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uno de esos milagros de la naturaleza que siempre tiene
efectos maravillosos en nuestro cuerpo. |
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Es de la creencia popular que la vitamina
C se debe ingerir sólo cuando estamos resfriados o tenemos
gripe. Sin embargo esto es totalmente falso, pues esta vitamina
es beneficiosa en cualquier momento, en especial para los niños,
pues sin excepción ayuda a combatir cualquier enfermedad
que nos ataque.
Pero además de tener efectos tan maravillosos con respecto
a las enfermedades, la vitamina C interviene en la formación
del colágeno, proteína que alimenta, refuerza y
mantiene unidos los tejidos del cuerpo. Por esta razón,
también ayuda a que nuestros huesos, dientes y tejidos
sean fuertes y sanos, y con más razón en el caso
de los niños, cuyos huesos y tejidos están en formación.
Como si esto fuera poco, la vitamina C ayuda a que las heridas
y cortadas sanen más rápido debido a que el mismo
colágeno actúa como un pegamento natural que mantiene
unidas las nuevas células de la piel que se forman cuando
una herida se cierra.
Por otra parte, es sabido que el hierro que no proviene de la
carne, como el que se encuentra en los frijoles, en los cereales,
o en las espinacas, es muy difícil de digerir. La vitamina
C lo convierte en un compuesto y facilita su digestión.
De ahí que se recomiende acompañar el cereal con
jugo de naranja, rico en vitamina C.
Por último está demostrado que a largo plazo, la
vitamina C ayuda a prevenir enfermedades del corazón y
el cáncer, pues protege las células del cuerpo contra
la oxidación. Esto quiere decir que si desde niños
ingerimos vitamina C, las probabilidades de enfermarnos con una
afección de este tipo se ve reducida considerablemente.
Es por todas esta razones, que se insiste en que debemos ingerir
vitamina C y dársela a nuestros niños. Por si no
lo recuerdas, son alimentos como la naranja, el limón,
el chile dulce, la toronja, la piña, la mora, el tomate,
y en general los citricos y los vegetales verdes, los que continen
gran cantidad de esta vitamina.
Su
carencia severa produce el escorbuto, cuyos síntomas son
tumefacción, hemorragias en las encías y dolor articular.
Sin embargo, el escorbuto es muy poco frecuente en la actualidad,
ya que las necesidades diarias se cubren con un mínimo
de vegetales crudos que consumamos.
¿Cómo
se detecta su deficiencia?
Cuando existe un leve déficit de vitamina C nos sentimos
cansados, irritables y con dolores en las articulaciones.
Una deficiencia surge por un aporte disminuido de vitamina C,
por malabsorción o porque está incrementada su eliminación
en el organismo.
En cualquier caso se precisan 180-190 días de ingesta negativa,
para presentar síntomas carenciales de vitamina C.
Las necesidades diarias recomendadas de esta vitamina son:
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Niños: de 30 a 45 mg al día.
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Adultos: de 50 a 60 mg al día.
La vitamina C o ácido ascórbico es una vitamina
soluble en agua, por lo que apenas se acumula en el organismo,
lo que implica que debe ser ingerida diariamente a través
de la dieta según las necesidades individuales.
¿Cuáles
son sus funciones?
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Interviene en la formación de colágeno (constituyente
principal del cartílago y del hueso), en la síntesis
de hormonas esteroideas y en el metabolismo de las grasas
(lípidos).
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Tiene influencia sobre la actividad de los leucocitos y macrófagos,
células que componen el sistema de defensas del organismo.
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Mejora la cicatrización de heridas y reduce los síntomas
provocados por reacciones alérgicas.
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Actúa en el organismo como transportadora de oxígeno
e hidrógeno y tiene efectos antioxidantes contra la
acción nociva de los radicales libres, relacionados
con el desarrollo de enfermedad tumoral..
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Participa de forma activa en los procesos de desintoxicación
que se producen en el hígado.
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Inhibe la formación de nitrosaminas (sustancias potencialmente
cancerígenas) en el estómago a partir de los
nitratos, sustancias que se encuentran presentes en ciertas
bebidas y alimentos.
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Interviene en el mantimiento de la integridad de encías,
huesos, dientes y vasos sanguíneos.
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Aumenta la absorción orgánica del hierro presente
en los alimentos.
¿En
que alimentos abunda?
La vitamina C se encuentra casi exclusivamente en frutas y verduras.
Los alimentos en los que abunda son: guayaba, kiwi, mango, piña,
caqui, cítricos, melón, fresas, bayas, pimientos,
tomate, brasicáceas (verduras de la familia de la col)
y espinacas...
Para
aprovechar al máximo el contenido en vitamina C de los
alimentos, los hemos de proteger de la luz, la temperatura y del
oxígeno del aire, ya que estos factores la destruyen. Un
zumo de naranja natural pierde su contenido de vitamina C a los
15 ó 20 minutos de haberlo preparado, y también
se pierde en las verduras cuando las cocinamos (aproximadamente
un 50% del contenido inicial en crudo).
Cantidad
de vitamina C por 100 gramos en crudo de algunos alimentos:
- Kiwi
98 mg/100 g
- guayaba
184 mg/100 g
- pimientos
131 mg/100 g
- grosella
negra 200 mg/100 g
- coles
de bruselas 100 mg/100 g
- limón
36 mg/100 g
- coliflor
70 mg/100 g
- espinaca
52 mg/100 g
- fresas
60 mg/100 g
-
naranjas 50 mg/100 g
Para cubrir las recomendaciones basta con incluir en la dieta
una ración de ensalada y una o dos frutas ricas en vitamina
C.
¿En
que situaciones puede resultar útil un suplemento?
Las encuestas recientes sobre hábitos de alimentación
en la población española elaboradas por J. Aranceta
y colaboradores, han demostrado bajas cifras de consumo de frutas
y verduras, alimentos considerados como fuente primordial de dicha
vitamina. El 35% de nuestra población no consume 2 frutas
diarias (datos de 1995). Un sector de población especialmente
vulnerable es el comprendido entre los 10-20 años. La ancianidad
también requiere especial atención ya que, con dosis
idénticas los niveles plasmáticos obtenidos en las
personas ancianas, son menores que las jóvenes.
Asimismo,
las necesidades de vitamina C están aumentadas en situaciones
tales como el embarazo, la lactancia, el estrés, el abuso
del tabaco, la toma de anticonceptivos orales, la recuperación
una lesión y ciertas enfermedades que alteran el aprovechamiento
de esta vitamina.
En estos casos concretos, el especialista revisará la dieta
y valorará la posibilidad de complementarla con un suplemento
de vitamina C durante un período concreto de tiempo.
Exceso
de vitamina C
La ingesta elevada de vitamina C puede ser perjudial pudiendo
dar lugar a alteraciones gastrointestinales tales como diarreas
y calambres abdominales, e incluso puede favorecer el desarrollo
de ataques agudos de gota y empeorar una litisasis renal por cálculos
de oxalato, ya que la vitamina C se transforma en oxalato en el
cuerpo humano. |