Alimentación Sana |
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Boletín del Chef |
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Leyendas de
Navidad
El 19 de diciembre era el día más importante, ya que se celebraba una gran fiesta en honor a Saturno, dios de la agricultura. Con una duración de siete días, de banquetes y bebidas, los romanos le pedían bienestar a su dios. Al mismo tiempo, se celebraba en el norte de Europa una fiesta de invierno similar, conocida como Yule, en la que se quemaban grandes troncos adornados con ramas y cintas en honor a los dioses para conseguir que el sol brillara con más fuerza.
Por otro lado, La Biblia se refiere al Mesías como "Sol de Justicia". Por ello, desde fines del siglo IV, en el mundo cristiano se celebraba la Navidad el 25 de diciembre a excepción de las iglesias orientales, griegas y rusas que la realizaban el 6 de enero con la fiesta Teofanía o manifestación de Jesús como Dios.
Como los evangelios no mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera ese día. De hecho, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad.
HISTORIA DEL PANETTONE
(II)
En la corte del duque Ludovico, en la noche
de Navidad. Esa noche en el castillo Sforzesco se darìa una fuiesta
muy grande, con música y danza. Un banquete lujoso que tuvo que
acabar con un postre. El arte de la repostería era un arte muy
especial en aquella época: demostró la calidad de la cocina
del seignory y especialmente de las habilidades del chef principal de
una familia importante. Para esa ocasión el chef había preparado
un postre especial, pero éste, justo, se había quemado repentinamente,
se habia combertido en pedazos de carbón. El chef lo miraba con gran suspicacia, pero de esa pasta salía un aroma muy tentador. Y después de todo, él no tenía nada bien escogido... es decir, allí no habia nada para enviar hasta la tabla de los huéspedes del duque, que protestaban más ruidosamente y más ruidosamente. Él adornó el postre del muchacho del scullery, poniendolo en una bandeja de oro grande y lo hizo enviar al pasillo del partido. Un aplauso grande saludó la entrada de la torta inusual. La duquesa cortó la primera rebanada y en escasos momentos se deboró la torta por completo. Un coro de alabanzas se elevò en la mesa; las alabanzas se convirtieron pronto en aclamaciones entusiástas. El corazòn del chef se tranquilizò al oir: "bravo!... Bravo!... Qué novedad, un qué buen postre!". El duque mismo deseó pagar con elogios al chef, que era el único que no podría calcular este gran éxito. Naturalmente, nadie dijo cualquier cosa sobre lo qué había sucedido. El pequeño muchacho del scullery, asombrado y asustado, se ocultaba en una esquina. Pero la verdad fue que salió eventualmente y el pan de Toni - " cacerola del Toni del EL " - estaba en boca de todos: todos hablaba de esta torta nueva y de su increíble gusto dulce , fue popular y aristrocratico al mismo tiempo. Así, " cacerola del Toni del EL " se conviertió pronto en el panetton que conocemos hoy. Fuente: Colomba Italia Website
Papá Noel: Uno de los antecedentes es San Nicolás, que poco tiene de americano y sí mucho de mediterráneo, puesto que fue un conocido habitante de las tierras de Licia, una de las partes que configuran la actual Turquía. Su vida se desarrolló a caballo entre los tempranos siglos III y IV d.C. y entre otros apelativos era conocido como el episcopus puerorum "obispo de los niños". Este sobrenombre se lo ganó al tener a la infancia como uno de los objetivos fundamentales de su trabajo en la comunidad de su tiempo, además ya desde temprana edad se caracterizó por su generosidad pues no dudó en repartir el abundante caudal de su rica familia entre los más necesitados. Paso a paso la leyenda de este obispo se acrecentó de tal forma, que entró a formar parte del mito, siendo considerado como el otorgador de regalos por antonomasia hasta nuestros días. La fama de este obispo le hizo con el tiempo Santo y se
disparó su popularidad, que pasó rauda de Oriente a Occidente.
