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| Las
aves de corral pertenecen al orden Galliformes. La gallina
doméstica común, o pollo, pertenece a
la familia Fasiánidos, y su nombre científico
es Gallus gallus. |
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Aves
de Corral
El
origen de las aves de corral se sitúa en el sureste de
Asia. El naturalista británico Charles Darwin las consideró
descendientes de una única especie silvestre, el gallo
bankiva, que vive en estado salvaje desde India hasta Filipinas
pasando por el Sureste asiático.
La gallina es uno de los primeros animales domésticos que
se mencionan en la historia escrita. Se hace referencia al animal
en antiguos documentos chinos que indican que “esta criatura
de Occidente” había sido introducida en China hacia
el año 1400 a.C. En tallas babilónicas del año
600 a.C. aparecen gallinas, que son también mencionadas
por los escritores griegos primitivos, en especial por el dramaturgo
Aristófanes en el año 400 a.C. Los romanos la consideraban
un animal consagrado a Marte, su dios de la guerra. Desde tiempos
antiguos, el gallo ha sido considerado un símbolo de valor
—así lo consideraban los galos, por ejemplo—.
En el arte religioso cristiano, el gallo cantando simboliza la
resurrección de Cristo. El gallo fue el emblema de la I
República francesa.
Las aves de corral están hoy distribuidas por casi todo
el mundo. En los países occidentales la tendencia actual
es a la especialización de la producción en granjas
avícolas: algunos productores se encargan del incubado
de huevos, otros de la producción de huevos para el consumo
y otros de la cría de pollos para el mercado de la carne.
Los
egipcios ya se sentían atraídos por la carne de
ganso y fueron los primeros en apreciar el foie gras (tal vez
en estado natural ya que los gansos acumulan grasas antes de su
migración) pero se encuentran textos antiguos que hablan
del cebado de estas aves con higos y lo confirma Apicio en la
antigua Roma.
Hoy
se conocen numerosas razas y varios cientos de variedades de aves
de corral y se desarrollan variedades nuevas a medida que los
criadores intentan mejorar sus cepas. Las razas pueden clasificarse
según el lugar de origen y de acuerdo con su función.
Una categoría es la de las aves que aún se crían
en algunos lugares para las peleas de gallos. En otros sitios,
estas razas tienen un uso ornamental y participan en exposiciones
y muestras avícolas. Las variedades de exhibición
de este tipo de razas se caracterizan por la gran longitud de
su cuello y sus patas, y por la presencia de unas cuantas plumas
en la cola.
Otras
razas ornamentales son la Bantam, la gallina japonesa, la gallina
polaca, con su gran cresta de plumas, la Silky, de pluma sedosa,
y la Frizzle, de pluma ensortijada.
Entre las razas de importancia económica, la clase más
antigua, que tuvo su origen en China en un pasado remoto, está
el grupo asiático, que comprende la Brahma, la Cochin y
la Langshan. Son aves grandes y pesadas, con plumaje espeso y
ahuecado y zancas con plumas. Su carne es de textura áspera
y correosa y son malas ponedoras. Por otra parte, son resistentes
y prosperan en climas fríos. La cepa asiática ha
contribuido en gran medida a la creación de las razas europeas
y americanas.
Las aves de corral británicas se distinguen por la calidad
de su carne y, como ocurre con las razas francesas, son más
valiosas por su carne que como ponedoras. Por otra parte, las
Campines belgas son pequeñas pero prolíficas. Las
productoras de huevos más destacadas son las razas mediterráneas,
entre las que se encuentran la Ancona, la Andaluza, la Menorca
y la Leghorn; de ellas, la Leghorn blanca es la variedad más
popular. Excepto en el caso de las Menorca, las gallinas del Mediterráneo
son pequeñas y, por tanto, poco interesantes como aves
de carne, pero consumen poca comida. Suelen ser prolíficas
y los huevos son grandes en proporción con el tamaño
del cuerpo. El coste de la producción de huevos es menor
y más rentable que con otras especies. Las gallinas empiezan
a poner desde muy jóvenes y tienen la ventaja, desde el
punto de vista comercial, de carecer casi de instintos maternales;
pierden poco tiempo poniéndose cluecas. Sensibles a los
cambios medioambientales, estas aves se conservan sanas y ponen
más huevos en climas moderados.
La clase americana está formada por razas de uso general,
desarrolladas el siglo pasado tanto para la obtención de
huevos como de carne. Las razas americanas son de tamaño
moderado o grande, con carne de buena calidad. Son muy resistentes
y buenas ponedoras en invierno. Las gallinas Rhode Island Red
son tan prolíficas como las Leghorn blancas. El instinto
maternal es muy pronunciado, pero en algunas variedades se ha
minimizado por medio de la hibridación selectiva. Las aves
de esta clase suelen madurar más tarde que las del Mediterráneo,
pero antes que las asiáticas. Una excepción es la
raza New Hampshire, de crecimiento rápido, antaño
muy utilizada para obtener pollos tomateros.
Esta raza se ha cruzado con las Cornish y las Plymouth Rock blancas
para desarrollar especies productoras de carne más rápidas
y eficientes. Estos nuevos tipos llevan en muchos casos el nombre
de su criador original y son responsables de los millones de pollos
pequeños y grandes producidos hoy en día. Otras
razas americanas son la Wyandotte y la Plymouth Rock, cada una
de ellas con diversas variedades, y la Dominique, la Java y la
Buckeye.
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