumimos. Pero, ¿qué ocurriría si algo falla
en alguna de las dos opciones? El lechazo o es tal, o está
recalentado, o tardan una eternidad en atendernos y además
está frío; o la pizza no llega, están equivocados
los ingredientes, o llega fría. El concepto calidad desaparece.
¿Cómo se entiende entonces la calidad? Ha fallado
alguno de los procesos.
La calidad en los procesos: Philp B. Crosby introduce
el concepto “Cero defectos”, esto es, ningún
fallo en el proceso.
Estos fallos pueden ser debidos a una mala elección de las
materias primas, fallos con los proveedores, errores humanos o a
un mal diseño de proceso. Para evitarlos se establecen varios
ámbitos de trabajo en los cuales se define el estándar
de calidad: materias primas, cliente externo (proveedores), cliente
interno (personal) y los procesos.
- Materias primas: Las materias primas deberán responder
a la presentación, tamaño y calidad comercial que
determinemos en función del proceso productivo, necesidades
de conservación y política comercial que establezcamos.
Como ya hemos visto en el tema “Gestión de almacén,
economato y bodega”, en el área de recepción
debemos tener una ficha de compra por producto en la que se establece
el estándar de calidad.
- Cliente externo: En este caso, los proveedores juegan un papel
importante, no sólo para negociar descuentos o bonificaciones
con ellos, sino para mantener ese estándar de calidad en
los suministros y asegurarnos la continuidad e nuestras necesidades
de aprovisionamiento. En cualquier caso también hemos visto,
en la gestión de almacén, los métodos de control
que deben establecer para el aprovisionamiento de mercaderias.
- Cliente interno: Uno de los problemas que aparece en muchas empresas
es que los empleados no saben lo que la empresa espera de ellos.
El empleado se incorpora a un puesto de trabajo, se le alecciona
ligeramente y se espera que sea él quien tenga la iniciativa.
Esto desemboca en descuidos, baja productividad y fallos en el sistema.
Para evitar estas situaciones el empleado debe sentir su implicación
en el proceso y lo que se espera de él; para ello muchas
empresas elaboran un “protocolo”. Un protocolo es una
relación de funciones de un empleado, desde que entra hasta
que termina, donde se le dan indicaciones sobre cómo desempeñar
sus tareas y cuáles son sus competencias a lo largo del día.
Es importante saber que las instalaciones, equipos y herramientas
deben responder a unas necesidades muy concretas y el trabajador
debe conocer su utilización y objetivo.
- Procesos: El proceso de producción de la cocina comprende
desde la solicitud de género a los proveedores hasta el emplatado
final. Por ello, dependiendo del sistema de producción elegido
(ver “Conceptos básicos de la organización de
la producción”) estableceremos las etapas, y en cada
etapa el estándar del proceso. Es importante que el diseño
del lugar de trabajo sea consecuencia del análisis de puestos
correctos, que respondan a criterios ergonómicos y de eficacia.
Dentro de os procesos de cocina hay que tener en cuenta el factor
de seguridad e higiene, para lo cual deberemos establecer el “Análisis
de peligros y puntos de control críticos” (APYPCC).
APYPCC
Es un método de gestión que vigila todas las fases
del proceso productivo para la identificación, localización,
evaluación y control de los posibles riesgos de alteración
, contaminación o deterioro del producto, con el fin de determinar
los puntos de control de dichos riesgos y definir las medidas de
control para evitar dichos riesgos.
Puntos Crítico es toda actividad u operación que deba
ser controlado para prevenir una situación de riesgo y, por
tanto, debe ser sometido a vigilancia e inspección.
Etapas del APYPCC
1- Análisis de los peligros (identificación y evaluación)
2- Control de los puntos de control críticos.
3- Vigilancia
4- Evaluación
Principios del APYPCC
1- Identificar todos los peligros eventuales, asociados a la producción,
en todas sus estapas y evaluar sus probabilidades de aparición.
2- Determinar los puntos Críticos de Control: puntos, procedimientos
o etapas que pueden ser controladas para eliminar todo riesgo o
minimizar su probabilidad de aparición.
3- Establecer los niveles objetivos y las tolerancias que hay que
respetar para asegurar el control de cada Punto Crítico.
4- Establecer un sistema de vigilancia que permita asegurar el control
efectivo de los Puntos Críticos.
5- Definir medidas correctoras a aplicar cuando la vigilancia descubre
que un Punto Crítico no está controlado.
