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| Recorriendo
vidrieras y escaparates (noviembre) comienzo a observar
la presencia de decoraciones navideñas y de fin
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Aunque
familiarmente se ha instituido el 8 de diciembre como fecha para
armar el típico arbolito con sus adornos y luces, y hasta
en familias de ateos, por simple decoración, el pesebre
que representa el nacimiento de Jesús…
¡Tan temprano!, me dije, luego recaí en que los comercios
ya se preparan para estimular y aumentar las ventas de todos esos
productos, y llegarán en algunos sitios las canastas o
cajas conteniendo regalos y comestibles: pan dulce, turrones,
frutos secos, garrapiñadas, almendras confitadas, higos
secos rellenos y bañados en chocolate, budines, dulces
de todo tipo y forma, confituras y pasteles, y, por supuesto sidra,
y puede que vinos y champagne…
En el hemisferio norte, en donde han nacido estas costumbres
festivas y hábitos alimentarios está finalizando
el otoño y comienza el invierno, son alimentos ideales
para esas temperaturas, pero para el hemisferio sur son meramente
innecesarios y hasta inadecuado tomarlos en las cantidades que
se acostumbra por continuar con un rito o una costumbre familiar;
lo ideal sería frutas y verduras frescas, carnes blancas
y abundante pescado, pero se sigue insistiendo en mantener ese
culto familiar heredado de generación en generación
que es estimulado y exacerbado por la industria de consumo masivo
y los fabricantes, que más allá de todo concepto
sólo tienen interés en aumentar sus ganancias.
¿Sabes de donde provienen todas estas costumbres que hoy
repetimos como autómatas y sistemáticamente?, te
invito a un paseo por los ritos olvidados del fin de año
y las navidades:
Ciclos
estacionales
Hemisferio
Sur primavera verano otoño invierno
Aproximadamente 21 de septiembre 21 de diciembre 21 de marzo 21
de junio
Hemisferio Norte otoño invierno primavera
verano
Diciembre –coincide con la llegada del invierno en el hemisferio
norte y del verano en el hemisferio sur- En el hemisferio norte
es una fiesta solsticial que traía la esperanza de que
se renovara el nebuloso paisaje invernal
Pavo de navidad:
Era
ofrecido a Odín Woden = Voden = Ventus = viento - Júpiter
escandinavo, significa: año. El pavo asado que se le ofrece
es para que el invierno fuese menos cruel y el año venidero
con más beneficios para la familia que se lo ofrecía.
Árbol de navidad:
Simboliza
el árbol que nunca se seca; es el Yggdrasil –fresno
mundial, de la mitología Vikinga-. Significa (Yggdrasil)
“El Corcel del Ygg” que a su vez se traduce por “El
terrible”, uno de los nombres de Odín, así
pues Yggdrasil viene a significar literalmente “El Corcel
del Terrible”. Y se adornaba con ofrendas y dulces para
que ese viento de invierno sea benigno. Las manzanas que suelen
ponerse en forma de bolas doradas que recuerdan las manzanas de
Idunn –diosa de la primavera- y que aseguran la vida eterna
y la perpetua juventud. Las lucecitas, anteriormente velas, son
símbolo del sacrificio a través del fuego que quema
todo lo viejo para que lo nuevo se renueve y simbolizan el fuego
de fin de año como sacrificio ofrecido al sol para que
no abandone a la tierra.
Los árboles eran motivo de adoración y veneración
por parte de todos los pueblos antiguos. Muchos momentos del año
tenían al árbol como protagonista, como el famoso
árbol de mayo que fue suplantado por la cruz; estás
festividades colocaban al árbol a veces como objeto central
y a veces como objeto secundario. El de navidad, producto del
solsticio de invierno, momento en el que el frío y la lluvia
sumen en la oscuridad a muchas zonas geográficas, lo convierten
en un símbolo de ofrenda para estimular la llegada de la
primavera con los beneficios del verano, de está forma
muchos de esos pueblos antiguos comienza con este rito para llegar
a los dioses, propios de cada cultura y auspiciar un año
venidero más propicio. No todos los árboles fueron
objeto de culto, en la navidad fue el acebo y en especial el abeto,
aunque el roble se constituyo en uno de los árboles con
más carga simbólica dentro del contexto indoeuropeo.
