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Las necesidades
calóricas son la cantidad de calorías
que necesita cada individuo en 24 horas.
La
vida de los hombres y de los animales puede compararse
con el funcionamiento de una máquina; en ambos
casos existe un gasto continuo de energía para
producir calor y movimiento y en ambos casos se requiere
un continuo abastecimiento de combustible.
Cuando
una máquina ha agotado su combustible se para.
mientras que sí el motor humano deja de recibir
alimento puede seguir viviendo utilizando sus reservas
y quemando sus tejidos (adelgazamiento). Sí
una máquina recibe demasiado combustible puede
ahogarse y pararse, mientras que sí el motor
humano recibe una cantidad de alimento superior a
sus necesidades puede transformarlo y almacenarlo
en sus tejidos adiposos de reserva (engorde).
Por
otro lado, es posible interrumpir el funcionamiento
de un máquina, que en tales condiciones no
consumirá combustible; el motor humano no puede
en cambio detenerse, so pena de muerte, y en consecuencia
se encuentra en un estado de continuo movimiento y
de consumo constante.
El
Gasto Energetico
En
reposo absoluto (metabolismo basal) el consumo
calórico es mínimo, mientras que éste
aumenta proporcionalmente a la actividad física
(gasto energético). Las necesidades
calóricas son la suma del metabolismo energético
basal y del consumo de cualquier otra forma de energía,
y quedan satisfechas por la cantidad y calidad de
los alimentos ingeridos en 24 horas.
Las
necesidades calóricas varían de un individuo
a otro en función de numerosos factores, como
edad, peso, altura, sexo, raza, constitución,
temperamento, etc., pero se ven condicionadas sobre
todo por la actividad física del sujeto. La
diferencia de consumo entre un trabajo y otro es enorme:
se pasa así del consumo calórico de
una hora de trabajo intelectual (estudiantes, empleados,
etc.), que asciende a apenas 1,75 calorías
por minuto, a las 1045 calorías en caso de
trabajos pesados.
La
Kilocaloria
La
caloría (kilocaloría, cal o. Keal) es
una unidad de medida del calorenergia producido por
los alimentos. Por definición, una caloría
equivale a la cantidad de calor necesaria para que,
a presión atmosférica normal, un litro
de agua destilada alcance de 14,5 a 15,5 ~C.
Los
alimentos introducidos en nuestro organismo y quemados
en las distintas fases de transformación producen
calor-energía y son por tanto capaces de satisfacer
las necesidades calóricas individuales. Si
se queman en una estufa las mismas cantidades de paja,
papel, carbón fósil, aceite o gasolina
se obtienen una duración y una potencia de
calor muy distintas para cada elemento. Del mismo
modo, los principios alimentarios capaces de producir
energía, como proteínas, grasas e hidratos
de carbono, poseen distinto valor calórico
(vitaminas, sales minerales, enzirnas, hormonas, etc.,
tienen únicamente una función reguladora).
Un
gramo de grasa desarrolla unas q calorías,
un gramo de proteínas unas 4,5 calorías
y un gramo de hidratos de carbono unas 4,5 calorías.
Los
distintos alimentos presentes en nuestra mesa pocas
veces son puros, es decir la mayoría de las
veces contienen grasas. proteínas e hidratos
de carbono en distintas proporciones, además
de agua, sales minerales, enzimas, etc. Para determinar
el valor calórico de los alimentos es necesario
consultar unas tablas creadas a tal fin y que especifican
las proporciones de los distintos elementos presentes
en cada alimento e indican el valor calórico
total.
Para
seguir con conocimiento de causa una dieta razonable
es necesario conocer el valor calórico de los
distintos alimentos. Esto evita que se cometan siempre
los mismos errores y que se ganen los kilos perdidos
con tanto esfuerzo.
Valor
Calorico de los Alimentos
R esulta inconcebible emprender una dieta adelgazante
sin conocer el valor calórico de los alimentos.
