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de tener en cuenta que se considera que su carne es
más apreciada ya sea frito o asado pero lo solemos
encontrar en infinitas preparaciones de guisados y cazuelas,
siendo un integrante de la famosa “paella valenciana”.
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En
“Notas de cocina de Leonardo Da Vinci”, La afición
desconocida de un genio, podemos leer:
Conejo muerto: Despellejad y destripad un conejo muerto que luego
colocareis en un alto espetón para que se ase con lentitud;
y cuando creáis que está completamente muerto, rociad
sobre él un poco de sal y pimienta y servidlo con una polenta
medianamente espesa.
Nota: todas las partes de un conejo muerto pueden comerse.
En
Francia es común oír decir que tanto conejos, como
liebres, faisanes u otros animales de caza deben dejarse bajo
el alero a la intemperie toda la noche para que se produzca el
fainsandaje. En el siglo XVIII gustaba el faisán en un
punto que llamaban faisandage que no era otro que el punto de
putrefacción. El propio Brillant Savarin, decía
que el punto exacto era cuando la pechuga del ave empezaba a ponerse
verde. Al prepararlo se le despluma para que el jugo que queda
retenido por los cañones de las alas haya podido extenderse
por toda la carne y le asegure un aroma de bosque delicioso.
Recetas
con Conejo
Conejo
guisado Cumanés
La
carne del conejo se remoja en agua fría la noche anterior
a la preparación. Al otro día, la carne esponjada
se corta en pedazos y se cocina con cebolla, tomates, ajo, hojas
de orégano y manteca. Unos diez minutos antes de bajar
el caldero del fogón se le añade un par de tazas
de vino dulce. Se acompaña con arroz blanco y algunas veces
los cuecen juntos de una vez. (Diccionario de alimentación
y gastronomía en Venezuela; Ed. María Bellorín;
1997).
Conejo
picante
No
sirva conejo a los amantes de los gatos, se espantarán.
Ésta es una antigua receta del Perú. Un conejo entero,
por flaco que sea, es mucho para dos personas, pero será
difícil que le vendan menos. Esta receta alcanza para 4-6
personas. Puede guardar la mitad congelada y servirla en otra
ocasión o a otro comensal (en caso que la monogamia no
sea su fuerte).
Ingredientes:
- 1 conejo grande cortado en presos
- 2 cebollas medianas ralladas o picadas finas
- 2 cucharadas de manteca
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 taza de caldo
- ½ copa de jerez y oporto
- ½ taza de nueces molidas
- el jugo de 2 limones
- 1 cucharadita de salsa picante (ají)
- 1 cucharadita de páprika
- sal
Preparación
Frote el conejo con limón y póngalo a remojar en
un recipiente con 2 tazas de agua por 6 horas. Retírelo
y séquelo bien. Fría las presas en manteca hirviendo
con cebollas, sal, páprika y la salsa picante. Cuando las
presas estén doradas, agregue el caldo y el licor. Tape
la cacerola y cocine a fuego suave por 1 hora. (tomado de: “Afrodita”,
de Isabel Allende)
Hamburguesas
de conejo
Esta
receta nació de unas sobras de liebre salvaje. En una visita
al campo, mi abuelo salió de caza y regresó con
media docena de esos animalitos. Una vez descuerados y extraídos
los perdigones, quedó bastante menos para comer, pero de
todos modos sobró para inspirar estas hamburguesas. Pueden
hacerse con pollo, pato, pavo y otras carnes afrodisíacas.
