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| Solo
con un minuto de conciencia se abre la posibilidad de ver
creencias y mandatos que uno tiene instalados y que son los
que nos llevan a ciertos estados compulsivos. |
Vamos
a suponer que los has visto ya, que comprendes un poco mas qué
te sucede; sin embargo, aún tienes en tu cuerpo nerviosismo,
inquietud, incluso hasta ganas de comerte los dedos, de fumar,
o de ir al quiosco a comprarte todos los chocolates que encuentres.
Por
lo que has visto y llevado a cuenta, ya sabes un poco más
lo que piensas y sientes en esos momentos. Ahora nos queda conocer
las sensaciones corporales que aparecen. Por ejemplo, si tu sensación
es la de una gran inquietud o nerviosismo que recorre todo tu
cuerpo, entonces esa sensación va a ser llevada al máximo,
sobredimensionándola.
Lo
que debes hacer: Intenta ubicarte en un lugar que estés
cómodo, y comienza a volverte inquieto. Fuerza ese nerviosismo
hasta su punto máximo y luego aflójate totalmente.
Relájate.
Respira profundo y toma conciencia de cómo estás
ahora. Esto lo puedes hacer varias veces. Siempre existe en nosotros
la fantasía que dentro nuestro hay algo terrible, casi
monstruoso, de lo que siempre estamos queriendo escapar. Son aspectos
nuestros que no nos gustan o traumas que nos han quedado de historias
que hemos vivido en nuestra infancia. Es en nuestro cuerpo que
queda el registro de todas estas emociones y recuerdos.
Nuestro
cuerpo es como una gran computadora que registra todo lo que nos
pasa.
Este
ejercicio de intensificar al máximo esta experiencia corporal
te permitirá (aunque no te des cuenta) deshacerte de viejas
estructuras. Ahora, como puede ser que sea la primera ves que
te acerques a ti mismo, es posible que no registres cambios inmediatos,
y que igualmente te sigas sintiendo ansioso. Para ello, te daremos
una herramienta más para que puedas utilizar como soporte:
Realiza ejercicio físico. Puedes trotar en el lugar por
ejemplo. Ponte música y baila o puedes dar una vuelta manzana.
Lo importante aquí es romper el hábito.
La ansiedad nos conduce a hacer siempre lo mismo. Lo que debemos
hacer es buscar otras maneras que nos acerquen a una vida mas
sana.
Entonces ¿para que una idea como la de ayuno de ansiedades?
Pues sabemos los problemas que nos puede ocasionar la ansiedad:
Hipertensión, úlceras, insomnio… nos puede
provocar muchos síntomas y molestias físicas y mentales.
Les recuerdo que la ansiedad no tiene que ver con el aquí
y ahora.
La ansiedad se genera por nuestra proyección hacia el futuro,
que comienza en la mente, y el cuerpo se acopla a estos pensamientos.
Nuestro cuerpo esta lleno de experiencias vividas en el pasado.
De los modelos de mandatos que fuimos incorporando de nuestros
padres, de nuestra familia, de la sociedad misma, sin darnos cuenta
estamos viviendo de acuerdo a esos mandatos y esos modelos, los
cuales terminan convirtiéndose en hábitos. Y los
hábitos son siempre mecánicos e inconscientes. Por
ejemplo, si tienes el habito de ir al baño apenas te levantas,
para lavarte los dientes, y te propones el día anterior
no hacerlo, a la mañana te vas a encontrar frente al espejo
con el cepillo de dientes en la mano y, con suerte, vas a recordar
que habías planeado no hacerlo el día anterior.
El hábito es así, lo hacemos sin darnos cuenta.
Es repetitivo, es compulsivo y mecánico, y no hay conciencia.
Lo mismo sucede con la ansiedad. La acción manifiesta de
la ansiedad es inconciencia pura. Este acto inconsciente esta
conectado con el no hacerse cargo del aquí y ahora. Y hacerse
cargo es poder darse a sí mismo una respuesta adecuada.
Es decir, no respondernos lo que deberíamos hacer, sino
dar una respuesta espontánea que surja de nuestro interior,
y que la mayoría de las veces está encubierta por
nuestros mandatos internalizados, y por el famoso “debo
hacer”.
Las
Costumbres
En
general todos reaccionamos por costumbre o por lo que se supone
que debemos decir o hacer, y lo que es peor aun es que nos pasamos
la vida actualizando conceptos de nosotros mismos que no tienen
nada que ver con lo que realmente somos. La intención es
descubrir quienes somos. No lo que los otros quieren que seamos.
