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Afrodisiacos
Fisiología y psicología de los afrodisíacos
Fisiología
tomado del Libro Frutos prohibidos y ofrendas de Venus -Florilegio
del amor, la voluptuosidad, el erotismo y la lujuria, recetas y
experiencias personales.de Norberto E. Petryk / Chef de cocina-Argentina
Existe una sustancia que es la encargada
de desencadenar los procesos que inducen a lo que llamamos AMOR,
se trata de la Feniletilamina que estimula a los neurotransmisores
(serotonina), o sea se convierte en una acción simpático
mimética. Todo comienza en el hipotálamo, de allí
se expande a la corteza cerebral en donde se guardan experiencias
pasadas (mapa de experiencias amorosas); si se alcanza un nivel
muy alto de dopamina se provoca ese sentido de vertigo, ese cosquilleo
en todo el cuerpo, ese no sé qué, ese extraño
bacio en el estomago que sentimos todos los seres humanos en presencia
del AMOR, ese sentirse en una nuve y lejos del suelo.
En este proceso se encuentra comprometido
un órgano, el vomero-nasal, que se encuentra ubicado debajo
de las fosas nasales, en la nariz, que usamos para respirar y oler;
en este caso este organo sirve par identificar a la pareja adecuada
ya que por via sanguínea envia la información química
registrada al hipotalamo, captando feromonas, que son las huellas
químicas, particulares, pertenecientes a cada individuo,
casi imperceptibles para los humanos, los animales lo mantienen
más desarrollado; con ello se proboca una selección
natural genética que será utilizada para reforzar
el sistema inmunológico de la simiente.
El individuo humano necesita de otras
estimulaciones sensoriales en donde intervienen los factores: visuales,
tácticos, gustativos, sensitivos y el tono de voz; es muy
común escuchar que para un hombre el primer estímulo
es el visual, mientras que para una mujer es el oído, pero
en su conjunto todos estos factores serán los desencadenantes
del acercamiento definitivo. Que raro nos veríamos oliéndonos
los unos a los otros o lamiéndonos, tal vez lo hemos hecho
en tiempos remotos, la sociedad de consumo ha alterado nuestros
valores primitivos y todo aquello que podría verse natural
a nuestra condición animal está mal visto por nuestra
condición social y humana.
Otro parámetro que puede intervenir
en el acercamiento es la experiencia de algún peligro presente,
sensaciones de vértigo o temor exacerbado que pueden conducir
a la atracción, a un síntoma de enamoramiento, ya
que como hemos visto al enamorarse el individuo sufre una experiencia
emocional intensa, tal es así que en medio de una situación
extrema, de peligro, se confundan los mensajes y los neurotransmisores
al encontrarse en una situación similar desencadenan el proceso
de enamoramiento por confundir o transformar el miedo o terror en
AMOR, respondiendo tal vez al instinto de vida o conservación
de la especie (mandato genético). Sin las gonadotropinas
todo el sistema reproductivo fracasa y por consiguiente la capacidad
de las formas superiores de vida para perpetuarse se pierde; todo
su origen se encuentra en el hipotalamo.
Una forma de seducir a nuestra posible
pareja es a través de la voz, la potencia o dulzura impresa
en ella, los sentimientos impresos, el momento justo o los susurros
al oído. Otra es a través de la expresión corporal,
la postura que adoptamos, el andar, la forma de sentarnos o dirigirnos
hacia esa persona; el cuerpo seduce, y es a traves del baile cuando
puede alcanzar su máxima manifestación, en la sensualidad
de los movimientos, en la armonía de sus formas o en el mejor
de los casos el acercamiento al ser amado.
Las zonas sensibles para la atracción
y estimulación del enamoramiento, secundariamente, son los
labios que generalmente establecen el primer contacto de la pareja;
las primarias son los genitales, en la mujer el clítoris,
en donde se alcanza la mayor experiencia de excitación y
placer. Es común también escuchar de los amantes eso
de “caricias interminables” que los dejan en el mayor éxtasis,
y es porque a través del tacto, la caricia, se desarrollan
las hormonas de las caricias: “citosina”, hormona de la adenohipófisis
que actúa sobre el sistema inmuno depresor provocando placer
y bienestar.