Duir, el séptimo elemento del alfabeto arbóreo de
los celtas en la península ibérica y cuyo nombre
se asocia con el término puerta en no pocos idiomas de
la vieja Europa y de Asia. Su estampa, forma y características
le confieren la capacidad de ser el árbol de los dioses
preeminentes de este panteón. Hasta tal punto que podríamos
a hablar del Dios Roble, asociado a Zeus, Júpiter, Thor
y otro buen número de deidades.
Cuando llegaban los primeros fríos el otoño realizaba
su labor despoblando de hojas al verde roble evidenciando su total
calvicie llegado el invierno. Por este motivo, es bien conocido
que entre los pueblos del denominado mundo antiguo durante el
solsticio hiemal se procedía a adornar con numerosos elementos
a este Dios Roble, solicitando de esta singular manera a los dioses
una benigna estación y una pronta llegada de los rayos
primaverales. El espíritu de la mortecina naturaleza era
invocado para que retomara su vigor cuanto más pronto mejor.
De esta forma observamos como el actual árbol de navidad
toma contextos poco conocidos para el hombre moderno por haber
ido olvidando los ritos que lo originaron
Pero allí no termina todo, hoy observamos al abeto como
el árbol que adorna parques, casas, jardines, y escaparates
de las tiendas para las fiestas navideñas; pero no es producto
de de la incapacidad humana para recordar o de un simple objeto
decorativo, como bien dice Pepe Rodríguez en su obra dedicada
a la Navidad, bajo el poder del Papa Bonifacio en el siglo VIII
se buscó la manera de cristianizar todos los elementos
paganos, como evidentemente era éste, así se optó
por el abeto en lugar del roble
El abeto desde tiempo atrás era considerado sacro y denominado
árbol del nacimiento, lo que quizá nos suene y podamos
relacionar con cierto pesebre –impuesto años más
tarde y producto de la imaginación de San Francisco de
Asís-. Árbol sagrado entre latinos, griegos, babilonios,
egipcios u orientales, el abeto y pino pasaron a ser árboles
significativos de este tiempo. Su forma contribuyó notablemente
a que el cristianismo los amparara como propios, puesto que el
triángulo de su apariencia se asocia perfectamente a la
Santísima Trinidad Cristiana.
Pero la tradición que actualmente nos arrastra tiene además
otra vertiente, pues aunque la antigüedad es elocuente, lo
que hoy quizá adorne nuestro hogar es producto de una reciente
influencia de los países del norte, en donde es característica
esta especie. Fueron los suecos en tiempos más recientes,
siglo XVII, los que exportaron esta tradición a tierras
alemanas, quienes a su vez lo popularizaron poco a poco entre
austriacos, polacos, ingleses y franceses. En el siglo XIX llegó
a lugares como Norteamérica o Rusia, tierras en las que
se plantaba este árbol entre las clases más acaudaladas.
Como se puede comprobar las vertientes de este tipo de tradiciones
son innumerables, aunque no por ello indescifrables, hasta el
punto de encontrarnos con otros elementos vegetativos con especial
relevancia en este tiempo, como el acebo o el muérdago.
El muérdago era una planta en extremo simbólica
para los sacerdotes del mundo céltico. El acebo aleja el
mal.
Muchos son los libros que tratan de la importancia simbólica
de los árboles, sin embargo, una obra como La diosa Blanca
del autor de Yo, Claudio, Robert Graves, no puede ser pasada por
alto, especialmente cuatro de sus capítulos: La batalla
de los árboles, El alfabeto de los árboles I y II
y La canción de Amergin.