Ingredientes:
- 2 tazas de conejo cocinado y molido
- ½ taza de pan de molde remojado en leche
- 3 lonjas delgadas de tocino (panceta, bacón)
- 1 cucharadita de aceite vegetal
- 2 cucharadas de mantequilla blanda
- ½ taza de crema
- 2 yemas crudas
- ½ taza de pan rallado
- sal, una pizca de mostaza y pimienta blanca
- 1 taza de salsa de jerez (n°38) o de salsa al vino tinto
(n°36)
Preparación:
Pique la tocineta y fríala en el aceite. Agregue la carne
molida, pan remojado en leche y aliños. Mezcle la crema
con la yemas semibatidas. Agréguelas cocinando a fuego
suave y revolviendo por 5 minutos. Retire y enfríe. Forme
con las manos 4 pequeñas hamburguesas. Páselas por
pan rallado fino. Fríalas en mantequilla 5 minutos por
cada lado. Colóquelas en un pyrex al horno fuerte por otros
5 minutos para que se hinchen. Sirva con la salsa de su preferencia
y acompañe con champiñones dorados en mantequilla
con ajo. (extraído de: “Afrodita”, de Isabel
Allende).
De
la cocina chilena: Conejo al horno
Ingredientes
par 6 personas
- 1 conejo
- salvia
- albahaca
- 1/8 de mantequilla o margarina
- perejil
- 1 ramito de romero
Preparación:
Sumerja el conejo durante varias horas en agua con vinagre y hierbas
aromáticas, (salvia, perejil y albahaca).
Sáquelo y téngalo suspendido durante un rato para
que escurra bien. Colóquelo sobre una mesa, crúcele
las patas y sujéteselas con un trozo de pita. Cubra el
cuerpo del conejo con tiras de tocino, ponga dentro de su abdomen
pedacitos de margarina y un ramito de romero.
Lleve al horno en una fuente enmantecada, cocinándolo a
temperatura suave y rociándolo de vez en cuando con su
propia salsa. Cuando calcule que está a punto, saque el
tocino y dórelo a fuego fuerte. Sirva acompañado
de rodajas de limón y ensalada.
Conejo
al orégano
Ingredientes
para 6 personas
- 1 conejo
- 2 cucharadas de aceite
- sal
- 100gramos de orégano
- agua para rociar
Preparación:
Coloque el conejo en un fuente para horno, salado y rociado con
aceite y con bastante orégano. Lleve a horno fuete unos
instantes hasta que se dore.
Luego baje el horno a temperatura moderada, rocíe el conejo
con agua y cocine así durante unos 45 minutos más
o menos, hasta que esté tierno.
Cuide de que siempre se mantenga húmedo agregándole
agua si fuera necesario y rociando el conejo con su propio jugo.
Conejo
a la valdiviana
Ingredientes:
- 1 conejo
- 1 hoja de laurel
- 100g de callampas (hongos)
- ½ taza de aceite
- ½ cuacharadita de perejil picado
- 2 cebollas
- 1 cucharada de aguardiente
- 1 cucharada de harina
- 2 dientes de ajo
- sal y pimienta
Preparación:
En una cacerola fría el ajo, la cebolla y el perejil picados.
Agregue el conejo despresado y deje dorar.
Añada las callampas cortadas en trocitos, el aguardiente,
y el laurel. Espolvoree harina sobre la preparación: agréguele
un poco de caldo y deje cocer hasta que esté tierno.
Estofado
de conejo
Ingredientes
para 6 personas:
- 1 conejo
- ½ taza de aceite
- 2 zanahorias
- pimienta entera
- ½ cucharadita de orégano
- ½ cucharadita de perejil picado
- 1 taza de vino blanco
- 3 cebollas
- 1 ají entero
- 1 cucharada de harina
- 1 hoja de laurel
- sal y pimienta
Preparación:
Sumerja el conejo durante varias horas en agua con vinagre y hierbas
aromáticas. Sáquelo y téngalo suspendido
durante un rato para que escurra bien. A continuación dore
las presas una por una. En una cacerola coloque una capa de cebolla
a la pluma y otra de zanahorias en rodajas finas. Coloque encima
las presas y cubra con cebolla; agregue el orégano, el
perejil, la sal, la pimienta y la hoja de laurel. Agregue el aceite
y el vino. Deje hervir a fuego lento durante una hora, al cabo
de ese tiempo espolvoree con una cucharada de harina y deje que
se termine de cocer. No revuelva la olla, solamente sacúdala
para que no se pegue.