6- Implementar procedimientos de evaluación con el fin de
comprobar que el sistema APYPCC funciona eficazmente.
7- Crear un sistema documentado que concierna a todos los procedimientos
e informes implicados en el sistema APYPCC.
Certificación de os sistemas de calidad
La certificación de tener implantado un sistema de calidad
tiene por objetivo ofrecer seguridad al cliente en el producto y/o
servicio ofrecido. En el intento de ofrecer mejores productos y
servicios muchas empresas establecen sistemas de calidad dentro
de sus propias empresas. Éstos pueden ser internos o auditados
por una empresa especializada en gestión de calidad, con
lo que, una vez implantado, se consigue la certificación
correspondiente.
Las normas de calidad a nivel internacional se clasifican en las
normas ISO (International Standaritation Organitation) cuyo equivalente
en España son las normas UNE. Estas normas son elaboradas,
sometidas a un periodo de información pública y sancionadas
por un organismo reconocido legalmente (R.D. 2000/1975) para desarrollar
la normalización en el ámbito nacional.
Una norma UNE es una especificación de aplicación
repetitiva continuada cuya observancia no es obligatoria, establecida
con participación de todas las partes interesadas que aprueba
un organismo reconocido a nivel nacional e internacional por su
actividad normativa (Ley 21/1992 16 julio de Industria). Su objetivo
es comprender las necesidades del cliente, traduciendo estas necesidades
en el producto o servicio deseado, lo que equivale a la satisfacción
del cliente.
El proceso comprende la definición escrita de las actividades
y procesos críticos y controles durante todas las etapas,
desde la elaboración de la oferta hasta la entrega del producto/servicio.
Las normas de la serie ISO 9000 son normas internacionales, cuyos
protocolos establesen que deben ser revisadas al menos cada cinco
años para determinar si deben mantenerse, revisarse o anularse.
En la revisión de diciembre de 2000 los cambios se basan
en ocho principios:
- Organización enfocada al cliente
- Liderazgo
- Participación del personal.
- Enfoque a proceso.
- Enfoque del sistema hacia la gestión.
- Mejora continua.
- Enfoque objetivo hacia la toma de decisiones.
- Relación mutuamente beneficiosa con el suministrador.
Características de estas normas:
- Identifican la conformidad del sistema de aseguramiento de la
calidad respecto a unos estándares reconocidos internacionalmente.
- Es un certificado del sistema, no del producto o servicio.
La certificación e implantación de
un sistema de calidad comporta la aceptación de un contrato
y unas normas para el mantenimiento de ese sistema de calidad, siempre
ajustado a la actividad que realicemos.
Las empresas que pueden certificar la calidad son muchas, agrupadas
en la Asociación Española de la Calidad (www.aec.es)
, entre ellas las más conocidas son ENOR y BUREAU VERITAS.
Por último hay que señalar que obtener un certificado
de calidad es un método de garantía hacia el cliente
y hacia nuestro propio sistema, de un total control del proceso,
que siempre estará enmarcado en las distintas normativas
referentes a instalaciones, personal, etc., que determine la Administración
para el desarrollo de nuestra actividad.
Bibliografìa:
- “Procesos de Cocina”; Josè Luis Armendáriz
Sanz ; Ed. Tompson/Parninfo
Norberto E. Petryk, chef, escritor e investigador
Mail: chef@alimentacion-sana.com.ar
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Sal
Maldon
Sal Maldon es una sal inglesa cuya gran particularidad es su gran
pureza natural.
Dice Ferrán Adriá que "sus característicos
cristales, suaves y blancos ofrecen al paladar un sabor fresco muy
apreciado por los gourmets más exigentes. Es un pequeño
lujo que debe usarse con moderación porque resulta un poco
más salada que la sal norma.
¿Quiere poner en práctica un truco exquisito y, a la
vez, muy sencillo?
Añada una pizca de sal maldon a un filete cocido de carne de
buey justo en el momento de servirlo en la mesa (Ferrán Adriá
en la revista "Sabor").
Notas:
La sal inglesa de Maldon (del condado de Essex) es una flor de sal
exquisita que, como las grandes cosechas, no se obtiene todos los
años ya que hace falta que se den unas condiciones climatológicas
muy especiales que favorecen el deposito sobre las aguas salinas de
una capa fina de cristales planos que recuerdan visualmente a unos
copos helados.
