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| Planificar
el menú para toda la semana o el mes, es un excelente
hábito que puede aportarte muchos beneficios.
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Esto
es un método eficaz que nos asegura una alimentación
equilibrada y variada al plasmar todos los grupos de alimentos
con la frecuencia recomendada a lo largo de la semana, es la elaboración
de una plantilla (puede ser semanal, quincenal, mensual...). Para
ello, el primer paso consiste en elaborar el esquema de un día,
y posteriormente trasladarlo a la plantilla. Dependiendo de la
costumbre de cada persona, el horario de trabajo y la intensidad
de mismo, las comidas serán más o menos copiosas
y se repartirán en varias tomas.
Ejemplo
de consumo Diario
Desayuno
No
es necesario que sea copioso pero si bien pensado para cubrir
las necesidades nutritivas de cada persona, ya que un desayuno
mejor o peor planteado condiciona el rendimiento físico
y mental del resto del día. Otra opción es repartirlo
en dos tomas (desayuno ligero y almuerzo).
Comida
En
nuestro país representa la toma más importante del
día. Puede consistir en un primer plato de farináceos
(patata, legumbre, arroz, pasta) o verduras, un segundo plato
proteico (carne o pescado o huevo) acompañado de guarnición
y un postre.
Merienda
Toma
aparentemente poco importante, pero si no se cuida puede desequilibrar
el resto de la dieta, ya que a esas horas apetece picar y consumir
alimentos poco convenientes.
Cena
Más
ligera que la comida pero tratando en la medida de lo posible
seguir la misma presentación (primer plato, segundo, guarnición
y postre).
¿Cómo
organizo los alimentos?
Una
vez planificado el menú de la semana se procede a elaborar
la lista de la compra. Es recomendable llevar un orden a la hora
de la compra, de manera que ganaremos en seguridad alimentaria
y también conseguiremos ahorrar en la compra . A principios
de mes, se puede elaborar una lista en la se indique aquellos
alimentos que se deben o se pueden comprar a diario, semanal y
mensualmente.
DIARIAMENTE
Alimentos muy perecederos: pan, verdura y carne o pescado frescos.
UNA VEZ POR SEMANA
Verduras y hortalizas de larga conservación (lechuga, zanahoria,
berenjena, calabacín, tomates, etc), patatas, fruta variada,
yogures y otros productos lácteos, huevos, embutidos o
fiambres, pan de molde o tostado...
UNA VEZ AL MES
Leche esterilizada o pasterizada, cereales y otros productos de
desayuno, conservas vegetales o animales, congelados, arroz, pastas
alimenticias (macarrones, fideos, espaguetis...), legumbres, zumos
de frutas y aceites vegetales (oliva, semillas...)
De
esta manera siempre se puede disponer de una despensa completa,
pudiendo improvisar una comida rápida pero nutritiva, ahorrando
tiempo para poder realizar otras actividades.
Igualmente,
a la hora de elaborar los platos hay que tener en cuenta ciertos
aspectos con el fin de que la comida resulte dietética
y gastronómicamente aceptable. Para ello, se ha de cuidar
la calidad organoléptica de cada menú:
- Sabor
Alternar los alimentos, tratando de que no se repita
el mismo ingrediente en el primer y segundo plato o en la comida
y en la cena o en días consecutivos.
- Textura
Contraste de preparaciones culinarias para evitar la
monotonía (cocido, vapor, plancha, guisado, frito, etc).
- Valor
de saciedad Conviene que no coincidan en el mismo menú
platos demasiado pesados o por el contrario, demasiado ligeros.
- Presentación
y color Un
plato bien presentado estimula el apetito.
Beneficios
del Plan
1) Ahorras tiempo:
- Haces un solo viaje al supermercado y compras para toda la semana.
- No te preguntas a diario qué cocinar.
- Puedes preparar comidas anticipadamente.
- Puedes elegir recetas fáciles y rápidas, por lo
que dispones de más tiempo sin descuidar tu alimentación.
2) Ahorras dinero:
- Permite evitar tentaciones y compras innecesarias.
- Puedes planificar el menú tomando en cuenta las ofertas.
- La comida preparada en casa siempre será menos costosa
que comer fuera o comprar comida rápida.
3) Llevas una alimentación más equilibrada:
- Puedes planificar comidas variadas y con gran aporte de nutrientes.
- Evitas la compra improvisada de alimentos poco saludables.
- Los horarios y tiempos de comida están más organizados,
por lo que es más fácil respetarlos.
4) Reduces el estrés:
- No sientes la presión diaria sobre qué van a almorzar,
qué preparas para la cena, no tienes tiempo de pasar a
comprar, etc.
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