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Las
necesidades energéticas se definen como la
cantidad de energía necesaria para man-te-ner
la salud, el crecimiento y un nivel apropiado de actividad
física.
El gasto energético está compuesto por
varios componentes:
-
Tasa Metabólica Basal (TMB)
-
Efecto Térmico de los Alimentos (ETA)
-
Termorregulación
-
Actividad Física
Metabolismo basal: El concepto de
metabolismo basal engloba a aquel gasto energético
destinado al mantenimiento de las funciones vitales
como puede ser la actividad cardiorres¬piratoria,
la excreción, el mantenimiento de la temperatura
corporal, y el mantenimiento del tono muscular.
Acción termogénica de los alimentos:
se denomina al consumo energético empleado
en la digestión, absorción, distribución,
excreción y almacenamiento de los nutrientes.
En una dieta mixta, la termogénesis inducida
por los alimentos no es superior al 10% del gasto
energético total, siendo las proteínas
las que conllevan la mayor parte del consumo.
Termorregulación: los mamíferos
regulan su temperatura corporal entre límites
estrechos. Este proceso es llamado termorregulación.
Sin embargo, parece ser que la temperatura am¬biental
tiene poca influencia sobre el gasto energético.
Actividad
física: se suele clasificar en función
de la actividad cardiaca o respiratoria y a través
del consumo de oxígeno, esto hace diferir el
gasto energético de acuerdo a los niveles de
actividad física del individuo. (Sedentario,
leve, moderada, intensa)
Equilibrio
Energético: La clave para ganar o perder peso
Nuestro
cuerpo absorbe y utiliza la energía contenida
en los alimentos que ingerimos para mantener las distintas
funciones internas y las actividades diarias.
Para mantenernos en un peso saludable, debemos conocer
el valor calórico total que necesita nuestro
organismo en función de la talla, el peso,
sexo y la actividad diaria, luego tenemos que proporcionarle
la cantidad adecuada de raciones de cada uno de los
nutrientes esenciales para no cometer excesos y obtener
una alimentación equilibrada.
La actividad física es la variable más
importante que modifica nuestro peso.
Si somos sedentarios o nos mantenemos en reposo absoluto
el gasto energético será menor, que
cuando nos mantenemos en movimiento, y realizamos
una rutina regular de ejercicios físicos.
Aumentamos
de peso cuando comemos alimentos en demasía
acumulando más energía de la que nuestro
cuerpo precisa.
El proceso metabólico del exceso de nutrientes
da como resultado la creación de grasa corporal.
Nues-tro organismo tiene infinita capacidad para almacenar
grasa alojándola donde la genética de
cada uno ordena, quedando luego fielmente reflejada
en nuestro físico y en el peso corporal.
Mantenemos
nuestro peso cuando se produce el equilibrio entre
los alimentos que ingerimos y la energía que
utilizamos para mantener la tasa metabólica
basal y realizar las actividades diarias
Disminuimos
de peso cuando el aporte nutritivo es menor a los
requerimientos energéticos de nues-tro cuerpo
obligándolo a utilizar los depósitos
grasos para obtener el combustible necesario para
mantener todas las funciones.
La cantidad de energía contenida en la comida
que ingerimos y la cantidad de energía usada
por nues-tro cuerpo se expresan en calorías.
La energía de los alimentos se cuenta en kilocalorías,
que es una unidad con la que se evalúa la energía
que liberan los diferentes alimentos y se la define
como la can¬tidad de calor que eleva en 1°C
la temperatura de 1 gramo de agua. En el caso del
cuerpo humano, gran consumidor de energía,
se utilizan valores grandes y por eso, se aplican
Kilocalorías (muchas veces mal llamadas calorías)
Los alimentos varían en su contenido calórico,
Los carbohidratos, las grasas, las proteínas
y el alcohol contienen calorías. El agua, las
fibras, las vitaminas, y los minerales no contienen.