Pues muchas veces nuestros excesos tienen que ver con la imposibilidad
de ser lo que verdaderamente somos. La mejor manera de empezar
a ser libres, es estar presentes en el aquí y ahora tomando
conciencia de cada acto, de cada emoción, sensación,
sentimiento o pensamiento que nos suceda.
Entonces si viene un ataque de ansiedad y marchamos directo a
la heladera, hay que detenerse un minuto, respirar profundo, saltar,
cantar, bailar… gritar. En fin, algo que detenga el hábito,
hacer cualquier otra cosa menos aquello que repetimos compulsivamente
una y otra vez. Sé que esto no es mágico tampoco.
Por que lo hagamos una vez, no se rompe el hábito. Años
de repetición de conducta no se borran con una sola pasada.
No obstante, el camino de la tortuga o de la hormiga, paso a paso,
funciona. Vean la siguiente historia sino: Una hormiga renga caminaba
por un sendero, cuando pasó a toda velocidad una liebre.
Pasados unos cuantos metros, la liebre retrocede y se acerca a
la hormiga. Le pregunta: “a donde vas?” La hormiga
le responde que va camino a la Meca. La liebre sonríe y
dice: “a ese paso no llegarás nunca”. La hormiga
respondió: “Lo que realmente importa es estar en
camino”.
La
Propuesta del Camino
Entonces,
es mejor estar enfocado en que uno esta en camino; de esta forma
no hay obsesion con la meta, que es cuando empiezan las decepciones.
Por qué? Pues la ansiedad no tiene fin. La ansiedad hace
que todos tus deseos se multipliquen. Es inacabable. Comes solo
un poco de chocolate, y se te antoja una fruta, y después
una golosina, y después y después… porque
la ansiedad no para. Esto se relaciona también con la exigencia.
Vivimos en una sociedad en donde lo que eres, lo que sientes,
lo que te sucede, no es valorado. Al contrario, en esta sociedad
lo que se debe hacer es más importante. No se valora la
persona por lo que es, si no por lo que tiene y por su imagen.
En general cuando conocemos a alguien, las preguntas que surgen
no son acerca de su persona, de sus sueños o necesidades.
Lo primero que se pregunta es el nombre, a que se dedica y qué
es lo que posee. Vivimos tan encerrados en estos mandatos sociales
acerca de lo que se debería hacer que la exigencia nos
lleva a elevados niveles de tensión. Por eso la ansiedad
esta muy conectada con la exigencia y con lo que se debería
ser. Entonces por ejemplo, una persona excedida de peso ya tiene
la exigencia de bajar de peso. No solamente por lo que ella misma
necesita, sino porque la sociedad señala con el dedo. Uno
debe cumplir con ciertos mandatos e imágenes sociales de
ser bello, tener éxito… Sino se corre el riesgo
de ser rechazado incluso si solo tienes 2 o 3 kg de más.
Basta con mirar publicidades para comprobarlo. Parecería
ser que la felicidad depende de tener un auto, de los lugares
que visites, del dinero que se tenga, del físico y aspecto
de uno, de la marca de cigarrillos que se fume…
Lo
Material y lo Espiritual
El
bienestar no depende de la felicidad interna, de desarrollar tus
capacidades y habilidades, tu creatividad o de encontrarse con
uno mismo; de la conexión espiritual, de los logros que
hayas alcanzado, de tu relación con Dios o con la vida,
con la naturaleza, con tus amigo o familia. Pareciera que solo
depende de un montón de cosas extrañas. Entonces
¿cómo no vamos a estar ansiosos y tensos, si nada
de lo externo es permanente y tiene real valor?
Lo
malo es que nos enseñaron a aferrarnos a lo que no es duradero
y de aquello que esta fuera de nosotros. ¿Cómo no
vamos a sentir inseguros? Ahora… volviendo un poquito al
tema de la exigencia: La exigencia de lo que deberíamos
ser y hacer. Ya de por sí, la exigencia es una demanda
que nos ofrece como única posibilidad solo aquello que
nos exige. Es decir: no nos queda otro camino mas que ese. Terminamos
en callejones sin salida, con la exigencia y el deber ser. Allí
nos empezamos a angustiar terriblemente sin darnos cuenta que
la vida tiene muchas opciones. Los caminos sin salida están
conectados con la falta de conciencia; por eso la propuesta es:
no hagas lo que la ansiedad te manda y no te enojes con la ansiedad.