Por todo lo expuesto podemos observar
que el proceso llamado AMOR está muy comprometido con nuestra
parte animal o física y que además se puede convertir
en un remedio infalible a las depresiones o inmunodeficiencias actuando
como una fuerte droga dentro de nuestro organismo.
Hoy sabemos que muchos alimentos que
ingerimos poseen en sus estructuras químicas una molécula
muy similar a las feromonas, capaces de desencadenar todo el proceso
de enamoramiento.
Psicología
Según lo expuesto por Freud,
padre del psicoanálisis, desde que nacemos estamos en doble
contacto con los sentidos de supervivencia y afectivos; el niño
al recibir el pecho de su madre no solo recibe el alimento necesario
para la vida, sino que también aquel calor y afecto que la
madre imprime cada vez que lo amamanta; es a traves de la boca que
percibimos nuestro primer contacto con el amor materno y al mismo
tiempo el alimento, de aquí surge el que se continua a la
largo de la vida asociando al alimento con el afecto, o que en muchos
casos el individuo se sienta estimulado por ellos. Las caricias
juegan un enorme papel desde nuestro nacimiento, se ha comprobado
que no se desarrollan de forma equitativa un niño debidamente
estimulado que el que no recibe afectos.
Claro está que un individuo
no llega a los cien años amamantando del pecho de su madre,
aunque aya casos que aparentan así hacerlo, se provoca una
ruptura y traslación de valores afectivos, como así
también una traslación del objeto de deseo. Sería
muy largo entrar en las diferentes parámetros psicológicos
de traslación, para lo cual recomiendo a quien le interese
hacerlo con más profundidad recurrir a los libros de psicología.
La provocación de esa ruptura y traslación motiva
que muchos alimentos por su forma visual puedan llegar a estimular
la libido de un individuo, como la forma de un higo partido recordando
una vulva, al igual que una ostra; un esparrago y otras hortalizas
un pene, y así sucesivamente. El estimulo visual asociado
a la memoria afectiva es un alto componente del erotismo humano
y no debemos descartarlo.
Conclusiones:
Como conclusión podemos afirmar
que tanto nuestro cuerpo como nuestra psiquis son receptivas a los
estímulos provocados por los afrodisíacos, el hecho
de lo que podemos llamar “postergación” o anulación
de dichos estímulos dependen de nuestra formación
cultural en donde incluyo reglas sociales, morales y religiosas
que pueden jugar en contra en el momento decisivo; además
el ser humano es tan complicado psicológicamente que no podemos
establecer reglas certeras sobre un comportamiento general, ya que
lo que para un individuo puede resultar placentero para el otro
puede ser algo indeseable y rechazado.
En muchos casos los posibles afrodisíacos
tienen mucho más que ver con el momento y situación
adecuadas de la pareja, y he aquí recordar algo que escuché
en una ocasión en un programa de TV:
Un hombre ingresa a la cocina de su
casa, donde está su mujer, lo hace al llegar del trabajo.
Él- Hola mi amor, ¿qué estás haciendo...?
Ella- ¡¿ No vez que estoy pelando papas, que pensas
que estoy haciendo?!
Que diferente hubiese sido todo si
la situación se hubiese desarrollado así:
Él- Hola mi amor, ¿qué estás haciendo...?
Ella- Estoy empezando a hacerte el amor....
Y bueno, son formas de ver las cosas,
delante de mí tengo una pared, puedo quedarme solamente con
ello, pero si la deconstruyo en mi mente, si la entiendo, si trato
de captar su esencia y su forma, esa pared será bella porque
habré ingresado en el oculto mensaje que guarda en su interior,
en las manos que la construyeron, en el trabajo y el esfuerzo de
quien la hizo, en cada material y partícula que componen...
¿Nos metemos en la cocina para empezar a hacer el amor...?,
¿Qué esperas?.
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