La compañía inglesa Maldon Crystal Salt desde 1.882
nos ofrece esta joyita, lógicamente de alto precio (aunque
cunde mucho) ya que es algo reservado para paladares selectos y que
se elabora por un método ancestral, antiquísimo de forma
totalmente artesanal y sin aditivos de ningún tipo. Gran pureza
natural.
No hay substitutivo alguno de estos etéreos copos salados por
su textura y sabor.
Su uso resulta muy oportuno para sazonar un foie gras, hecho a la
plancha o una carne roja o un pescado a la parrilla.
También para sazonar el pulpo a la gallega o unos calamares
a la plancha.
Ideal así mismo o sobre pimientos asados u otras verduras,
esparragos o puerros o cebolletas a la plancha o parrilla así
como sobre una ensalada.
Añadida siempre justo al momento de servir, ya que estos cristales
de sal mantienen una gran consistencia hasta que explotan en el paladar
y así se evita que no se humedezca el producto que se sazona.
Tiene un poderoso gusto salado pero agradable, carece de amargor,
lo contrario que sucede con la sal común.
Se debe de conservar en sitio seco y a la sombra.
Un sabroso aditamento
Por Ramón Núñez, Director de los Museos Científicos
Coruñeses
y miembro de la Academia de Gastronomía de Galicia.
Cocinas con sal, comidas con salero
¿Cuánta sal necesitamos al día? ¿Es
verdad que la palabra salario procede de sal?
¿Qué sucede al cocer los espaguetis sin sal? ¿Desde
cuándo consumimos bacalao?
La posición central del salero en el bodegón de Willem
Claesz Heda (1594-1680) nos recuerda el papel relevante de la sal
en la comida. Desde la Edad Media los recipientes para la sal tuvieron
una gran importancia simbólica; eran más grandes de
lo que son ahora, y su tamaño se relacionaba con la riqueza
de su propietario. No en vano servían para contener algo
que era escaso y precioso. Con el tiempo llegaron a ser piezas de
orfebrería emblemáticas y muy elaboradas, a veces
aunando varias funciones. Por ejemplo, la posición del salero
en una mesa servía para marcar la línea entre los
invitados importantes y los demás, y de hecho en inglés
aún se usa la expresión above the salt por encima
de la sal para indicar un rango superior.
- En nuestros días, ingerimos hasta 15 gramos diarios de
sal -
Para nosotros la sal es un producto económico
y familiar, pero de su importancia nos da idea la afirmación
de San Isidoro de Sevilla (560-636) no hay nada más necesario
que la sal y el sol . Su consumo moderado es tan imprescindible
como la necesidad del agua y, de hecho, está íntimamente
relacionada con ella. Hoy sabemos que la sal común para los
químicos cloruro de sodio que tenemos en el cuerpo está
disociada en iones, o sea, átomos de cloro y sodio con carga
eléctrica. Cada ión de sodio necesita estar rodeado
de seis moléculas de agua, y esta obligación marca
el intercambio hídrico entre el suero sanguíneo y
el interior de las células. El equilibrio se rompe también
por exceso: al tomar mucha sal obligamos a las células a
deshidratarse y necesitamos beber, pero el aumento de líquido
en el sistema circulatorio eleva la presión sanguínea.
No solo usamos la sal en alimentación porque
el sodio sea imprescindible en nuestro cuerpo necesitamos unos 8
gramos de sal al día, pues la perdemos en la orina y en el
sudor sino también porque actúa como antiséptico,
al impedir la vida de las bacterias. Éste es el fundamento
de las salazones, cuyos primeros testimonios se remontan al siglo
VI antes de Cristo, con los fenicios, aunque otras no llegaron hasta
el siglo XIV, como el arenque, o más tarde el bacalao.
La salazón se basa en el hecho de que la
sal es muy higroscópica y retiene grandes cantidades de agua.
Todos sabemos que al añadir sal a una ensalada hacemos que
la lechuga no conserve mucho tiempo su tersura, porque se deshidratan
las células. Del mismo modo, al colocar otro alimento en
sal conseguimos que poco a poco pierda el agua, con lo que no podrán
tener lugar los procesos de putrefacción.
La posibilidad de abastecerse fácilmente
de sal hizo que se establecieran poblaciones a la orilla del mar.
