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El sobrepeso, la obesidad, el tabaquismo, el estrés
y la vida sedentaria pueden provocar ciertos desequilibrios
en el organismo, como aumento del colesterol y triglicéridos
en la sangre, incremento de la presión arterial
(hipertensión) y diabetes.
Hoy
en día ha surgido en el mercado un sinfín
de productos escasos de calorías o light, gran
variedad que constituye la respuesta de la industria
a la demanda de un mayor número de personas
que presentan enfermedades como la diabetes o la obesidad,
las cuales se hallan directamente relacionadas con
la alimentación.
Existen
dos grandes grupos:
Los bajos en azúcar
y los bajos en grasas.
En el primero
encontramos las golosinas, las galletas, los pasteles,
los refrescos, los jugos y los yogures, entre otros,
a los que se quita su azúcar natural o se evita
utilizar ésta en su preparación, agregando
endulzantes artificiales de menos calorías.
En el segundo
bloque tenemos la leche, los embutidos, los quesos,
la crema, los yogures, los pasteles y las frituras,
en los cuales la grasa es eliminada para ser sustituida
por sustancias que permitan conservar el sabor con
menor energía.
Sin embargo, el verdadero problema de las enfermedades
relacionadas con los hábitos alimentarios (obesidad,
diabetes mellitus, hipertensión) no son los
alimentos en específico, sino el uso hecho
de ellos.
Lo difícil de la obesidad no es la ingesta
de pasteles, galletas, refrescos, postres o frituras,
sino la cantidad consumida y el lugar que se les dé
en la dieta. Si en vez de una nutrición sana
preferimos un refresco, una bolsa de frituras y, cuando
mucho, una torta, por falta de tiempo o cualquier
otro pretexto, el resultado se verá reflejado
en nuestra salud. Aunque el refresco sea light, las
frituras bajas en grasa y la torta de jamón
de pavo, no dejan de ser una alimentación incompleta
y desequilibrada que igualmente alterará nuestra
salud.
A su vez,
cualquiera de estas alteraciones se relaciona con
un mayor riesgo de sufrir enfermedades coronarias
y/o accidentes cerebro vasculares.
El acceso a una información
correcta sobre nutrición permite mejorar y
mantener la calidad de vida al incorporar alimentos
más sanos a la dieta y mejorar la alimentación.
El
"buen comer" no es sinónimo de "comer
alimentos aburridos, caros y feos". Al contrario,
se trata simplemente de incorporar nuevas formas de
cocción, nuevos condimentos y, sobre todo,
de elegir correctamente las combinaciones de los diferentes
grupos básicos de alimentos
1. Hay un estado de escasez. Cuando el aporte
de nutrientes es incompleto o insuficiente y además
hay un aumento en el desgaste del organismo, éste
interpreta la situación como un estado de escasez
e inmediatamente empieza a hacer ajustes para adaptarse
a esta situación.
2.
Hay disminución del metabolismo. Cuando
la cantidad de nutrientes es insuficiente o incompleta,
el organismo baja el metabolismo a un nivel menor
o mínimo, para ajustarse a la cantidad de materia
prima que recibe. El hambre disminuye y la persona
tiene pocas ganas de comer. Pero el desgaste orgánico
que se mantiene, estimula el metabolismo confundiendo
la situación. El organismo entra entonces en
un estado de alarma o de emergencia.
3.
La producción de compuestos será incompleta
e insuficiente. No se producirá alguna
hormona, alguna enzima o se producirán en cantidades
insuficientes o serán de mala calidad, lo que
originará alguna enfermedad metabólica
crónica.
4.
La producción de energía será
insuficiente. Antes de terminar el día,
la persona se sentirá cansada, con sueño
aunque haya dormido bien la noche anterior. Después
de un día normal de trabajo, la persona estará
no sólo cansada, sino agotada. Será
una persona que se está durmiendo a cada rato.
Apenas se queda sentada o recostada, se duerme. Apenas
se sube a un autobús, inmediatamente se duerme.
Si realiza un esfuerzo extra, aunque pequeño,
se agota rápidamente.
5.
La producción de células en general
será incompleta o disminuida. En un
análisis de laboratorio es fácil darse
cuenta cuando falta algún tipo de células.
Lo más común es que sean células
de la sangre.
6.
La reparación de los tejidos será incompleta.
a)
El trabajo de reparación no se terminará.
Aunque la persona haya dormido bien 8 horas, en la
mañana se levantará con sueño.
¿Por qué? Porque el organismo no terminó
el trabajo de reparación y necesita más
tiempo para terminarlo. Lo que el organismo está
haciendo es pedir más tiempo para poder terminar
la reparación, pero debido a que no hay suficiente
materia prima, aunque duerma 20 horas, el trabajo
de reparación no se podrá terminar y
seguirá teniendo sueño.
b)
Los tejidos quedarán sin ser reparados. Si
el desgaste no es reparado, el tejido queda desprotegido,
abierto. Después pasa a estar dañado,
irritado, herido, doloroso. Con el tiempo se inflama,
se ulcera y hasta se perfora. Por ejemplo, la gastritis
no es más que un tejido dañado, no reparado.
c)
La invasión de bacterias, virus y parásitos
es mucho más fácil y por lo tanto se
presentan infecciones más frecuentes.
7.
La defensa del organismo será débil
o muy lenta. Si falta materia prima, las células
de defensa no se podrán producir o se producirán
en forma muy lenta. Por lo tanto, la persona sufrirá
infecciones frecuentes, ya sea gripes, faringitis,
tos, etc. Si cambia el clima, le da una infección;
si está cerca de algún "gripiento",
se contagia, etc.
8.
El crecimiento del organismo será lento y será
mucho menor al esperado. Quizás la falta de
la hormona del crecimiento tenga como causa una alimentación
incompleta.
9.
La producción de espermatozoides u óvulos
estará disminuida
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