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| Deliciosos
chapulines, gusanos de maguey, escamoles, chinches,
abejas, avispas, escarabajos, hormigas mieleras: gran
banquete de insectos mexicanos. |
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Insectos
y Medicina Tradicional
El
uso de los insectos con fines medicinales es una tradición
que en América viene de tiempos prehispánicos, y
que también existe en Asia y otros continentes. En México
culturas como las nahua, zapoteca, mixteca, mayas, tarasca, etc,
han utilizado los insectos para aliviar enfermedades digestivas,
respiratorias, oseas, nerviosas, circulatorias, etc; y también
como antibióticos, bactericidas, tonicos, etc. El grillo
prieto de Veracruz, por ejemplo, se usa para combatir la avitaminosis,
las hormigas mieleras para la fiebre, y los jumiles como anestésicos
y analgésicos. Entre los usos medicinales más difundidos
están las abejas, tanto por su veneno para combatir la
artritis y las enfermedades reumatoides, como por las múltiples
propiedades de su miel. Autora del texto anterior: Emma Romeu
Insectos
y Basura
Sobre
los insectos y la basura existen nuevas tendencias. En el Departamento
de Zoología del Instituto de Biología de la UNAM
se trabaja en un proyecto de investigación en el que grillos,
moscas, gusanos y cucarachas se constituyen en recicladores de
basura, con objeto de convertirla en biomasa útil para
la alimentación animal. Ya se ha comprobado que el gusano
de la harina Tenebrio molitor, mediante su ciclo de alimentación
es capaz de procesar desechos orgánicos -previamente tratados-
y rescatar sus nutrientes hasta convertirlos en una biomasa rica
en proteinas, carbohidratos, y grasas. Esta mezcla orgánica
puede añadirse a los alimentos para pollos, peces y cerdos
aportándoles sus valores nutritivos. La explotación
comercial de este fenómeno constituiría una mejor
utilización de los desperdicios orgánicos, y abriría
nuevas posibilidades para la enorme cantidad de desechos de alimentos
que se producen, principalmente en los grandes centros urbanos.
Entrevista
Para
conocer detalles sobre el uso tradicional de estos recursos, y
sobre el conocimiento científico que hasta el presente
se tiene de ellos, se impone una visita a la doctora Julieta Ramos-Elorduy,
experta en el tema, del Instituto de Biología de la UNAM.
¿Doctora,
cuántos insectos comestibles existen en México?
De los miles y miles de especies de insectos mexicanos reconocidos
por la literatura, 398 son comestibles. No obstante, se calcula
que la biodiversidad de este grupo zoológico es muchísimo
mayor y, por lo tanto, es indudable que existen otros insectos
comestibles cuyo uso como alimento todavía no han sido
rastreado. No hay que olvidar que los insectos son los animales
que más abundan en el mundo, y de ahí su importancia
puesto que la población mundial crece rápidamente
y hay que buscar nuevas fuentes de abastecimiento de proteínas.
¿En qué regiones de nuestro país se aprovechan
más los insectos como alimento?
Indiscutiblemente Oaxaca es uno de los estados donde se consume
el mayor número de insectos, entre otros la avispa comestible,
el gusano del madroño, algunas hormigas, y varias especies
de chapulines. Otros estados con una arraigada tradición
como consumidores de insectos son Guerrero, Morelos, Hidalgo,
Chiapas Veracruz y el Estado de México. No obstante, en
estados como Campeche, Tabasco, Puebla, Querétaro, Guanajuato,
Jalisco y Michoacán también se informa de variados
consumos, aunque en algunos casos sólo ocasionales o al
consumir la miel. Desde tiempos prehispánicos los insectos
comestibles formaban parte de la dieta de muchísimas etnias
en todo el mundo, y en México esa costumbre logró
subsistir más que en otras partes pues la recolección
de insectos no competía con los cultivos que los españoles
validaban como alimento.
Además
de por su abundancia en la naturaleza, ¿por qué
otras razones le parece que los insectos podrían constituír
una buena opción alimentaria para el futuro?
Hay varias razones importantes. Una de ellas es su alto contenido
de proteinas, tan necesarias para los humanos. Mientras que cien
gramos de carne de res contienen de 54 a 57% de proteinas, cien
gramos de chapulines, por ejemplo, contienen de 62 a 75%. Además
de que el contenido vitamínico de los insectos no es despreciable,
su digestabilidad es elevada y de que son fáciles de conservar
secándolos en el comal o al sol. También tienen
la ventaja de su alto potencial reproductivo, que por lo general
les permite formar enormes poblaciones en corto tiempo, y su gran
variedad de regímenes alimentarios, aparte de que existen
insectos tanto en el medio acuático como en el terrestre.
¿Qué
posibilidades le ve al cultivo de insectos?
Un cultivo de insectos en condiciones controladas puede ser sumamente
productivo.
México es uno de los principales países con tradición
en el consumo de insectos. Precisamente nuestro laboratorio los
ha estudiado e implementó una técnica para sembrado
de gusanos de maguey, que ya está a la venta en la Incubadora
de Empresas de la UNAM, pero hasta el presente no tengo noticias
de que alguien la haya comprado para implantarla. Nuestra técnica
permite que el producto mantenga todas sus características,
ya que si el gusano se cultiva in vitro cambia de sabor. También
tenemos patentado un sembrado de nidos de escamoles. Al igual
que estos ejemplos, existen otros proyectos, quizá no tan
avanzados, pero en los que estamos trabajando. Sin embargo no
existe aún en el país la voluntad en el país
para implantar los cultivos de insectos a escala comercial, tal
vez porque no se han interiorizado las ventajas de estos alimentos
y su potencial contra la desnutrición actual y en el futuro.
En
el extranjero existe una cierta demanda de nuestros insectos,
que incluso ha hecho que se envasen y exporten pequeñas
cantidades. En la comercialización tanto nacional como
internacional los que más ganan son los intermediarios
y comerciantes, lo que deja poca ganancia a los recolectores.
En México el insecto que deja mayores ganancias es el gusano
de maguey. Este comercio se basa solamente en la recolección
de los insectos, no en su cultivo, hecho que podría poner
en peligro la existencia de algunas especies, por lo que debe
prestarsele atención. Aunque en ciertos casos la simple
recolección puede ser beneficiosa por tratarse de plagas
que atacan los cultivos o por la gran abundancia de algunas especies.
¿Nos
podría dar una receta para Biodiversitas?
Pues la más sencilla. Ase los escamoles, luego agrégueles
aceite o mantequilla, tantita pimienta, ¡y listo!
Suculentos
platillos de gusanos, chapulines, hormigas, escarabajos, moscas...
¿Se le hizo agua la boca? Seguramente no. Y esto, en opinión
de los afectos a estos manjares, se debe al desconocimiento, ya
que estamos acostumbrados a comer sólo lo que el “súper”
nos ofrece.
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