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| “Mozo,
una picada con cerveza y después me va marchando
una grande de muzza y unas cuantas porciones de fainá...!!!!”
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La
fainá, también denominado el fainá, es un
plato hecho en base de harina de garbanzos, agua, aceite de oliva,
sal y pimienta.
Historia
Se originó en Génova, Italia. Su nombre en italiano
es farinata y en dialecto genovés fainá. Luego se
extendió su preparación hacia el Piamonte y los
inmigrantes italianos viajaron con sus costumbres hasta las pizzerías
del Río de la Plata, tanto en Buenos Aires como en Montevideo,
donde generalmente se come acompañando la pizza.
También
se lo sirve con queso muzzarella, orégano, ajo y perejil
entre muchas variantes propias de cada establecimiento gastronómico.
En el norte de África, en Marruecos, la colectividad sefardí
llama calentita a un plato igual a la fainá genovesa. La
calentita es el plato nacional de Gibraltar donde fue adoptada
durante la Segunda Guerra Mundial. En Francia se la conoce como
socca.
Receta:
La
fainá tiene varias formas de prepararse e infinidad de
recetas, las más comunes hablan de unir los ingredientes,
dejarlos reposar y luego cocinarlos en un horno a más de
180 grados durante entre 10 y 15 minutos.
Ingredientes:
- 1
taza de harina de garbanzos
- 2
tazas de agua tibia
- 1
cucharada de aceite de oliva
- 1/2
cucharadita de sal y pimienta a gusto
Procedimiento:
Untar
una pizzera honda con aceite, meter en el horno bien caliente
por 1 o 2 minutos, mientras tanto mezcla la harina y el agua,
tratando de que no se formen grumos, luego se agrega la sal y
el aceite, sacar la pizzera del horno y colocar la mezcla en ella,
(que va a ser bastante liquida). Cocinar en horno bien caliente
por 30 o 40 minutos o hasta que la parte de arriba este dorada
y listo. Para comer así sola o con una porción de
pizza.
Fainá
Es puro zeneize, fainá de eixei, farinata di ceci en italiano.
La fainá, en Argentina, ha sido elemento casi inseparable
de la pizza. La porción de pizza se comía junto
con el mismo sector de sabrosa fainá arriba.. La "Donmackización"
y la proliferación de venta de pizza barata han destruido
esta costumbre. Solamente viejos bolichones, con todo el cariño
y el recuerdo que les tenemos, sostienen aquella tradición;
también sus parroquianos son de la misma época...
en extinción natural, queda por lo tanto muy poco tiempo
para que el hábito desaparezca del todo.
“....otra cerveza mozo, un postre vigilante y me va haciendo
la cuenta.”
Norberto E. Petryk, chef
E-mail:
[email protected]
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