De
las recetas de la Belle Époque: Conejo con mostaza, cebolla
y crema
Lapin
á la cauchoise
“Había arrancado a la pacifista pero cruel Francisca
la promesa de que no haría padecer mucho a un conejo que
tenía que matar, y no sabía nada de esa muerte.
Francisca me aseguró que todo fue muy bien y muy de prisa:
“Nunca he visto un animalito como ése; ha muerto
sin decir una palabra, parecía que era mudo.
Como yo no estaba al corriente del lenguaje de los animales, alegué
que acaso los conejos no chillaran tanto como los pollos. “¡Si,
está usted bueno! – me dijo Francisca indignada por
mi ignorancia- ¿con que los conejos no chillan tanto como
los pollos? Lo que tienen es la voz aún más fuerte”.
–A la sombra de las muchachas en Flor; II, 69; Marcel Proust-
Ingredientes para 4 personas:
- 1kg de conejo en presas
- 1 cucharada de harina
- sal
- pimienta
- 1 cucharada de manteca
- 2 cucharadas de mostaza Dijon
- 1 cebolla grande
- 1 cucharada de vino blanco seco
- 230ml de crema (nata)
Preparación:
Espolvoree las presas del conejo con harina, sal y pimienta. Derrita
la manteca en una sartén y fría el conejo a fuego
mediano hasta que se dore bien. Pase a una cacerola y mantenga
caliente.
Corte la cebolla en rodajas finas y dórelas en la misma
sartén que usó para el conejo, añadiendo
más manteca si es necesario.
Unte las presas del conejo con mostaza y añada las cebollas
doradas y una cucharada de vino blanco. Tape y deje cocer a fuego
bajo (use una plancha de amianto si es necesario), dando vuelta
las presas del conejo una vez, o cocínelo en horno suave,
durante una hora. Un cuarto de hora antes de que esté cocido,
vierta la crema y condimente. Sírvalo con papas al vapor
(Tomado de: Comiendo con Marcel Proust; Shirley King; Ed. Emecé;
1982)
Conejo
a la Challa Pampa
Preparado
de la manera arriba expresada, y abierto del todo, extiéndese
al conejo boca abajo, y désele con la mano del mortero,
tres golpes de arriba abajo del espinazo, para bien estirarlo,
y sazonado con sal, y si se quiere con un poco de ají y
cominos molidos, póngasele a freír en grasa de chancho,
a fuego vivo, con una piedra u otro peso en el lomo, para aplanarlo
y que pueda freírse mejor. Se le vuelve de un lado al otro
dos o tres veces, y cuando haya tomado el color dorado que requiere
esta clase de fritura, quítesele del fuego y escúrrasele
de toda grasa.
Prepárase un relleno de picadillo de ave, setas, y un diente
de ajo molido.
Cúbranse el fondo y los costados de una tartera con lonjas
delgaditas de tocino fresco; extiéndase encima la mitad
del relleno, acomódese encima el conejo, espolvoreándole
pimienta y moscada rallada; llénese la tartera con el resto
del picadillo, cubriéndolo todo con una lonja de tocino,
siempre delgada; puesta la tapadera y pegados con pasta sus bordes,
para impedir que el vapor se exhale, éntresela al horno,
donde ha de permanecer tres horas. Se sirve frío.
-Margarita Córdova (La Paz-Bolivia)-
*Calla Pampa: Sitio ameno, al abrigo de una roca de donde surge
una fuente de aguas purísimas. Los paceños gustan
de ir a merendar sobre el césped de sus bordes.
Conejo
a la bella monjita
María
Serrano, la célebre monja, heroína de una leyenda
de Palma, fue durante su vida el encanto de Chuquisaca.
Para la docta capital, cuando decía la monja era gracioso,
espiritualísmo.
En cuanto a lo que hacía, ¡oh!, era recibido bajo
de palio. Porque -¡figuraos!- la bella Serrano, que sabía,
por Brantöme, la manera de atraer a la gente, confeccionaba
requísimos platos, que en fuentes sobredoradas, bajo guirnaldas
de flores, enviaba a sus amigos.
