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| Según
señalan los médicos especialistas en el
aparato digestivo, el estreñimiento es un mal
muy común entre los adultos, y en cierta medida
desconocido. |
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Esto
se debe a que la mayoría de la gente piensa que padece
estreñimiento cuando no va al baño todos los días.
Hay una confusión a ese respecto, ya que no todas las personas
tienen movimiento intestinal todos los días.
Para algunos, ir al baño dos o tres veces a la semana es
suficiente. De todas maneras, hay que tener muy presente que el
estreñimiento es un síntoma, no una enfermedad.
Se debe hacer frente a él, pero sobre todo mejorando los
hábitos alimenticios y vitales.
La constipación o estreñimiento es un mal digestivo
que puede afectar a las personas a diferentes edades y por diferentes
causas, entre ellas: factores dietéticos, psicogenéticos
(el estado anímico afecta la motilidad), sedentarismo,
abuso de laxantes, problemas constitucionales (enfermedades o
mal formaciones) incluso medicamentos (suplementos de hierro,
bismuto etc.). El estreñimiento se puede corregir con algunos
cambios en su alimentación.
Con
la alimentación debemos lograr 3 objetivos:
- Enriquecer
la dieta con alimentos que favorecen la evacuación. Esto
se logra incrementando los alimentados ricos en fibra y ricos
en ácidos orgánicos (estos últimos contienen
ácidos orgánicos que llegan al intestino con más
agua y sodio estimulando el peristaltismo) también alimentos
concentrados en azúcar.
- Estimular
el movimiento intestinal,
fraccionando las comidas en 6 ó 7 momentos y aumentando
la cantidad de líquidos fríos y tercero, lubricando
la pared intestinal ingiriendo en promedio 2 litros de líquido
al día, además de una pequeña cuota de
grasa vegetal (no cocida) en cada comida.
- Los
alimentos ricos en fibra,
los aconsejados son: vegetales duros y hojas verdes como lechuga,
espinaca, betarraga, brócoli, coliflor, pepino, apio,
alcachofa, pimiento frescos combínelos en un generoso
plato de ensalada.
Frutas ricas en ácidos orgánicos como granadilla,
ciruela, manzana, papaya, pitahaya, uvas, piña, higos
y las frutas deshidratadas en general al menos 3 veces al día.
Alimentos como la avena, el salvado y la linaza están
también recomendadas, estos últimos puede combinarlos
con jugos, leche, yogurt o en infusión por ejemplo en
el desayuno.
Las recomendaciones médicas en caso de padecer estreñimiento
siempre se basan en mejorar la dieta, hacer ejercicio y responder
a la necesidad de ir al baño cuando ocurre, no esperar.
No
todo es comer…
Reeducar
el reflejo defecatorio, acudiendo al baño en horas fijas,
para que así rememoren el horario usual de épocas
con normal funcionamiento intestinal.
Realizar tablas de gimnasia abdominal que puede practicarse a
primera hora de la mañana y antes de la cena, durante 10
minutos. Estos ejercicios estimulan y tonifican la musculatura
abdominal implicada en el proceso evacuatorio.
En ciertas circunstancias el médico podrá prescribir
de forma transitoria algún tipo de laxante, que sirva de
ayuda inicial y complemento a las pautas dietéticas e higiénicas
comentadas.
Puede estar indicado el uso de suplementos de fibra (depende de
la situación de cada persona).
Preguntas
y respuestas
¿Es
lo mismo tomarse un jugo que ingerir fruta fresca?
Cuando se elaboran jugos en casa suele emplearse el exprimidor
por lo que la pulpa, donde está parte de la fibra, no se
aprovecha. Por tanto, es mejor la fruta entera, a ser posible
con piel y bien lavada, o bien los licuados, batidos, compotas
etc., en los que permanece la fibra de la pulpa.
¿Es
cierto que la leche estriñe?
No. Sólo ocurre en personas sensibles, en las que la leche
no es bien tolerada, por lo que se suelen producir episodios alternos
de estreñimiento y diarrea. Por otro lado, el yogur y otras
leches fermentadas ayudan a equilibrar la flora del intestino,
mejoran las secreciones intestinales y estimulan el movimiento
intestinal, por lo que están especialmente recomendados.
Uso
de laxantes
Los
expertos en Gastroenterología recomiendan, como primera
opción en el tratamiento del estreñimiento, una
dieta con abundantes alimentos ricos en fibra (10-15 gramos por
cada 1.000 kilocalorías) y líquidos (hasta 2 litros
al día, de alimentos y de bebidas).
Los suplementos de fibra y los laxantes, se emplearán solo
en caso de que la dieta no tenga el efecto esperado. Recomiendan
que en las situaciones en la que se requiere el uso regular de
laxantes se utilicen suplementos de fibra y agentes formadores
de bolo (fibra que aumenta el tamaño de las heces -salvado
de trigo, semillas de lino, psillium, chitosán) o bien
lactulosa (provoca diarrea acuosa, 15-45 mililitros en una sola
toma, preferiblemente después del desayuno, de empleo en
casos concretos y por poco tiempo), según cada caso.
El empleo de laxantes irritantes debe limitarse a cortos periodos
de tiempo y en casos específicos. Debe informarse a la
población general rigurosamente de los riesgos que conlleva
el uso crónico de laxantes, así como el empleo inadecuado
de estos fármacos como productos adelgazantes. |