La
cantidad de energía que aporta cada uno de
estos nutrientes al cuerpo es de:
Hidratos
de Carbono 4 cal. por gramo
Proteínas 4 cal. por gramo
Grasas 9 cal. por gramo
Alcohol 7 cal. por gramo
Analizaremos el caso de Juan, María y Pedro;
tres situaciones diferentes, que reflejan actitudes
y re¬sultados diferentes.
Juan,
durante el año tiene un trabajo muy activo
y estresante es por ello que en las vacacio¬nes
su principal objetivo es descansar, nada de actividad,
solo descanso físico, y mental. Re¬costado
en su reposera pasa varias horas por día meditando
y disfrutando de la naturaleza.
Su alimentación no ha variado mucho con respecto
al resto del año, es decir que su sistema digestivo
y por consiguiente los demás sistemas de su
organismo no se han tomado vacaciones, siguen traba¬jando
igual o tal vez más que durante el período
laboral de Juan ya que en vacaciones las tentaciones
son mayores, las comidas principales son más
abundantes, los postres, los tragos con amigos, etc.
To¬das estas situaciones llevan a Juan a consumir
un exceso de calorías, (alrededor de 3.000
por día) pero su gasto calórico ha disminuido
por su vida sedentaria (2.000 calorías por
día), es decir que hay un sobrante de nutrientes
importante que su organismo almacena como grasa.
Si Juan aplicó esta conducta alimentaria durante
todos los días de sus vacaciones el aumento
de peso será notable.
María,
en su primer día de vacaciones realizó
distintas actividades, media hora de bicicleta, otro
tiem-po similar lo ocupo en natación y junto
a un grupo de amigas salio a caminar a orillas del
mar, todos estos movimientos los realizó a
lo largo del día, evitando sobre exigir su
físico. Mantuvo esta rutina a lo largo de sus
vacaciones y no descuidó su alimentación,
fue moderada, y ordenada realizando las in-gestas
diarias recomendada en cantidades adecuadas. Debido
a su conducta pudo manejar algunas tentaciones y equilibrar
el balance energético.
En consecuencia María logro mantener su peso.
Pedro,
ha comenzado ha cambiar sus hábitos alimentarios
para bajar de peso ya que aún no ha salido
de vacaciones y quiere lucir mejor.
Guiado por un profesional en alimentación ha
logrado, en principio, entender que debe consumir
me¬nos calorías e incrementar su actividad
física.
Para bajar de peso, el aporte energético tiene
que ser menor al que su organismo gasta a diario para
obligar a este a que recurra a gastar la reserva que
tiene acumulada como grasa y la que justamente hace
que Pedro tenga sobrepeso.
Para lograrlo en forma saludable tuvo que hacer algunos
cambios, en especial su actitud ante la co¬mida,
en principio tomarse el tiempo necesario para incorporar
como mínimo las cuatro ingesta diarias, consumir
más frutas y verduras, también algo
de lácteos y elegir las comidas con menos contenido
de grasa en su composición y en su preparación,
estos importantes cambio alimentarios más la
incorporación de algunas de las activida¬des
recomendadas (bicicleta, natación, caminatas
etc.) han logrado que Pedro además de bajar
algu¬nos kilos haya mejorado notablemente su estado
general.
Hay
tablas orientativas para conocer el gasto metabólico
basal y la variación del mismo según
las acti-vidades que realicemos, pero hay que tener
en cuenta que cada persona hace un uso diferente de
los nutrientes que ingiere, con mayor aprovechamiento
en unos casos y menor en otros.
Es apropiado la visita a un profesional de la salud
si se quiere conocer aproximadamente los valores energético
que precisa nuestro organismo y así poder acotar
el margen de errores que cometemos en nuestra alimentación,
ya sea por abundancia o por disminución de
nutrientes.
Susana Aríngoli
Instructora en Salud, Alimentación y Actividad
Física
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