Todo cuanto de aquellas lindas manos salía: pasteles, guisos
y dulces, era de un sabor tan exquisito, que cuando se quería
encarecer lo agradable de un bocado, decíase que era a
la Serrano.
Mas la pícara monjita guardábase el secreto de sus
brujerías culinarias; y antes que dar una receta, habría
dado el enorme brillante que abotonaba el cuello, su hábito
negro de Mónica.
Dándole mil vueltas estratégicas, y suplicándole
por la memoria de Alvear, pudo mi madre obtener dos primores de
cocina y repostería con que, a mi vez, he regalado el paladar
de muchos golosos, y que ahora yo ofrezco a este filantrópico
libro.
He aquí uno:
Preparado el conejo con todos los requisitos de limpieza, se le
corta en sus cuatro cuartos, que se ponen, durante una hora, en
un adobo de vinagre, aceite, sal, pimienta, orégano, una
dedada de comino y un diente de ajo molido.
Después de sacado del adobo, se enjuga bien con una servilleta,
y se le pone a freír en mantequilla, junto con pequeños
trozos de tocino del tamaño y forma de dados.
Cuando el tocino se haya dorado, se le quita, dejando el conejo
a que acabe de freír.
Ya frito el conejo, se echa de nuevo en la cazuela el tocino;
añádanse dos cucharadas de harina, revuélvasela
bien, a fin de incorporarla y después de un minuto de hervor,
échesele media botella de vino Oporto, u otro abocado.
Hágase cocer a fuego vivo, con un sazonamiento de sal y
pimienta y cuatro o cinco cebollitas, hasta que la salsa se haya
apocado espesándose.
Se sirve con relieves de pepinillos escabechados, alternando con
aceitunas en torno a los bordes de la fuente y ramitas de perejil
sobre la superficie.
-Nieves O. De Romero (Buenos Aires)-
Conejo
a la “suma guarmi"
Después
de pelar, lavar y vaciar el conejo, se le da un último
baño en vinagre y sal. Se le abre bien, aplastándole
el lomo con golpes dados con la mano del mortero, o cualquier
otro peso; se le unta en mantequilla frita con ají, y tras
un ligero espolvoreo de sal, se le cruzan dos palitos a lo largo,
y envuelto en un papel enmantecado, se le pone en el asador a
fuego vivo, al aire libre o en una cocina espaciosa, a fin de
que no se impregne con el humo de las viandas.
Cuando el conejo esté ya cocido, se le quita el papel para
que tome el color dorado de la perfecta cocción.
Se le sirve con salsa de ají amarillo, para los criollos,
y de mostaza inglesa para los extranjeros: ambas sazonadas con
un desleído de yemas de huevos duros en aceite y vinagre,
con perejil picado.
Bebida obligada a este plato, es la chispeante chicha cochabambina,
que con delicia liban propios y extraños.
- Adela Zamudio (Cochabamba)-
Estas recetas fueron tomadas de: “Cocina ecléctica”;
Juana Manuela Gorriti; Ed. Lajouane; 1890.-
Veamos
otras recetas con conejo:
Conejito adobado de Meco
Receta
de Américo Castilla, pintor famoso y chacarero entrerriano.
Ingredientes:
- Los muslos y lomos sin piel de un conejo
- 200g de panceta (tocino, tocineta, bacón) ahumada, cortada
finita
Marinada:
- salvia, albahaca, orégano, frescos
- 1 copa de vino blanco
- 2 cucharadas de aceite
- sal y pimienta
Procedimiento:
Marine durante una noche o por lo menos 8 horas el conejo en el
adobo. Sáquelo y envuélvalo en la panceta. Cocínelo
al horno muy suave 40 minutos. Retire la panceta y dele otro golpe
de horno fuerte, hasta dorarlo. Se acompaña con puré
de calabaza y papas chicas, enteras, con cáscara, con mantequilla
fresca y cebollín.
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