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-Ravioles
rellenos de ostiones (vieiras) con salsa de azafrán-
Vivimos, que ya es mucho... |
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Eros
Nature
“Solo
vale la pena vivir para vivir”. “La mayor parte de
los grandes placeres que la vida proporciona son todas cosas que
entran o salen; la comida es una gran fuente de motivos para estar
aquí. Pero, oiga, que una puesta de sol también
vale.” –Joan Manuel Serrat-
“Al
fin lo he comprendido, oigo un canto, veo una flor, ¡oh,
que jamás se marchiten!”. –Nezahualcoyotl (poeta
mexicano, 1450)
“Rien...
rien de rien... Rien... Je ne regrette rien...” (“Nada...
Nada de nada... Nada... Yo no me arrepiento de nada”) –Edith
Piaf-
Millones
de años de evolución y permanencia en esta tierra...
y seguimos buscando el motivo... Vivir, que ya es mucho... y si
tengo que agradecer a un Dios me arrodillo ante él, lo
bello, lo feo, lo maravilloso, lo doloroso del camino de aprendizaje
hacia el amor que nos da la razón de ser, hacen de nuestra
vida algo inigualable y una experiencia única que tiene
un valor incalculable, y sí, ¡que jamás se
marchiten!, pero sí, se marchitan y nacen nuevas... demos
gracias a Dios.
Ingredientes para dos personas (entrada)
-como plato principal duplicar las cantidades-
Relleno:
-
8 ostiones o vieiras
-
1 cucharada de tomate pelado y sin semillas, picado en pequeñisimos
cubos.
-
1 cucharada de cebolla picada finamente
-
½ diente de ajo bien picado
-
1 cucharada de ajíes morrones picado en pequeñisimos
cubos.
-
1 cucharada de aceite de oliva
-
½ copa de vino blanco seco de muy buena calidad
-
sal y pimienta a gusto.
Masa:
-
140g de harina de trigo
-
60g de sémola o semolín
-
2 huevos grandes (de gallina)
-
2 cucharadas de aceite de oliva
Salsa:
-
200ml de caldo de pescado o fumé
-
1 cucharadita de aceite de oliva
-
2 cucharadas de echalotte picado groseramente
-
½ copa de vino blanco seco de muy buena calidad
-
1 dedal de azafrán molido o 1 cucharadita de pistilos
secos.
-
2 cucharadas de manteca (mantequilla) bien fría y cortada
en pequeños cubos.
Procedimiento
Masa:
Mezclar bien la harina con la sémola, incorporar los huevos
y el aceite de oliva, trabajar muy bien con las manos hasta obtener
una masa con buena textura (no agregar agua), envolver en un plástico
y dejar descansar en un lugar fresco durante ½ hora aproximadamente.
Estirar con el palo de amasar (uslero) espolvoreando la mesa de
trabajo con un poco de sémola, o bien pasar por la maquina
de hacer pasta hasta obtener una lamina fina pero no tanto.
Relleno:
Rehogar en el aceite de oliva caliente la cebolla, el ají
morrón y el ajo, agregar el vino blanco y dejar reducir
bien, casi hasta que se seque, salpimentar e incorporar el tomate,
cocinar hasta que espese y queda bastante seco (pero no quemado)
puede perfumarse con una ramita de tomillo fresco. Enfriar bien
para utilizar.
Colocar sobre la pasta los ostiones crudos y cubiertos con un
poco de esa salsa, cubrirlos con masa, presionar y sellar bien,
cortar y dejar orear un poco antes de cocinar.
Salsa:
Colocar un poco de aceite de oliva en un sartén o paila,
rehogar las echalottes, incorporar el vino blanco y a fuego medio
reducir totalmente (casi seco), incorporar el caldo y reducir
a un poco más de la mitad, agregar el azafrán, revolver
bien y retirar del fuego para pasar por un colador de malla fina,
reducir un poco más y terminar la salsa fuera del fuego
friccionando con la manteca que le otorgará mejor textura
y sabor.
Terminación del plato:
Colocar una olla con agua en el fuego, cuando rompa en hervor
agregar un puñado de sal gruesa y cocinar los ravioles
(al dente), retirar, colar, y meter de inmediato dentro de la
paila con la salsa caliente, servir en un plato caliente y terminar
decorando con alguna de las conchas de los ostiones y con ramitas
frescas de tomillo. (jamás colocar queso rallado).
Que lo disfrutes y espero seguir encontrándote en esta
sección.
Norberto E. Petryk / chef@alimentacion-sana.com.ar
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