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Calidad
de la proteína de los insectos comestibles
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Portada
del Informe
Insectos comestibles
Los
insectos y las arañas también se comen
Una
Dieta del futuro?
Donde
se venden?
Valor nutricional del grillo
Quiero comer insectos
Quiero comer insectos
Recetas y Postres
Las cifras arrojadas por los aminogramas de los insectos comestibles,
los cuales se realizaron en colaboración con el Dr. Hector
Bourges del Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador
Zubirán", con el objeto de conocer la calidad de la
proteína de los insectos comestibles, en donde hacemos énfasis
en la cantidad de aminoácidos esenciales que poseen, ya que
necesitan ser ingeridos en la dieta cotidiana, y no pueden ser formados
durante el metabolismo y comparándolas con el Patrón
FAO 1973, en donde a la metionina se le adiciona la cifra obtenida
para la cisteína y a la fenilalanina se le agrega la de la
tirosina (aminoácido dispensable), demostró que los
insectos comestibles sobrepasan los valores dados por la FAO, en
la mayor parte de los aminoácidos esenciales que son: la
lisina, valina, leucina, treonina, isoleucina, siendo sólo
menor la cantidad de metionina más cisteína en las
especies correspondientes al Ahuahutle y al Axayacatl, que en cambio
son ricas en triptófano, el cual en general es ligeramente
limitante en las especiesrestantes, lo que da en los insectos comestibles
que han podido ser estudiados y que ingerían los antiguos
mexicanos, una calificación química que va de 10%
que pertenece a los jumiles de taxco (Euchistus taxcoensis) hasta
81% para la "Botija" del maguey (Sciphophorus acupunctatus),
siendo en general de 70% para las especies de avispas, 80% para
los "Escamoles" y de 56% a 65% para los diferentes chapulines
.
Tomado de :Ramos-Elorduy, Julieta y José Manuel Pino Moreno,
Los insectos en el México Antiguo. Estudio etnoentomológico.
México, ATG Editor, 1989. pp. 53 y 54.
Valor nutritivo de insectos comestible en las antiguas culturas
de México
Se ha aseverado por muchos autores, que el hambre y la desnutrición
que existen en nuestro país, es una consecuencia y una secuela
del colonialismo (Zubirán, et al., 1974), e igualmente se
ha mencionado que los antiguos mexicanos deberían de haber
tenido una dieta rica y variada (Bourges, H., 1984). Se ha reportado
que los españoles les prohibieron cultivar el amaranto (Gómez
Lorence, 1984), llamada actualmente "alegría",
semilla con la cual se nutrían y que también tenia
significado místico y religioso, ya que ingerían las
figuras de sus deidades formadas por la "alegría",
de igual manera como se hace en la religión católica
con la hostia, y que se les permitía únicamente tener
una gallina por familia y ningún otro animal que pudieran
cultivar y obtener de el los la proteína animal tan necesaria
para el ser humano, todo eso acarreó la desnutrición
y el tipo de dieta considerada actualmente "monótona"
por ser base de maíz, frijol y chile, que persiste y provoca
graves deficiencias nutricionales.
Se reporta que el maíz suple el 80% de las calorías
de la dieta (Zubirán, S. et al., 1974). También se
ha publicado que la capsaicina del chile provoca en el cerebro la
producción de unas sustancias llamadas "endomorfinas"
que dan la sensación de bienestar al individuo (Soli Long,
J. 1 978) sin embargo, aún así esto no es suficiente.
En la clasificación de la alimentación por áreas
geoeconómicas realizada por (Ramírez, H.J. et al.,
1973), se dan cuatro tipos de alimentación para República
Mexicana: la clasificada como buena, en donde el promedio de calorías/día
son 2,330, la ingesta de proteína total es de 69 g. y la
proteína animal es de 20 g sin existencia de desnutrición,
esta se reporta para los Estados de Baja California, Sonora y parte
de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, y Durango,
es decir el norte de República, además parte del Estado
de Michoacán y Campeche. Después la clasificada como
alimentación "regular" con 2,124 calorías/día
con una ingesta total de proteínas de 60 g de donde sólo
15 g de ellas son proteína animal y con 1 % de desnutrición
del tercer grado, esta se encuentra en los Estados de Chihuahua,
Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas, Nayarit, Jalisco,
Quintana Roo, Campeche, Morelos, Colima y parte de Michoacán,
Guerrero, Veracruz, Tamaulipas, Tabasco y parte de Yucatán.
