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Afrodisiacos
Drogas
tomado del Libro Frutos prohibidos y ofrendas de Venus -Florilegio
del amor, la voluptuosidad, el erotismo y la lujuria, recetas y
experiencias personales.de Norberto E. Petryk / Chef de cocina-Argentina
En cuanto a las drogas, uno de los
riesgos del uso de ellas para alterar el estado de ánimo
y los sentimientos, es que algunos individuos desarrollan eventualmente,
dependencia de las mismas; tienen menor flexibilidad en términos
de su comportamiento con respecto a una droga determinada, y se
comportan como si los efectos de las drogas fueran necesarios para
su constante bienestar.
Tanto, si el uso de una droga es socialmente
aceptado como si está sujeto a gran desaprobación,
múltiples factores determinan quiénes experimentarán
con la droga y sus efectos, otros dirán quiénes seguirán
usándolas en forma casual o recreativa y, otros factores,
aún deciden quiénes pasarán del uso casual,
al intensivo o compulsivo.
La tendencia del hombre a tomar drogas
es compartida con otros mamíferos. Los animales de laboratorio
aprenden rápidamente a autoadministrarse casi todas las drogas,
comúnmente usadas para fines no medicinales, incluyendo opiáceos,
barbitúricos, alcohol, gases anestésicos, anestésicos
locales, solventes volátiles, estimulantes del sistema nervioso
central (S.N.C.), nicotina y cafeína. El que un animal se
auto-medique con una droga, depende de muchos factores que incluyen
las propiedades de la droga misma, la vía de administración,
el tamaño de la dosis individual, la cantidad de trabajo
requerida para obtener una dosis y el tiempo transcurrido entre
el trabajo y la administración de la droga (horario de refuerzo
o cumplimiento), la presencia de otras drogas y las clases de ellas
que el animal ha recibido previamente. Si gozan de un acceso continuo,
los animales muestran formas de autoadministración muy semejantes
a las de los consumidores humanos de la misma droga. Estas observaciones,
sugieren que la psicopatología pre-existente no es necesaria
para la toma inicial ni continuada de las drogas, y que las mismas
son factores poderosos de cumplimiento, incluso en ausencia de dependencia
física.
Por ejemplo, en el uso de Cannabis
(marihuana), los fumadores de marihuana sienten, a menudo, mucho
más hambre, tienen la boca y las fauses secas, sus imágenes
visuales son más vívidas y oyen con mayor agudeza.
Estímulos visuales y auditivos sutiles, antes ignorados,
pueden cobrar nueva calidad, y los sentidos no dominantes del tacto,
el gusto y el olfato parecen realzarce. Sin embargo, en las habituales
dosis sociales, la marihuana disminuye la empatía y la percepción
de emociones en otros.
Se han publicado datos contradictorios
sobre los efectos de dosis altas administradas en forma crónica
de marihuana sobre la función sexual humana; no obstante,
los estudios de catastro de consumidores a largo plazo; especialmente
hombres, no ha revelado disminuciones notables de la potencia sexual
o de la fertilidad.
El rasgo que distingue a los agentes
psicodélicos de otras clases de drogas en su capacidad para
inducir, o forzar en forma confiable, estados de percepción,
pensamiento y sensación alterados, que no son (o no pueden
ser) experimentados, excepto en sueños o en trances de exaltación
religiosa.
Casi todas las descripciones del "estado
psicodélico", incluyen varios efectos mayores. Hay un
elevado conocimiento del influjo sensorial, acompañado a
menudo de sensación de mayor claridad pero con menor control
sobre lo que se experimenta. Con frecuencia, se tiene la sensación
de que una parte de sí mismo, parece un observador pasivo
("ego espectador") y no una fuerza activa de organización
y dirección, mientras que otra parte del ser participa y
recibe las vívidas e insólitas experiencias sensoriales.
La atención del consumidor
se vuelve introspectiva, fascinada por la aparente claridad e importancia
de sus propios procesos mentales. En este estado, la más
leve sensación puede cobrar un profundo significado. La "significación"
parece tener más importancia de la que realmente tiene, y
el "sentido de la verdad", es más importante que
la verdad misma.
Comúnmente, hay menor capacidad
para diferenciar los límites de un objeto de los de otro
y diferenciar entre el YO y el MEDIO. Junto con esta pérdida
de límites, puede haber un sentido de unión con la
"humanidad" o el "cosmo". En el grado en que
estas drogas revelan esta capacidad innata de la mente para ver
más de lo que puede expresar, y para experimentar y creer
más de lo que puede experimentar y creer más de lo
que puede explicar, el término expansión mental, no
es totalmente inapropiado.
Desde épocas inmemoriales,
el peyote, ololiuquí (de las semillas de la planta Rívia
corymbosa) y los "hongos mágicos" se usan para
producir alteraciones de la conciencia entre los indios de América
del Norte. En todo el mundo se usan muchas otras sustancias por
sus efectos similares, que cambian el estado de ánimo y la
mente. Esto incluye el uso de Kava en el Pacífico del Sur,
rapé que contiene indol en los indios amazónicos del
Brasil, y el agárico mosqueado en las tribus siberianas de
los Urales.
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