|
Laura Ochoa
No solo de cosméticos vive la piel. Una dieta
correcta, rica en vegetales y frutas, es el primer
paso para lucir un cutis bonito y una epidermis cuidada
y bien hidratada.
Más
fuerte de lo que parece, pero a la vez más
sensible de lo que creemos: así es la piel,
una auténtica barrera protectora del organismo.
Estamos acostumbrados a limpiarla y cuidarla con geles,
cremas y cosméticos. Sin embargo, la belleza
y salud de la piel reside en una alimentación
equilibrada y variada, rica en ciertas vitaminas y
minerales.
Una
forma de llevar este tipo de dieta es consumir altas
dosis de frutas y verduras, algunas de ellas, por
su composición nutricional, son especialmente
adecuadas para proteger la piel y mejorar su aspecto.
Los
mejores antiarrugas
Las frutas y hortalizas de color amarillo y anaranjado,
y las verduras de hoja verde contienen buenas dosis
de los precursores de la vitamina A, es decir, de
betacarotenos. Esta vitamina es indispensable para
la formación de los tejidos, las mucosas y
las células de la piel. También contribuyen
a frenar la acción de los radicales libres
y, por tanto, el envejecimiento cutáneo y de
otros órganos.
Por
eso, es conveniente consumir frutas como el melocotón,
el albaricoque, el melón y el caqui, y verduras
como la calabaza, la zanahoria, la acelga, el perejil,
el berro, la col, la espinaca y la escarola.
Sus
concentraciones de vitamina A varían desde
los 1100 microgramos por cada 100 gramos de producto
de zanahorias y perejil a los 583 microgramos de las
acelgas, pasando por los 830 de las coles o los 816
de las espinacas. En el apartado de las frutas, los
melocotones contienen 73 microgramos, el caqui 100
y los albaricoques 298.
Antioxidantes
naturales
Los cítricos, los kiwis, las frutas rojas,
las fresas, los berros, la familia de las coles y
el perejil son alimentos ricos en vitamina C. Además
de su papel antioxidante, todos son imprescindibles
para la buena cicatrización de las heridas
e intervienen en la producción del colágeno,
que otorga elasticidad a la piel y hace que se deteriore
más despacio.
Cutis
luminosos con vitamina E
Además de las frutas y verduras frescas, es
aconsejable consumir frutos secos. Una ración
diaria, no muy grande, es suficiente ya que aportan
muchas calorías. Son ricos en vitamina E, igual
que los vegetales de hoja verde y las frambuesas.
Las
almendras, nueces o pistachos, junto a las verduras
y frutas mencionadas, consiguen reducir la oxidación
celular, el envejecimiento de la piel, a la que proporcionan
elasticidad, e incluso pueden ir bien contra las manchas
cutáneas. Además, las nueces y las avellanas
son ricas en cobre, que actúa como antiinflamatorio,
mejorando trastornos cutáneos de este tipo,
además de intervenir en la síntesis
de la elastina.
Otra
variedad recomendable para mantener una piel bella
y luminosa es el plátano. Se trata de una fruta
rica en zinc, un microelemento antioxidante, que mejora
la renovación de las células cutáneas
y que además las tonifica.
El
brécol, por su parte, atesora buenas concentraciones
de magnesio, que contribuye a expulsar los tóxicos
del organismo, lo que sin duda se nota en la piel.
También posee propiedades antiestrés.
No debemos olvidar al tomate, una hortaliza muy consumida,
que aporta un pigmento con cualidades antioxidantes:
el licopeno.
¿Y
cuando llega el calor?
Con la llegada del buen tiempo dejamos ver más
nuestra piel y apetece especialmente mostrarla bonita
y luminosa. Todas estas frutas y verduras ayudan a
conseguirlo, pero es necesario que formen parte de
la alimentación durante todo el año.
También es imprescindible mantener el cuerpo
y la piel bien hidratados, bebiendo al menos 2 litros
de agua diarios. Una buena vía para lograr
la hidratación y los nutrientes beneficiosos
para la piel la constituyen los zumos naturales, tanto
de frutas como de verduras. Cuando el calor aprieta
resultan muy apetecibles y son menos pesados de tomar.
|