La alimentación clasificada como "mala" cuenta
con un consumo de 2,064 calorías/día, con una ingesta
total de proteína de 56 g de las cuales 10 g son de origen
animal, teniendo un 3.5% de desnutrición del tercer grado,
se encuentra en los Estados de San Luis Potosí, Guanajuato,
Hidalgo, parte de Puebla, Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Chiapas. Y
por ultimo la alimentación catalogada como "muy mala",
con un consumo de 1,893 calorías/día y una ingesta
de proteínas de 50 g de las cuales sólo 8 g son de
proteína animal, con un 4.1% de desnutrición del tercer
grado, esta se encuentra en los Estados de Aguascalientes, Guanajuato,
Querétaro, San Luis Potosí, Hidalgo, Estado de México,
Tlaxcala, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Yucatan y parte de Chiapas,
Chihuahua y Michoacán.
En la linea de investigación que desarrollamos en el Instituto
de Biología de la UNAM "Los insectos como una fuente
de proteínas en el futuro", nos interesamos en el estudio
de los insectos comestibles de las zonas catalogadas con nutrición
mala y muy mala, habiendo rastreado hasta la fecha 247 especies
de insectos comestibles. Asimismo hemos realizado estudios en coordinación
con otros investigadores como es el caso de Bourges, R.H., Flores,
R.A., González, M.O., Martínez, S.N., Muñoz,
J.L., Pérez, R.M, Romero, S.L. y Valle, V.P. De estos estudios
se ha desprendido que los insectos comestibles poseen una gran riqueza
proteínica y vitamínica (sobre todo del grupo B),
tienen asimismo buenas cantidades de algunos minerales (sodio, potasio,
fósforo y calcio) (Ramos-Elorduy, J., R.M., Pérez,
J.M. Pino M. y J.L. Munoz, 1983a, Ramos-Elorduy, J., J.L. Munoz
y J.M. Pino M., 1984), lo que es importante en la llamada por Josue
de Castro (1973) "Hambre especifica".
En algunos casos, como en el de los gusanos de maguey que son ricos
en grasas (Bachstez, M. yA. Aragón, 1945), lo que es importante,
ya que según Tranfo, L. (1974), muchos habitantes de México
presentan también deficiencia de consumo de grasas en su
dieta cotidiana.
Esto nos ha permitido percatarnos de la importancia y magnitud del
consumo de insectos en diferentes comunidades étnicas de
nuestro país, por la forma de consumirlos y aprovecharlos
íntegramente, aseveramos que forman actualmente y sin duda
también en la antigüedad, una parte primordial en la
dieta de estas gentes.
Como se puede observar la cantidad de proteínas que albergan
los insectos oscila de 9.45% que es el valor más bajo y corresponde
a la hormiga mielera, en donde en realidad se explota el sabor dulce,
es decir los carbohidratos que posee en un 77.67% viendo que el
valor mas alto en proteínas corresponde a la mezcla de chapulines
del género Sphenarium junto con la especie Melanoplus mexicanus
que posee un 77.63% y el de la avispa Polistes major con 71.99%.
Los gusanos o larvas de mariposas o escarabajos tuvieron entre 20%
y 40 % de proteínas, 16 de estas especies albergaron más
del 50% de proteinas, es decir que más de la mitad de cada
gramo está formado por proteínas , pero en chapulines
y avispas las cifras oscilaron del 70% al 77% en los primeros y
por lo general más del 60% den los segundos, superando así
a la carne de res, que en la base seca tiene de 50% a 57% de proteínas,
siendo que de 40 especies presentadas de insectos comestibles, 14
de ellas la superan, es decir en este caso equivaldría a
la tercera parte de éstas.
Los gusanos o larvas se muestran ricas en grasa, al igual que los
estados inmaduros de las hormigas y las abejas sin aguijones, en
el mismo caso están las chinches terrestres.
La fibra cruda en los insectos comestibles se encuentra en baja
proporción, al igual que en general las cantidades de carbohidratos
que albergan, siendo siempre el para metro correspondiente a las
proteínas el más elevado.
Tomado de :Ramos-Elorduy, Julieta y José Manuel Pino Moreno,
Los insectos comestibles en el México antiguo. Estudio etnoentomológico.
México, ATG Editor, 1989.
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