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| Se
sabe que la fruta se consume como postre, al final de
las comidas, desde tiempos del Imperio Romano. |
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Los
romanos reservaban las frutas al final de sus copiosos e interminables
ágapes porque conocían sus efectos saciantes y anorexigenos.
Por ello y para alargar las fiestas y no frustrar precozmente
sus comilonas, dejaban la uva, cerezas, melones y otras frutas
de temporada como colofón de sus festines. El alto contenido
en fructosa de la fruta le confiere la capacidad para reducir
el apetito
En
la salud
Las frutas son un grupo de alimentos de origen vegetal, con un
alto aporte de vitaminas, minerales, fibra y agua, y un bajo contenido
energético. Estudios sobre la dieta mediterránea
destacan los nutrientes que aparecen en las frutas como agentes
que repercuten beneficiosamente en la salud.
Las frutas juegan un papel importante en la alimentación
equilibrada en cualquier etapa de la vida. Son alimentos bien
aceptados por las personas mayores, básicos durante la
edad adulta e imprescindibles para la formación de buenos
hábitos alimentarios en la infancia y adolescencia. Por
otro lado, la disminución observada en el consumo de frutas,
sobre todo en la población infantil y juvenil, hace necesario
un esfuerzo imaginativo para hacer llegar a la población
la conveniencia de su consumo por su valor nutricional y papel
protector de la salud. En España, el consumo de fruta es
el doble respecto al del norte de Europa.
En la historia
Las primeras domesticaciones de animales ocurrieron en China y
Mongolia. Posteriormente aparecieron los primeros rebaños
de ovejas en Irak y Rumania (9000 a. C). La domesticación
de vacas data de alrededor del 6000 a. C en las orillas del lago
Neuchâtel, Suiza, donde se encontraron las primeras evidencias
de productos de leches fermentadas (cuajadas). Las leches fermentadas
son derivados lácteos muy utilizados por su mayor digestibilidad
y durabilidad con respecto a la leche de procedencia. El origen
se localiza en las tribus nómadas de Oriente Medio, de
los Balcanes y del Cáucaso.
El consumo de los mismos se encuentra muy generalizado, pero cada
pueblo o cultura tiene su propia leche fermentada, dependiendo
de los microorganismos y de las condiciones de producción.
La evolución de estos productos a lo largo de los años
se puede atribuir a las habilidades culinarias de estos pueblos,
que transmitían el arte de la fabricación de la
leche fermentada de generación en generación.
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