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es costumbre, durante el festejo de las pascuas se obsequian
huevos de chocolate para degustar en familia. |
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A
continuación, se detalla la receta de esta exquisita preparación.
En tiempos remotos, los huevos eran construidos de piedra o de
incalculables joyas, como los famosos “Fabergé”.
Pero los más comunes fueron los de las aves, a veces cocidos
o pintados en sus cáscaras de forma decorativa.
Sin
embargo, fue el chocolate lo que permitió a los confiteros
crear este delicioso alimento, que no escapa a la tentación
de nadie. Existen desde pequeños huevos, hasta enormes
reproducciones y algunos están registrados en los “guinness”,
como los más grandes realizados en el mundo.
Exquisita tentación
Para realizar nuestros propios huevos de chocolate, debemos seguir
los siguientes pasos:
Adquirir
chocolate en cantidad suficiente (amargo, dulce, semiamargo, con
leche, blanco o el que más te agrade pero siempre de buena
calidad y del tipo cobertura).
Adquirir
los moldes del tamaño elegido para nuestros huevos (pueden
ser de acero inoxidable, plástico o silicona), son preferibles
los de metal, ya que facilitan el enfriamiento adecuado para este
tipo de confección.
Buscar
un ambiente apropiado para trabajar con la temperatura adecuada,
nunca por encima de los 20ºC.
Templar
el chocolate para comenzar el trabajo
En
relación a las técnicas de templado, se recomienda
utilizar medio kilo de chocolate para las primeras pruebas.
Para fundirlo, caliéntelo a una temperatura aproximada
de 45° C a 50° C, a baño maría, removiendo
permanentemente con cuchara de madera para que los componentes
del chocolate queden íntimamente mezclados y la temperatura
resulte pareja en toda la masa (puede colocarse dentro de un bol,
en el microondas por tiempos cortos de 1 minuto hasta que se funda)..
Una vez fundido se procede a darle temple, en donde se enfría
el chocolate fundido mediante un baño maría, inverso,
hasta que se espese tanto que ya no pueda revolverlo. También,
se puede extender sobre una superficie de mármol, y con
una espátula se lo va extendiendo y mezclando hasta bajar
la temperatura.
El baño maría inverso es similar al otro, pero se
hace en agua fría con hielo.
El siguiente paso consiste en procurar que alcance la temperatura
adecuada para trabajarlo, por lo tanto se lo vuelve al baño
maría, esta vez caliente.
Se
cuenta hasta 10, se retira del baño y se mezcla, repitiendo
la maniobra de enfriado. Si hace falta vuelta a calentar y enfriar
hasta que el chocolate recupere la fluidez, alcanzando una temperatura
de 27 a 29° C en verano y de 29 a 31° C en invierno.
Comprobación: moje la punta de un cuchillo
en el chocolate y llévelo a la heladera durante 5 minutos.
Si al retirarlo el chocolate aparece seco, de color parejo y brillo
suavemente satinado, alcanzó la temperatura correcta de
temple. Si aparece seco pero opaco y con vetas más claras,
hay que calentarlo ligeramente porque aún no ha alcanzado
la temperatura de temple. Si por el contrario resulta blancuzco,
medio pringoso y muy brillante, se pasó de temple. Enfríelo
un poco.
Un vez templado el chocolate, lo volcaremos sobre los moldes elegidos
(perfectamente limpios y secos), luego esparcimos bien hasta obtener
una capa mediana, es decir, ni muy delgada ni muy gruesa. A continuación,
se deja asentar un poco al chocolate y se vuelca el molde (poniéndolo
boca abajo), para que escurra el exceso.
Colocamos el molde boca arriba dentro de la heladera y dejaremos
enfriar (unos minutos alcanzan), hasta que el chocolate se dilata
por el frío y se desprende solo del molde.
Si va a realizar muchos huevos es conveniente contar por lo menos
con dos moldes de una misma medida para agilizar el trabajo. El
exceso de chocolate que quitamos del molde se vuelve a fundir
(dándole temperatura se vuelve a utilizar).
Una vez logrados nuestros medios huevos, lo que haremos será
rellenar cada mitad con confites, pequeños bombones, o
caramelos y si gusta con alguna sorpresa como un juguetito para
los niños o algún pequeño obsequio para la
persona elegida.
Colocaremos la otra mitad de la cáscara por encima (debe
coincidir exactamente) y las pegaremos con glasé real (azúcar
impalpable), por medio de una manga de pastelería (puede
ser con un pico rizado).
Así, comenzaremos a sellar nuestras dos cáscaras
para cerrar el huevo, lo mismo se puede hacer con chocolate, llevándolo
a la temperatura adecuada.
Luego procederemos a decorar una de las dos caras del huevo con
figuras alegóricas como flores, aves o conejos.
Finalmente, dejaremos secar bien hasta que el sellado y la decoración
estén bien firmes. Paso siguiente envolveremos nuestro
huevo con papel celofán y los guardaremos en un lugar fresco
y seco.
Diversos tipos de sabores
Existen diferentes tipos de cacao, según su país
de origen, procedencia, y forma de fermentarlo y tostarlo, de
esta forma varía el sabor y el tipo de chocolate.
Las casas especializadas en chocolates tienen fórmulas
secretas para cada tipo de chocolate elaborado, ya sea mezclando
diversos tipos de cacao, agregándoles otros ingredientes
como especias o esencias, o en la cantidad de manteca de cacao
que los compone.
El chocolate blanco, en realidad no es chocolate, sino manteca
de cacao, un sub-producto del cacao con sólidos lácteos.
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