El experto en dietética es como el asesor al
que se recurre para que "dirija una empresa en crisis
por una mala gestión". Si este asesor, después
de equilibrar la balanza, abandona la empresa sin
haber enseñado a los directivos los principios
de una buena administración habrá fracasado
en su labor, porque los directivos cometerán
inevitablemente los mismos errores: al poco tiempo
la empresa volverá a encontrarse de nuevo en
la misma situación de crisis. El experto en
dietética ha de programar el restablecimiento
del equilibrio ponderal (adelgazamiento), pero
al mismo tiempo debe enseñar al paciente las
reglas del recuento de calorías, pues de lo
contrario, al terminar el régimen, el paciente
volverá a cometer por ignorancia los mismos
errores, con el resultado de la recuperación
de los kilos perdidos. EI sujeto obeso, considerado
a menudo un "gran comilón", es en realidad
una persona que necesita "aprender a comer"
El
paciente debe por tanto saber cuál es el valor
de la "moneda en circulación" que sirve para
nutrir su organismo, es decir debe saber cuántas
calorías tiene cada alimento que consume día
a día. A este respecto, puede resultar de gran
ayuda mencionar aquí algunos de los prejuicios
más ilustrativos:
los
grisines no engordan: es una leyenda
que los grisines sean muy buenos para las dietas adelgazantes.
Tienen una humedad valorada en torno al 3 %, frente
a la humedad del pan, que puede alcanzar el 40 ~.
A igualdad de peso, 100 g de grisines tienen un poder
calórico mucho más alto que 100 g de
pan, en la medida en que son todo harina y grasas
y no contienen agua, es decir el único elemento
que no posee poder calórico; el valor calórico
del pan es de aproximadamente 250 calorías
por cada 100 g, mientras que el valor energético
de los grisines es de alrededor de 400 calorías
por cada 100 g (el sujeto que come 100 g de grisines
con la comida es como si comiera mas de 150 g de pan)
Por consiguiente, los grisines engordan más
que el pan debido a su mayor poder calórico;
el
arroz no engorda: el arroz
es un alimento completo, sano, nutritivo y de digestibilidad
superior a todos los demás farináceos.
Esta constituido fundamentalmente, y al igual que
las pastas, por hidratos de carbono, cuenta con una
permanencia corta en el estómago y larga en
el intestino y con un alto grado de absorción,
dando lugar a una rápida reaparición
del apetito. Por esta razón el arroz, al contrario
de cuanto se cree, puede ser muy útil en las
dietas engordantes, mientras que no es adecuado en
las adelgazantes. Su alta digestibilidad se debe a
la ausencia casi total de celulosa, lo que hace que
esté especialmente indicado en las afecciones
inflamatorias intestinales (colitis, enteritis, etc.),
en la medida en que requiere poco trabajo por parte
de las vías digestivas;
el
queso fresco no engorda: los lacticinios
como el queso blanco, el queso fresco, la crema de
leche, etc. se consideran poco nutriti vos
y sin grasa; en realidad estos lacticinios
poseen un porcentaje graso de alrededor de un 20 %
y su valor calórico no es en absoluto bajo:
100 g de queso semigraso proporcionan 340 calorías;
100 g de queso magro 334 calorías y 100 g de
crema de leche 269 calorías. Estos datos no
son reconfortantes si se tiene en cuenta que una porción
normal de queso semigraso de unos 200 g tiene un valor
de unas 600 calorías, superior al de un plato
de tallarines a la boloñesa (590 calorías),
al de un filete de buey de 200 g (586 calorías),
al de una porción de tarta de fruta (535 calorías),
al de un plato de pasta con mantequilla (509 calorías)
o al de un plato de espaguetis con tomate (463 calorías).
