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| La
Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto
negro sobre blanco su opinión sobre los alimentos
transgénicos. En 20 respuestas a 'las preocupaciones
de una cantidad de Estados', afirma que 'no se han demostrado
riesgos para la salud humana en aquellos países
en que están comercializados'. |
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Añade que antes de eso se han evaluado minuciosamente y
que los cultivos tradicionales nunca se vigilan con tanto rigor.
Sí ve un 'riesgo real' de que afecten al medio ambiente,
ya que los genes introducidos pueden saltar a otros cultivos.
Un organismo modificado genéticamente (OGM o transgénico)
es aquel al que se le ha modificado su ADN. Con técnicas
de ingeniería genética, se le introduce un gen,
que es un trozo de ADN responsable de la síntesis de una
proteína. El objetivo es que esa proteína confiera
a la planta alguna propiedad: mayor resistencia a las plagas e
infecciones, o que soporte una mayor cantidad de herbicidas. Así,
mejora el rendimiento de los cultivos.
Por
ejemplo, el maíz transgénico llamado Bt es resistente
a las plagas gracias a que lleva integrado el gen que produce
la toxina de la bacteria Bacillus thurgensis, venenosa para los
insectos que atacan al maíz pero inocua para el hombre.
La resistencia a los virus se logra mediante la introducción
de un gen de ciertos virus. Para que resistan los herbicidas se
introduce un gen de una bacteria.
El
documento de la OMS, con pocos tecnicismos, está disponible
desde hace unos días en versión en español
en la página de Internet www.who.int/fsf/GMfood/q&a_sp.pdf.
Incluye las siguientes preguntas y respuestas. En enero de 2003,
estará disponible un informe más detallado.
¿Son
inocuos?
Al
haber muchos tipos posibles de OGM, no es posible hacer afirmaciones
generales sobre la inocuidad de todos', dice el documento. E inmediatamente
añade: 'Los actualmente disponibles han pasado las evaluaciones
de riesgo y no es probable que presenten riesgo para la salud
humana'. Como prueba, asegura que no se han demostrado efectos
sobre la salud humana de los OGM comercializados (maíz,
soja, achicoria, colza, calabazas y patatas). Se consumen desde
hace años en muchos países. La OMS evalúa
que no sean tóxicos, que no originen alergias, la estabilidad
del gen insertado, los efectos nutricionales y cualquier posible
efecto no deseado.
Posibles
riesgos
La
OMS explica los tres riesgos potenciales que tienen estos alimentos.
Que produzcan alergias, por eso se 'desalienta la transferencia
de genes de alimentos' que producen alergias, a no ser que la
proteína que crea el nuevo gen no sea alergénica.
Además señala que en cada transgénico se
ha evaluado que no produzca alergias. No se ha hecho así
con todos 'los desarrollados de forma tradicional'.
Otro riesgo es la transferencia genética, o sea, que el
gen introducido salte a las células de la persona o a las
bacterias que hay en el tracto digestivo. La OMS ve riesgo si
se transfirieran, por ejemplo, genes que confieren resistencia
a antibióticos, 'aunque la probabilidad de la transferencia
es baja'. La OMS y la FAO han incentivado que no se tranfieran
genes que dan resistencia a antibióticos.
Tercera
y mayor preocupación
Que
los genes se desplacen a cultivos convencionales o especies silvestres
relacionadas o que se mezclen los cultivos tradicionales y los
modificados genéticamente. 'El riesgo es real, como cuando
aparecieron rastros de un tipo de maíz que sólo
había sido aprobado para la alimentación animal
en productos de maíz para consumo humano'. Ocurrió
en EE UU. La OMS estudia cómo reducir la contaminación
de los cultivos y asegura que evalúa la estabilidad y los
efectos sobre el medio. También detalla la preocupación
de que puedan introducir genes manipulados en el laboratorio en
poblaciones silvestres, y que la proteína creada afecte
no sólo a las plagas, sino a otros organismos, por ejemplo,
a insectos.
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