Papá Noel:
Uno de los antecedentes es San Nicolás, que poco tiene
de americano y sí mucho de mediterráneo, puesto
que fue un conocido habitante de las tierras de Licia, una de
las partes que configuran la actual Turquía. Su vida se
desarrolló a caballo entre los tempranos siglos III y IV
d.C. y entre otros apelativos era conocido como el episcopus puerorum
"obispo de los niños". Este sobrenombre se lo
ganó al tener a la infancia como uno de los objetivos fundamentales
de su trabajo en la comunidad de su tiempo, además ya desde
temprana edad se caracterizó por su generosidad pues no
dudó en repartir el abundante caudal de su rica familia
entre los más necesitados. Paso a paso la leyenda de este
obispo se acrecentó de tal forma, que entró a formar
parte del mito, siendo considerado como el otorgador de regalos
por antonomasia hasta nuestros días.
La fama de este obispo le hizo con el tiempo Santo y se disparó
su popularidad, que pasó rauda de Oriente a Occidente.
Su labor de protección para las gentes fue tan venerada
que se convirtió en el patrono de uno de los más
apasionantes pueblos de la antigüedad, los vikingos. La capacidad
viajera de este pueblo hizo que la fama del personaje se expandiera
por innumerables territorios, siendo el ruso uno de los que lo
adoptó como propio, convirtiéndole en uno de sus
principales santos.
Evidentemente la pregunta es cuándo realizaba su labor,
pues concretamente el día 6 de diciembre, fecha que perduró
durante mucho tiempo.
Sin embargo, sería en un pueblo como el holandés
en el que más arraigo lograra este santo y su leyenda,
lo que le facilitó el salto al otro lado del océano
Atlántico, su nombre Sinterklaas. Una de las primeras actividades
que realizaron los colonos neerlandeses a su llegada a Manhattan,
en aquel tiempo llamada Nueva Amsterdam, fue erigir una estatua
a este Santo, su Santo. Lógicamente la estampa de este
ministro de la iglesia era la de un hombre alto, elegante, distinguido
y con hábito obispal, incluso en ocasiones sobre un blanco
corcel, creo que bastante alejado de la estampa actual.
Pepe Rodríguez en su libro sobre la Navidad nos da un listado
de algunos de los personajes que confluyen en el mismo, Papá
Noel: Kolya (Rusia), Niklas (Austria y Suiza alemana), Pelze-Nichol
(Baviera), Semiklaus (Tirol), Bonhomme Noel (Alsacia), Svaty Mikulas
(Checoslovaquia), Sinter Klaas, Sinterklaas o Sint Nicolaas (Países
Bajos), Father Christmas (Gran Bretaña), Santa Claus (Estados
Unidos) o Pére Noël (Francia).
Otra tradición se unió a la de San Nicolás
para dar forma al mito, hablamos de la cultura nórdica
que celebraba con fuerza el solsticio hiemal. Entre los pueblos
del frío norte se destacan como sabemos los duendes y especialmente
los gnomos, algunos de estos personajes se caracterizan por ser
enormemente dadivosos, concediendo regalos durante este tiempo
invernal. Entre los escandinavos se destacaba otro personaje que
entregaba regalos, Julenissen. Cada uno de estos pueblos confluyó
en la tierra prometida de Norteamérica, en donde de la
mano de escritores y comerciantes fue tomando forma el nuevo personaje.
Así se estaba forjando un personaje con la intención
de que no fuera ajeno a nadie y que cada una de las sociedades
que conformaban este crisol, italianos, irlandeses, ingleses,
germanos, holandeses... se viera reconocida en este personaje..
En 1930 la todopoderosa The Coca-Cola Company vio las enormes
posibilidades que surgían y encargó al descendiente
de suecos y dibujante Abdón Sundblom un nuevo Santa Claus,
y en verdad que se ganó el sueldo. Tomando como modelo
a un venerable y anciano vendedor y después a él
mismo, creó al hombre fortachón, bonachón
y con unos reconocibles colores corporativos que hoy día
simbolizan esta celebración.