La simple evaporación del agua bastaba para tenerla. Los
pueblos del interior habían de llevarla desde la costa si
no tenían cerca una salina. Las rutas de la sal definieron
el poder económico de numerosos lugares e instituciones,
y hasta el siglo XX la sal era algo valioso que llegó a denominarse
oro blanco . El que la sal sea riqueza queda reflejado en el hecho
de que la palabra salario hace referencia al pago en sal que recibían
los miembros de la milicia romana. De igual modo en la Edad Media,
cuando los militares comenzaron a recibir su paga en reales o soles
se convirtieron en soldados ; los trabajadores civiles pasaron a
llamarse asalariados .
En la cocina, la sal sirve para realzar el sabor de los alimentos
y como consecuencia de ello la ingesta diaria de sal en nuestros
días llega a ser de 15 gramos. Pero además interviene
ocasionando otros efectos culinarios. Probablemente muchos habrán
comprobado que al hacer huevos cocidos a veces se rompe la cáscara;
esto sucede porque durante la cocción penetra agua en el
huevo a través de los poros de la misma por ósmosis,
que no tiene lugar si añadimos algo de sal al agua de cocción.
Otras veces habremos visto que al variar la presión osmótica
del medio se modifica la textura de los alimentos, hecho que podemos
comprobar, por ejemplo, si cocemos unos espaguetis sin sal.
Los romanos eran especialmente aficionados a los pescados en salazón
y empleaban hasta lo inimaginable una salsa, garum, de la que se
ofrecían diferentes calidades y en alguna de las cuales alcanzaba
precios elevadísimos. En general se elaboraban a partir de
pescados azules troceados, con sus vísceras, que fermentaban
durante uno o dos meses al calor del sol, en salmuera, junto con
intenso. Gracias a la abundancia de materia prima, existían
numerosas fábricas de salazones por toda la costa sur de
la Península. Los pescados empleados eran fundamentalmente
escómbridos atún, bonito y la imprescindible caballa
y a esa producción debe su nombre la localidad cartagenera
de Escombreras. Entre las salazones que gozan de mayor aceptación
entre nosotros están las anchoas, la mojama o las huevas
de atún y, sobre todo, el bacalao. Se atribuye su descubrimiento
al navegante portugués Gaspar de Corte Real, que en el año
1500 anduvo por Terranova. A los portugueses debemos la técnica
de abrir el pescado fresco y ponerlo en sal a bordo para luego secarlo
al aire. Su fácil transporte, buena conservación y
el hecho de que una vez desalado en agua recupera muchas de las
características del bacalao fresco han contribuido a su popularidad.
Curiosidades
sobre la sal
Al cocer la pasta y las verduras conviene hacerlo en agua con sal.
De este modo los alimentos resultan más consistentes y con
sabor más intenso.
Un kilo de sal fina contiene la misma capacidad
de salar que un kilo de sal gruesa. Parece una tontería,
pero queda dicho. Una cucharada de sal gruesa tiene menos sal que
una cucharada de sal fina. La sal gruesa se emplea, si se quiere
apreciar en la lengua los cristalitos de sal, en unos pimientos
de Padrón fritos o en un pulpo a la gallega.
De las sales con nombre propio merecen citarse la
francesa Fleur de sel de Camargue, con sus cristalitos cuadrados,
y la española flor de sal d Es Trenc de Mallorca, de un color
ligeramente rosado. La inglesa sal Maldon es de gran pureza y se
presenta en pequeñas escamas cristalinas. Ideal para carnes
y vegetales a la parrilla, debe añadirse siempre en el momento
de servir.
El pan contiene unos 12 gramos de sal por kilo.
Que conste, para los que vigilan su ingesta de sodio.
Los molinillos de sal para mesa similares a los
de pimienta son inútiles; la sal no gana nada por el hecho
de ser triturada en el momento, ya que no contiene compuestos volátiles.
Las carnes se salan después de asarlas o
freírlas. El hacerlo antes puede provocar que pierdan parte
de sus jugos. Lo mismo sucede con otros fritos, como las patatas.
Los helados contienen cantidades significativas
de sal, que se añade para evitar que el agua forme cristales
de hielo.
Norberto E. Petryk, chef, escritor e investigador
chef@alimentacion-sana.com.ar
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Receta
para fondue de queso
(estilo Neuremberg)
Ver: La Sección del Chef “Quesos…”
1 diente de ajo- 400g de queso gruyére –
200g de queso emmental – 0,3l de vino blanco semiseco (si
es posible de Neuchätel) – 1 cucharadita de zumo de limón
– 4 cucharaditas rasas de fécula de maíz (Maicena)
– 1 copa de kirsch (2cl.) – 2 a 3 vueltas de molinillo
de pimienta – optativo: algo de nuez moscada molida.