Por favor quédate un segundo mirando lo que le pasa a tu
cuerpo, observando el nerviosismo, la inquietud, el dolor de estómago
o lo que sea que te esté sucediendo. Observa ¿de
qué estás escapando, yendo hacia la heladera y comiendo?
¿Hay algún problema que hayas tenido? ¿Hay
alguna emoción que esta queriendo mostrarse y no es permitida?
Pensemos
juntos: Comiendo de todo o fumando un cigarrillo, o tomando un
vaso de alcohol, aquello que te angustia, aquello que te tensiona,
¿realmente se soluciona?
Tú
sabes que no se soluciona. Sólo se están demorando
las cosas, y estás permitiendo que tu vida siga igual.
Tu angustia sólo se distrae un momento. Pero no tiene ninguna
posibilidad. Y de esta manera, lo único que consigues es
dañarte más. Las soluciones no se encuentran al
negar lo que nos pasa. Se encuentran apelando a nuestra conciencia
y trabajando con ella. No es un camino fácil ni rápido.
Pero el resultado que se obtiene es concreto. Puedes tener una
vida mejor, y estar en paz contigo mismo. Como el cuento de la
hormiga, lo que importa es estar en camino. Paso a paso. Un minuto
de conciencia hoy, se suma al de mañana. Un minuto de conocimiento
se suma a largos momentos de darte cuenta de quien realmente eres.
Te aseguro que esos minutos de conciencia se traducirán
en momentos de bienaventuranza y paz interior. Sé que crees
que lo que decimos es una linda fantasía. Pero te aseguro
que no es así. La mente, con sus viejas estructuras, siempre
se interpone y ponen obstáculos frente a la posibilidad
de que uno se encuentre a sí mismo y sea en verdad feliz.
La verdad no está en los ataques de ansiedad o en aferrarnos
de las cosas externas. Lo verdadero esta dentro tuyo y SI es posible.
Es posible encontrarse consigo mismo. Es posible disfrutar de
lo que uno es con todo lo que somos, con todas nuestras partes;
lo feo y lo lindo, lo humano y lo divino.
Por
que eso somos: humanamente divinos y divinamente humanos. Y esta
gran paradoja es con la que nos toca vivir. Y con esta gran paradoja
es con la que nos tenemos que enfrentar cada día que vivimos.
Sé que es difícil. A todos nos cuesta. Pues todos
pasamos por situaciones límites, por momentos de crisis,
por grandes incertidumbres.
Emociones
y Pensamientos
Pero
si nos aferramos a vivir con esas emociones y pensamientos sin
tomar conciencia de ellos, realmente no hay escapatoria y nos
dirigimos hacia un camino sin salida, donde cada día hay
mas y mas sufrimiento. Lo que estamos mostrando, es que hay un
abanico de posibilidades, que hay diferentes caminos para encontrarse
a uno mismo, y que la vida tiene realmente sentido. El verdadero
tesoro no está afuera sino dentro de ustedes. Por favor
inténtenlo. No se pierde nada probando. Simplemente cuando
venga una emoción, quédate un minuto sintiéndola,
viéndola, reconociéndola. Porque las emociones no
son nada más que energía pura. Y la energía
pura es maravillosa; no es malo sentir bronca, lo que no sirve
es accionar desde la bronca y lastimar a alguien. Hay que intentar
hacer algo productivo para uno en ese estado, en lugar de reaccionar.
Verás lo energizado y vital que te sientes.
Lo mismo pasa con la tristeza. No está mal estar triste;
lo que sucede es que hay una fantasía alrededor, que es
que uno acabará en depresión. Y la depresión
no es nada más que negar lo que estamos sintiendo. Detrás
de la depresión, generalmente hay mucho dolor o mucha bronca.
Para finalizar, recuerden que la ansiedad aparece cuando no estas
presente en el momento actual.
Te será útil respirar, detenerte unos momentos y
observarte, tratando de descubrir qué emociones, sensaciones
y pensamientos se están ocultando detrás de este
ataque de ansiedad. No te desesperes si al principio no puedes
visualizarlo. Acuérdate de la hormiga: “lo importante
es estar en camino”. Paso a paso. Un instante de conciencia,
de darte cuenta, es la llave para entrar a tu tesoro interno y
comenzar a disfrutarte. A disfrutar lo que tienes y no de lo que
supuestamente vendrá. Disfrutar de las pequeñas
cosas: de un plato de comida; de su color, de su sabor, de su
olor. Y principalmente, aprender a disfrutar de tu propia existencia.
No olvides que eres un ser único original. No hay en el
mundo nada ni nadie que sienta, piense, viva, o vea como tú. |