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A
veces todo empieza al pensar en alguna comida que
me prohíbo comer cuando estoy aciendo dieta.
Otras veces como compulsivamente cuando me siento
sola, deprimida o ansiosa. Me llego a sentir muy tensa
y vacía.
Intento
superar el impulso a comer pero éste se vuelve
cada vez más fuerte. La única forma
que conozco para liberarme de estos sentimientos es
comiendo compulsivamente. Ello me permite enmascarar
los sentimientos de amargura y borrar cualquier problema
que me esté agobiando. Lo malo es que esa sensación
pronto es reemplazada por la de sentirme agotada,
culpable y enojada conmigo misma". María
(paciente)
¿Qué
es trastorno por atracón?
Cuando
se habla de Trastornos Alimentarios, comúnmente
se piensa en la Bulimia y la Anorexia como patologías
únicas dentro de esta categoría. Sin
embargo, en el transcurso de los últimos años,
como consecuencia de estudios e investigaciones científicas
se ha ido perfilando un cuadro que presenta características
particulares y que se conoce con el nombre de Trastorno
del Comer Compulsivo o Trastorno por Atracón.
Si
bien este Trastorno comparte con la Bulimia el rasgo
central: "el comer compulsivamente", se
diferencia en que la persona que lo padece, no incluye
conductas compensatorias inadecuadas (purgas, auto
provocación del vómito, ejercicio intenso,
ayuno, dietas restrictivas); y es mayormente visto
en poblaciones obesas.
En
promedio, el episodio de atracón puede ocurrir
por lo menos dos días a la semana, en un período
mínimo de seis meses.
El
Trastorno puede presentarse tanto en hombres como
en mujeres, siendo su frecuencia ligeramente mayor
en el sexo femenino, en una proporción 3-2.
Los
manuales de diagnósticos internacionales informan
que entre un 15 a 50% de las personas en tratamiento
para adelgazar padecen Trastornos por Atracón,
otros autores informan tasas aproximadas del 30 %.
Por otro lado, se sabe que la aparición y mantenimiento
del Trastorno por Atracón tiene una relación
directamente proporcional a la restricción
alimentaria o dieta restrictiva.
¿Qué
es comer compulsivamente?
Es
una conducta alimentaria que presenta dos características
básicas.
La
ingesta de gran cantidad de alimentos en cada episodio,
la cual resulta ser claramente superior a la que comería
una persona normal en un período de tiempo
(por ejemplo dos horas) y en circunstancias similares.
La sensación de pérdida de control (comer
rápidamente, comer sin hambre, comer a escondidas
para ocultar la voracidad, etc.)
¿Qué efectos produce
el atracón?
Las
consecuencias emocionales inmediatas de los atracones
son profundos sentimientos de frustracciones, enojos,
ansiedad, soledad, aburrimiento o desesperación.
La mayoría sienten mucha verguenza de sus propias
conductas y por lo tanto tienden a mantenerlo oculto
por mucho tiempo, incluso años.
El
resultado es un deterioro progresivo de la calidad
de vida, ya que los episodios tienen repercusiones
directas sobre la salud física y psicológica,
afectando todas las áreas de la persona:individual,
familiar y social. Además, generalmente trae
aparejado el aumendo de peso, que puede llegar incluso
a la obesidad masiva, con todos los riesgos que esta
implica.
"Me
siento tan avergonzada por lo que hago que para ocultarlo
intento comer de una manera relativamente normal ante
los demás, pero, después, en el momento
que nadie me ve, voy a la cocina y acobo con las sobras
en secreto." Claudia (paciente)
¿Cómo
se desencadena habitualmente un atracón?
En
general las personas manifiestan encontrarse comiendo
compulsivamente a partir de sentimientos desagradables.
Sentirse deprimido es un estímulo particularmente
poderoso. Otros desencadenantes emocionales pueden
ser la ansiedad, el enojo, la soledad, el aburrimiento,
la irritabilidad o la desesperación.
¿Qué
relación hay entre dieta y atracón?
El
hacer dietas restrictivas mantiene una relación
directamente proporcional con el atracón. A
mayor restricción alimentaria, mayor probabilidad
de descontrol y desorden con la comida. Como consecuencia
aparece el aumento de peso dando lugar a importantes
cuadros de sobrepeso y obesidad. Comer demasiado poco
genera una presión psicológica y fisiológica
que conduce a la sobreingesta.
Una
vez que este patrón alimentario caótico
se instala tiende a auto mantenerse y hacerse más
crónico.
"Empecé
a comer compulsivamente cuando tenía 17 años.
Cada ingesta me hacía sentir peor, me hacía
odiarme aún más. Nunca admití
mi problema ante nadie. Me justificaba negando lo
que había comido o la cantidad ingerida. Ahora
mirando hacia atrás, veo los años que
he perdido (casi 16) pensando continuamente en la
comida y en mi peso. Fueron muchos años desperdiciados,
sintiéndome deprimida y odiándome a
mí misma. No sabía qué hacer,
pero no quería que mi epitafio dijera:-El deseo
de Julia fue ser delgada-. Esto es lo que finalmente
me permitió tomar la decisión de pedir
ayuda e iniciar un tratamiento." Luisa (paciente)
¿Ante
este cuadro, qué hacer?
En
primer lugar, no resignarse a vivir con un problema
que deteriora progresivamente la calidad de vida y
limita el desarrollo y bienestar personal, familiar
y social.
Pensar
que este problema no tiene solución, o aceptar
vivir con él adaptando todo el estilo de vida
a las condiciones que el problema impone, es erróneo.
Las
altas tasas de fracaso de tratamiento informadas según
investigaciones se deben al rechazo por parte de estos
pacientes a la intervención psicológica,
ya que no entienden la relación existente entre
los factores psicológicos y la conducta requerida
para dejar de comer en exceso (Melamed y Bunge, 2000).
Es
importante saber que hoy por hoy existen tratamientos
especializados altamente eficases para respuesta a
esta patología. La eficacia doe los mismos
radica en el acompañamiento de la indicación
nutricional con una intervención psicológica
especializada.
Por
lo tanto aceptar lo que a uno le está pasando,
tomar conciencia de su gravedad y consecuencia, y
pedir ayuda se convierten en pasos fundamentales para
la búsqueda de soluciones alternativas a una
posibilidad de vida diferente.
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