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cree originario de las regiones tropicales de América
del Sur, donde algunas especies crecen de modo silvestre.
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Su
cultivo se viene realizando desde épocas remotas, así
los pueblos indígenas, lo cultivaron tal y como queda reflejado
en los descubrimientos arqueológicos realizados en Pachacamac
y otras regiones del Perú. Allí se hallaron representaciones
del maní en piezas de alfarería y vasijas. Fueron
los conquistadores portugueses y españoles quienes introdujeron
el maní en África y Europa. En África se
difundió con rapidez, siendo esta legumbre un alimento
básico de la dieta en numerosos países, razón
por la cual algunos autores sitúan el origen del maní
en este continente.
La
palabra maní, muy empleada en Argentina, proviene del guaraní
“manduví”, mientras que el nombre cacahuete
o cacahuate (usado en México), se originó en el
azteca “cacahuatl”. El viejo nombre inglés
“ground-nut” o el francés “pistache de
terre” provienen del curioso comportamiento de esta planta,
único entre las leguminosas que crece bajo la tierra donde
se forma el fruto, una vaina redondeada con 1 a 5 semillas.
Hoy en día, los principales países de cultivo son
China e India, donde se utiliza sobre todo como materia prima
para la producción de aceite de cacahuete.
El
maní como complemento de la dieta
El maní es un alimento muy versátil; se puede consumir
crudo, asado al horno, frito, como ingrediente de platos dulces
y salados. Asimismo, con él se elabora aceite, harina y
una pasta conocida como manteca de cacahuete que sustituye a la
mantequilla de leche en numerosos países, particularmente
en EEUU.
Si
los cacahuetes se asan es suficiente meterlos en el horno de 5
a 10 minutos si están pelados; y de 15 a 20 si se conservan
con la cáscara. Sin cáscara y tostados y salados
o con miel, los granos se utilizan en dulces, pasteles, galletas
y panes, entre otras preparaciones culinarias.
La
manteca de cacahuete es la pasta que se obtiene después
de triturar una mezcla de cacahuetes tostados y sin tostar, sin
piel. A esta pasta se le puede añadir aceite de cacahuete,
harina de soja, miel, malta, entre otros ingredientes para darle
un sabor distinto.
Con frecuencia los cacahuetes se cultivan para utilizarse como
forraje para los animales. En ese caso las plantas deben cosecharse
antes de su floración.
El
maní complementa el valor proteico de los cereales, y se
obtiene una proteína de alto valor biológico además
de proporcionar un sabor agradable a la mezcla. Por ejemplo: cacahuetes
mezclados con los cereales de desayuno, pan untado con manteca
de cacahuete, arroz con frutos secos y cacahuetes, etc.
Alfajores
de maní o cacahuete
La opción que ofrezco es salada, para acompañar
un refresco como una helada cerveza o algún trago antes
de la cena.
Para
la masa:
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200g de maníes pelados y tostados
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200g de harina
-
1 cucharadita de polvo para hornear
-
1 cucharadita de sal fina
-
4 cucharadas de aceite de maní o maíz
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leche, cantidad necesaria
Para el relleno:
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200g de maníes pelados y tostados
-
100g de mantequilla (manteca)
-
sal
Procedimiento:
Colocar dentro de un procesador de alimentos 200g de maníes
pelados y tostados y moler hasta que se convierta en una pasta
(primero tomaran una forma granulada, como picados, pero a medida
que se siga moliendo y por el calor soltarán su aceite
y se convertirán en una pasta).
Agregar
el aceite de maní o maíz, moler un poco más,
incorporar la harina mezclada con le polvo para hornear y la sal,
mezclar dentro del procesador e ir agregando leche hasta formar
una pasta ni muy blanda ni muy dura. Estirar con ayuda de un palo
de amasar (uslero) sobre una mesada enharinada o sobre un silpat
o plástico, de ½ cm de espesor y cortar con un corta
pastas del tamaño que prefiera, redondo, cuadrado u ovalado.
Colocar sobre una placa o fuente para horno en mantecada y llevar
a un horno 180ºC hasta que se noten sequitos y dorados. Retirar
y dejar enfriar.
Con
los otros 200g de maníes hacer el mismo procedimiento convirtiéndolos
en pasta nada más que al final lo mezclaremos dentro de
la procesadora con manteca (mantequilla) y sal (a gusto).
Para el armado:
Tomaremos
dos galletas y las rellenaremos con nuestra pasta de maní.
Iremos colocando nuestros alfajores en una bandeja de servicio
para un cocktail o bien como un bocadillo antes de la cena o para
acompañar una rica cerveza helada.
Se pueden hacer exactamente igual pero suplantando la sal por
azúcar para hacerlos dulces.
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