Su labor de protección para las gentes fue tan venerada que se
convirtió en el patrono de uno de los más apasionantes pueblos
de la antigüedad, los vikingos. La capacidad viajera de este pueblo
hizo que la fama del personaje se expandiera por innumerables territorios,
siendo el ruso uno de los que lo adoptó como propio, convirtiéndole
en uno de sus principales santos. Sin embargo, sería en un pueblo como el holandés en el que más arraigo lograra este santo y su leyenda, lo que le facilitó el salto al otro lado del océano Atlántico, su nombre Sinterklaas. Una de las primeras actividades que realizaron los colonos neerlandeses a su llegada a Manhattan, en aquel tiempo llamada Nueva Amsterdam, fue erigir una estatua a este Santo, su Santo. Lógicamente la estampa de este ministro de la iglesia era la de un hombre alto, elegante, distinguido y con hábito obispal, incluso en ocasiones sobre un blanco corcel, creo que bastante alejado de la estampa actual. Pepe Rodríguez en su libro sobre la Navidad nos da un listado de algunos de los personajes que confluyen en el mismo, Papá Noel: Kolya (Rusia), Niklas (Austria y Suiza alemana), Pelze-Nichol (Baviera), Semiklaus (Tirol), Bonhomme Noel (Alsacia), Svaty Mikulas (Checoslovaquia), Sinter Klaas, Sinterklaas o Sint Nicolaas (Países Bajos), Father Christmas (Gran Bretaña), Santa Claus (Estados Unidos) o Pére Noël (Francia). Otra tradición se unió a la de San Nicolás para dar forma al mito, hablamos de la cultura nórdica que celebraba con fuerza el solsticio hiemal. Entre los pueblos del frío norte se destacan como sabemos los duendes y especialmente los gnomos, algunos de estos personajes se caracterizan por ser enormemente dadivosos, concediendo regalos durante este tiempo invernal. Entre los escandinavos se destacaba otro personaje que entregaba regalos, Julenissen. Cada uno de estos pueblos confluyó en la tierra prometida de Norteamérica, en donde de la mano de escritores y comerciantes fue tomando forma el nuevo personaje. Así se estaba forjando un personaje con la intención de que no fuera ajeno a nadie y que cada una de las sociedades que conformaban este crisol, italianos, irlandeses, ingleses, germanos, holandeses... se viera reconocida en este personaje.. En 1930 la todopoderosa The Coca-Cola Company vio las enormes posibilidades que surgían y encargó al descendiente de suecos y dibujante Abdón Sundblom un nuevo Santa Claus, y en verdad que se ganó el sueldo. Tomando como modelo a un venerable y anciano vendedor y después a él mismo, creó al hombre fortachón, bonachón y con unos reconocibles colores corporativos que hoy día simbolizan esta celebración. Y hasta aquí hemos llegado, quien hoy mostramos a nuestros hijos como verdadero paradigma del espíritu navideño no es más que un lejano recuerdo de lo que las gentes de otro tiempo amaron con verdadera pasión, devoción y sinceridad. Sin embargo, espero no haberlos desanimado de sus mitos personales, pues creo que la espiritualidad se encuentra en cada uno de nosotros.
Recetas Pan dulce clásico • 35 g de levadura de cerveza • 3/4 de taza de leche tibia • 700 g de harina • 200 g y cantidad adicional de manteca derretida y tibia • 1/4 de kg de azúcar molida • 3 huevos • 1 cucharadita de esencia de vainilla o almendras • 3 cucharadas de coñac • 1 cucharada de agua de azahar • 200 g cucharadas de pasas rubias y negras sin semilla • 200 g de frutas abrillantadas cortadas en dados • 50 g de almendras sin piel • 50 g de nueces picadas • 50 g de piñones Procedimiento Disolver la levadura en 1/4 de taza de leche. Colocar en un recipiente y agregar la harina, en cantidad necesaria, hasta formar una masa tierna. Espolvorearla con harina, cubrir con un lienzo y dejar descansar hasta que aumente el doble de su volumen. Incorporar la manteca tibia y batir hasta unir. Colocar los huevos en un bol y batirlos. Incorporar el azúcar, la esencia, el coñac y el agua de azahar. Mezclar, agregarlos a la masa y batir enérgicamente. Distribuir la harina restante sobre la mesa en forma de corona, colocar la mezcla en el centro y unir agregando la leche restante poco a poco. Formar una masa, trabajarla durante 20 minutos hasta que se vuelva brillosa y se despegue de la mesa. Formar un bollo y dejarla descansar durante 10 minutos. Colocar en un bol las pasas, las frutas abrillantadas, las almendras, las nueces, los piñones y mezclar. Espolvorear la mesada con harina, colocar la masa y estirarla con las manos hasta aplanarla. Distribuir en el centro las frutas mezcladas reservando algunas para decorar. Arrollar la masa con las frutas y amasar para que se distribuyan en forma pareja. Rellenar con la masa las 3/4 partes de un molde para pan dulce enmantecado y enharinado, dejarla leudar durante 1/2 hora, cortar la superficie en forma de cruz, pintar con huevo batido y un poco de manteca derretida. Distribuir las frutas reservadas y llevar a horno moderado y precalentado durante 1 a 1 1/4 hora. A mitad de la cocción, y cuando la superficie tome un suave color marrón, abrir los cortes para facilitar la cocción interior. Desmoldar y dejar enfriar.
Pfeffernusse Ingredientes: " 500 g de azúcar molida " 4 huevos " 500 g de harina " 1 cáscara de limón rallada " canela " clavo de olor y nuez moscada " 1 cucharadita de anís en grano " 1 cáscara de limón confitada " picada Procedimiento: Batir en un bol el azúcar junto con los huevos durante 20 minutos. Mezclar los ingredientes secos e incorporar a los huevos. Agregar la cáscara de limón, el anís y la cáscara abrillantada. Unir, dejar descansar durante 1/2 hora y luego repartir en pequeños rollitos. Colocar en una placa forrada con papel manteca enmantecado y llevar a horno moderado hasta que estén secos.
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