Hay
personas que por la noche comen queso fresco para
adelgazar, acompañado de una rebanada de pan,
y luego se comen una abundante ensalada mixta bien
condimentada con aceite, todo ello regado con un buen
vino, tras lo cual se levantan de la mesa seguros
de haber comido muy poco y listos para compensar al
día siguiente, al menor signo de cansancio,
el "ayuno nocturno" con cafés con leche y brioches.
El cálculo de las calorías de tan "frugal
comida" pone de manifiesto que, cutre queso, pan y
aceite, se produce una ingestión de unas 1.000
calorías, lo que corresponde a una racional
dieta engordante;
los
alimentos especiales, como la pasta hip
ocalórica (al gluten), el pan y las pastas
integrales, el queso "light", el yogur desnatado,
etc. no engordan: se
trata de alimentos realmente hípocalorícos,
pero sólo en comparación con los correspondientes
productos normales presentes en el mercado, por lo
que la diferencia en calorías que los caracteriza
es muy pequeña. Las pastas al gluten poseen
362 calorías, frente a las 368 calorías
de la pasta normal; el pan integral tiene 240 calorías,
frente a las 276 calorías del pan blanco; el
queso fresco de vaca tiene 250 calorías frente
a las 340 calorías del queso graso; el yogur
de leche semidesnatada tiene 51 calorías frente
a las 72 calorías del de leche entera;
el
vino, la cerveza, los licores, la Coca-Cola, la naranjada,
los jugos de fruta, etc. no engordan: muy
a menudo, por el solo hecho de ser líquidas,
estas bebidas no son ni tan siquiera tenidas en cuenta
como posibles fuentes de calorías. En realidad,
sólo el agua no tiene calorías,
mientras que cualquier otra bebida debe considerarse
un liquido-alimento porque tiene calorías.
Si
las analizamos por separado y considerando siempre
100 g, vemos que el vino blanco seco proporciona 65
calorías, el vino tinto seco 70 calorías,
el vino dulce 145 calorías, el brandy 298 calorías,
la cerveza 51 calorías, los licores dulces
unas 500 calorías, un jarabe de fruta 310 calorías,
un zumo de fruta 310 calorías, el zumo de naranja
50 calorías, el zumo de uva 63 calorías
y la Coca-Cola unas 110 calorías.
Resulta
muy fácil, sobre todo en verano, aumentar de
forma importante la ingestión diaria de calorías
a través del consumo de bebidas, que deben
siempre tenerse en cuenta al realizar el recuento
calórico;
la
sacarina y otros edulcorantes sintéticos no
engordan: un comprimido de sacarina
sustituye a una cucharadita de azúcar, con
un valor de 20 calorías, Si se usan 5 comprimidos
al día, se ahorran al final del día
apenas evitar 100 calorías. El uso de la sacarina
puede considerarse válido durante una dieta
hipocalórica cuando el ahorro de unas cuantas
calorías puede favorecer la ingestión
de alimentos mucho más nobles que el azúcar,
siendo en. cambio ridículo su uso habitual
cuando otras fuentes de calorías, mucho más
ricas, no son ni tan siquiera tenidas en cuenta
La
dietética es ciencia matemática aplicada
a la medicina y por consiguiente hay que aproximación,
so pena de fracasar en el programa dietética
El cálculo dietético de las calorías
es muy exacto expresa en gramos, por lo que no es
posible valorar a ojo la cantidad de alimentos permitidos;
es necesario pesar todos los ingredientes usando una
balanza que pueda estimar variaciones de al menos
10 g –
Generalmente
no se da ninguna importancia a las transgresiones
que se pueden cometer a lo largo del día, ya
que se considera que muchos pequeños errores
no influyen en el resultado final.
Toda
caloría por encima de las permitidas ha de
ser tenida en cuenta, ya que la suma de muchos pequeños
errores, fruto de las tentaciones de la indulgencia
hacia uno mismo y sobre todo de los premios como recompensa
a la rigurosidad con la que se sigue el régimen,
pueden hacer que hasta la más estricta de las
dietas hipocalóricas se tambalee.
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