Y hasta aquí hemos llegado, quien hoy mostramos a nuestros
hijos como verdadero paradigma del espíritu navideño
no es más que un lejano recuerdo de lo que las gentes de
otro tiempo amaron con verdadera pasión, devoción
y sinceridad. Sin embargo, espero no haberlos desanimado de sus
mitos personales, pues creo que la espiritualidad se encuentra
en cada uno de nosotros.
Pan
dulce:
Los
panes con semillas de trigo, son símbolos de fecundidad
y de perpetuación siendo además cargados de frutos
del verano para aumentar la potencia y pasar el duro invierno.
En sí son un símbolo fálico que representa
la potencia de los dioses de la naturaleza a la que los hombres
quieren acceder y potenciar en sí mismos.
La “natividad y el pesebre”:
Fiesta católica que recuerda el nacimiento de nuestro señor
Jesús Cristo, y con él se trata de dar fin a ese
miedo al invierno –muerte- y se promete a través
de él la salvación eterna y la perpetuidad. –observar
el simbolismo: en el pesebre a cada lado de él se hayan
un burro/asno y un buey; el primero símbolo del mal y el
segundo símbolo del bien. Lo anuncia una enorme estrella,
cuando en esa época la estrella más observada y
admirada en los cielos era Astarté/Venus. El pesebre fue
inexistente hasta que se le ocurrió recrearlo a San Francisco
de Asís y luego fue aceptado por el Vaticano, muchos años
después fue adoptado como una forma de representación
y se comenzó a utilizar en santuarios, mucho más
tarde en las residencias particulares u hogares. En realidad el
25 de diciembre fue el festejo del nacimiento de Mitra (dios solar
y del fuego), cuando el Imperio Romano se asocia a los cristianos
impone esta fecha como nacimiento para Jesús.
El “muerdago”:
Era
recogido por los celtas druidas (sacerdotes) durante el solsticio
de invierno y ofrecido como símbolo de la fertilidad, fecundidad
y unión familiar. (por eso fue tomado mucho más
tarde como un elemento afrodisíaco)
Recuerda
generalmente el fin de los ciclos solares, en casi todas las religiones
se le asigna al sol el máximo poder y se lo relaciona con
el dios supremo.
Nuestro calendario está regido por el ciclo solar y dividido
en cuatro estaciones que van del 01 de enero al 31 de diciembre.
Para los chinos el año comienza después de febrero
y el pueblo judío lleva otra cuenta ya que no coincide
con el mismo calendario y tampoco toman como referencia el a.C.
y d.C., es el “Rosh-hashanáh” y cae dentro
del mes de septiembre o comienzo de octubre. En las Santas Escrituras
comienza con la primavera, el mes de Nisán, o en otoño,
el mes del Tisri.
Los fuegos artificiales
Provienen
de los chinos –sus creadores-, y se utilizan para alejar
a los malos espíritus, procurando el arribo de un año
benigno y prometedor. Además debemos recordar que el fuego
en muchas culturas antiguas y mitologías proviene directamente
del sol y que fue utilizado por los celtas y otras culturas como
elemento de sacrificio propiciatorio para alejar a todos los males.
Las 12 uvas
De
las 12 de de la noche del 31 de diciembre, que se comen con las
12 campanadas. 12 fueron los discípulos de Jesús
y los que se sentaron a la mesa en la última cena. La uva
tiene un doble significado, de sacrificio y de fecundidad –vino
rojo = sangre, significa el sacrificio; para otros simboliza la
juventud y la vida eterna, así como la embriaguez sagrada
(cantada por poetas griegos y persas) que permite al hombre participar
fugazmente del modo de ser atribuido a los dioses-
Los alimentos:
son
un festejo para procurar un año venidero prometedor y recibir
al nuevo dios sol, dios supremo, que muere y nace de nuevo sin
perder su esencia, además era tenido en cuenta que lo mismo
que se ofrece es lo que se recibe, cuando mayor es la cantidad
de alimentos y más dulces sean estos, mayor cantidad de
alimentos se recibirán en el año venidero y más
dulce se tornará éste. La forma en que se recibe
el año nuevo y se despide al viejo es la forma en que se
espera pasarlo.