Modo de preparación:
Frotar el interior de la marmita con las dos mitades del diente
de ajo. (Si la marmita es de barro, se deberá cocer previamente
leche en él; si es de cerámica esmaltada o hierro
colado esmaltado, se podrá utilizar directamente). A continuación
se rallarán y mezclarán los dos quesos (el gruyére,
solo, resultaría demasiado fuerte; y el emmental, demasiado
suave). La mezcla se pasa a la marmita. Entonces se mezcla el vino,
el sumo de limón y la fécula y se añaden al
queso rayado, removiéndolo todo bien. También en la
cocina, se procede a calentar el conjunto hasta que se forme una
masa consistente. No olvidar remover constantemente. El zumo de
limón es importante para acidificar más el vino, pues
el ácido es necesario para que se disuelva bien el queso.
Se debe remover la masa con una cuchara y haciendo movimientos en
forma de ochos, para que el queso no se deshaga en hilos.
Añadir ahora el kirsch y condimentar con la pimienta y la
nuez moscada. Después de una breve cocción, y cuando
se haya formado una pasta homogénea y cremosa, se traslada
la marmita a la mesa y se coloca sobre el hornillo encendido. Una
vez en la mesa, la fondue debe permanecer en constante y lenta cocción.
Modo de servir:
Se pincha un trozo de pan en el extremo del tenedor y se sumerge
en la marmita; se remueve y poco enrollando la masa de queso y dando
vueltas al tenedor, para que no gotee el queso. Por último,
se introduce el bocado en la boca. Pero, atención: ¡el
queso está caliente!.
Recuerde: Durante la comida, la masa de queso debe cocer ligeramente.
Los entendidos al sumergir el pan, remueven bien la masa, pues de
esta manera permanecerá consistente y homogénea durante
todo el ágape.
Nota: Esta receta, por su simplicidad es la más fácil
de preparar y la que se presta a menos errores. Además, por
ser la más extendida, su calidad gastronómica se halla
garantizada.
Norberto E. Petryk, chef
chef@alimentacion-sana.com.ar
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De
paseo por “Doña Clara” de Amui S. A.
Cuando hablamos de repostería y buscamos artículos de
los más diversos para gastronomía y repostería
nada mejor que ir de visita a “Doña Clara”, Av.
Corrientes 2561, Capital Federal -Argentina-, allí podras encontrar
una amplia línea de productos, accesorios, materiales diversos
y un exelente servicio. (ver nota)
Doña Clara
En Av. Corrientes 2561 de la Capital porteña, Ciudad de Buenos
Aires, con más de 40 años al servicio del cliente,
esta empresa familiar es lo más completo en productos de
repostería y cocina, busques lo que busques allí lo
puedes encontrar, posee un stock de más de 10.000 productos
y sus años de experiencia constituyen una amplia garantía
sobre todos ellos. Además de la venta el personal que atiende
está capacitado para ofrecer al cliente el aseoramiento integral
que necesite.
Generalmente hay muchos lectores que me consultan por el “chocolate”,
gente que se quire dedicar a la bombonería o colocar una
pequeña empresa de chocolatería, fue por ello que
entre tantos prodcutos me decidí por ver algunos de los chocolates
cobertura que tenian a la venta, el primero que consulté
fué por el chocolate “Fénix”, de indiscutible
y gran calidad, el blanco está a un precio de $22,50.-, el
semi-dulce a $20,15, el dulce a $24,00.-, el semi-amargo a $22,90.-,
el amargo a $23,90.-. El vendedor me mostró uno de una calidad
superior que es el “Carenero Superior” (elaborado con
cacao venezolano), su precio $28,90; también me mostró
un nuevo cobertura brasileño “Melkeo que se presenta
por 2,100kg y cuesta $31,70.-, se vende también por kilo
a $13,90.- y probé un nuevo baño bombón de
“Aguila”, que no tiene sabor a grasas hidrogenadas que
se vende por kg a $7,50.-
Si buscas calidad y buen precio nada mejor que darte una vuelta
por este negocio del Once, allí seguro podrás encontrar
todo lo que necesitas y porque no, agrandar la lista...
Norberto E. Petryk, chef, escritor e investigador
chef@alimentacion-sana.com.ar
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