| El
menú del día es muy habitual. En ocasiones
la carta del restaurante se escapa a las posibilidades
económicas del cliente. Otras veces simplemente
por cuestión de elección o comodidad
porque ¿quién no ha pedido alguna vez
un menú del día?
Una de las mayores virtudes de los menús del
día que ofrecen los restaurantes es su bajo
precio respecto a los demás platos ofrecidos
en la carta. Además la elección suele
ser mucho más sencilla debido a que la oferta,
tanto de platos como postre, es más reducida.
El menú del
día es siempre una alternativa válida.
Incluso se ha desligado de la fama de ser una elección
para quién no posee una economía desahogada.
Con esta oferta acompañada de otro menú
especial, pero también del día, se ha
“dignificado” esta parte de la carta del
restaurante.
Pero los restaurantes
no están obligados a incluirlo entre su oferta.
A pesar de ser una práctica habitual no existe
una normativa sobre tales menús. Sí
la hay, en cuanto a su existencia, pero no en cuanto
a que deba existir en todos los establecimientos.
Problemas
del menú
Una mala combinación
de alimentos puede llegar a causar problemas. La acertada,
favorece la buena digestión; la inadecuada
puede dificultarla. Uno de los problemas que presentan
los menús del día es que muchos ofrecen
una baja calidad nutritiva. Eso a pesar de que la
oferta de platos es muy variada. Las máximas
de la nutrición son dos. Primero, comer de
todo en pequeñas cantidades; en segundo lugar,
no abusar de las frituras. Aquí se plantea
el problema con los menús del día.
Las personas que suelen
comer habitualmente un menú del día
pueden acabar cansados de ingerir frituras. Ello conlleva
una saturación en el aspecto gastronómico
y un perjuicio para la salud por el exceso de grasas.
Estas suponen un incremento del peso o del colesterol.
En muchos casos, es un problema saber cada cuánto
tiempo se cambia el aceite utilizado para las frituras.
Este dato es importante pues el aceite puede tener
muchos residuos al emplearse varias veces.
Exigencias
y opciones
El mayor inconveniente
de los menús del día es que la gente
se cansa de ellos. No en cuanto a su variedad, porque
un restaurante puede presentar uno diferente cada
día de la semana. Lo que sucede es que el tipo
de cocina es el mismo, satura y genera cansancio.
Las características
comunes que presentan son tres: mucha grasa, muchas
combustión y poco producto fresco. La opción
dentro del menú del día pasa por sustituir
productos dentro del menú o prepararlos de
forma diferente. Por ejemplo, incluir más productos
frescos en vez de congelados (caso del pescado) o
prepararlo de diferente manera (pescado a la plancha
en vez de frito).
También muchos
bares o restaurantes ofrecen menús a trabajadores
mayoritariamente del sexo masculino. Al tener estos
una mayor capacidad corporal requieren más
cocidos que ensaladas, verduras, etc. Las legumbres
son recomendables aunque a veces están demasiado
condimentadas, lo que equivale a un exceso de grasa.
El tener que ajustar
el precio conlleva también la poca presencia
de productos frescos como pescado o verdura. La normativa
de higiene y seguridad es aplicable a toda la carta.
Pero se intenta regular las exigencias en función
del número de comidas ofrecidas y de su tipo.
No es lo mismo un restaurante
dedicado a ofrecer banquetes que otro que ofrece al
cabo del día unos pocos menús. A más
menús ofrecidos, más exigencias de todo
tipo. Hay unos baremos en cuanto a las exigencias
requeridas sobre los frigoríficos utilizados.
Por ejemplo, respecto a su capacidad de frío,
a la separación entre alimentos crudos y cocinados,
etc. En muchos restaurantes esto es algo inviable.
Otro requisito es no
utilizar mayonesas caseras y usar huevos pasteurizados
(por ejemplo, si no se cuaja una tortilla). Existen
inspecciones higiénico-sanitarias habituales
en cuanto a estos temas. En definitiva, la calidad
debe ser parecida en un menú del día
respecto a la de los platos de la carta. Pero la seguridad
siempre ha de ser la misma. Esta es una obligación
y la calidad, un valor añadido.
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