Quema del muñeco:
Los
celtas, según cuentan los romanos, solían fabricar
un enorme muñeco con forma de hombre dentro del cual encerraban
a sus enemigos (capturados en batalla) y les prendían fuego
durante el solsticio de invierno, de esa forma rendían
sacrificio al sol y pretendían alejar los males (representados
por sus enemigos), esperando como reintegro un año venidero
prospero y fructífero. El actual muñeco que se quema
para fin de año es un resabio de antiguos sacrificios a
través del fuego.
Un dato interesante: en los festejos de fin
de año en China, solemos ver enormes “Dragones”
o “Serpientes” –ambos idénticos simbólicamente-.
Podemos recordar que Afrodita (Grecia) regresa a la tierra tomando
la apariencia de Circe, montada en un carro tirado por serpientes
aladas. Quetzalcóatl (México-azteca) es una serpiente
emplumada que utiliza un carro tirado por serpientes para llegar
a la tierra, y al morir se transforma en el lucero del alba –Venus-.
Según Janes Bonwick “la serpiente es la señal
o el símbolo de una antigua raza célebre por su
sabiduría”; se le atribuye la introducción
de todas las artes de la civilización y se cree que es
la fuente de grandes conocimientos. “San jorge matando al
dragón/serpiente” es un símbolo primitivo
de matanza ritual –Jung-, recordar que el propio Cristo
aparece simbólicamente como una serpiente exaltada en la
cruz (la cruz simboliza el árbol de mundo); la serpiente
fue asociada primitivamente con el “caos” y con la
“luz”, es un símbolo ambivalente de destrucción
y vida, y se encontraba asimilada a la Diosa Madre, representante
del amor, la fecundidad, la fertilidad y en algunos casos la lujuria
y la guerra.
“El
hombre moderno no comprende hasta que punto de su “racionalismo”
(que destruyó su capacidad para responder a las ideas y
símbolos numéricos) le ha puesto a merced del “inframundo”
psíquico. Se ha librado de la “superstición”
(o así lo cree), pero, mientras tanto, perdió sus
valores espirituales y morales, y ahora está pagando el
precio de esa rotura en desorientación extendidas por todo
el mundo.
Los antropólogos han descrito muchas veces lo que ocurre
a una sociedad primitiva cuando sus valores espirituales están
expuestos al choque de la civilización moderna. Su gente
pierde el sentido de la vida, su organización social se
desintegra y la propia gente decae moralmente. Nosotros estamos
ahora en la misma situación. Pero nunca comprendemos realmente
lo que perdimos porque, por desgracia, nuestros dirigentes espirituales
estaban más interesados en proteger sus instituciones que
en entender el misterio que presentan los símbolos. En
mi opinión, la fe no excluye el pensamiento (que es el
arma más poderosa del hombre), pero, desgraciadamente,
muchos creyentes parecen temer tanto a la ciencia (y, de paso,
a la psicología) que miran con ojos ciegos las fuerzas
psíquicas númicas que por siempre dominan el destino
del hombre. Hemos desposeído a todas la cosas de su misterio
y numinosidad: ya nada es sagrado” – C. G. Jung-
Después
de este paseo espero que puedas apreciar desde otro ángulo
nuestra condición humana y nuestros ritos, que aunque a
veces olvidados seguimos practicando, pero eso sí, ahora
que lo sabes no es necesario que sigas comiendo todos esos alimentos
que son más apreciados por nuestro organismo durante el
invierno.
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