La aceituna de mesa se puede considerar como un alimento
de gran valor nutritivo, rica en componentes grasos
de gran calidad, contiene todos los aminoácidos
esenciales, gran cantidad de minerales, un apreciable
contenido en carotenos (provitamina A), vitamina C
y tiamina, y buena cantidad de fibra, aportando unas
150 calorías por 100 gramos de alimento.
Pertenece a un grupo
de alimentos cuyo factor común es la elevada
proporción de grasas, hasta un 20%, que entran
en su composición, al igual que la soja, cacao,
girasol, piñones, almendras, nueces y avellanas.
Consumir
con moderación
Este tipo de alimentos
no resultan indicados durante las primeras edades,
ya que aunque el individuo necesita grasas, éstas
deben ser más diluidas, pues aún no
existen los fermentos necesarios para degradarlas.
A medida que aumenta la edad pueden consumirse de
forma progresiva. Los individuos adultos pueden incluirlo
en la dieta, pero teniendo en cuenta que su aporte
calórico es alto.
Durante la vejez su
consumo debe disminuir pues el gasto calórico
es menor, la capacidad metabólica disminuye
y el colesterol se eleva en proporción al consumo
de grasas. En procesos de diabetes u obesidad son
desaconsejables, ya que se tiende a proporcionar al
enfermo dietas bajas en calorías y un consumo
pobre en alimentos grasos.
Variedades
Se denomina aceituna
de mesa al producto preparado a partir del fruto sano,
limpio y suficientemente maduro del olivo una vez
que se le somete a tratamientos que garanticen su
calidad, buena conservación, e inocuidad para
el consumidor. De las distintas variedades de aceituna
de mesa, la más conocida es la manzanilla:
la de mayor importancia y calidad, y que se cultiva
casi exclusivamente en la provincia de Sevilla.
También destaca
la rapazalla o rapasayos, otra variedad sevillana
que además se cultiva en otras regiones donde
suele llamarse carrasqueña. La gordal es muy
apreciada para rellenar con anchoas o pimientos, así
como la manzanilla basta o moroma. Estas cuatro variedades
son utilizadas en gran escala por las industrias dedicadas
a la preparación y condimentación de
aceitunas verdes en salmuera.
Verdes
y negras
La
piel de las aceitunas tiene una coloración
variable, siendo los pigmentos predominantes la clorofila,
la santofila, los antocianos,… De hecho pueden
dividirse en verdes y negras. Las verdes se obtienen
de frutos recogidos durante la maduración,
antes del envero, cuando alcanzan tamaño normal.
El color del fruto pasa del verde al amarillo pajizo.
Una vez recolectadas se reblandecen en agua de cal
y se conservan en salmuera.
De color del tiempo:
frutos de color rosado pálido, vivo o castaño,
recogidas antes de maduras, sometidas o no a tratamiento
alcalino y listas para consumo. Negras: obtenidas
de frutos que sin estar totalmente maduros se oscurecen
mediante oxidación y han perdido el amargor
con lejía alcalina, debiendo envasarlas en
salmuera. Negras naturales: las obtenidas de frutos
recogidos en plena maduración o casi maduras
pudiendo presentar colores rojizos, castaño,
violeta o negro verdoso.
Una vez elegida la
variedad más apta para el aderezo, se lavan
las aceitunas. Acto seguido, se tratan con lejía
alcalina para eliminar el amargor característico.
Luego se lavan con agua para eliminar el exceso de
alcalinidad, y se colocan en salmuera o solución
salina al 10% a 25º-28º C con el fin de
favorecer el desarrollo de las bacterias beneficiosas.
Las
salmueras
Las
salmueras pueden estar adicionadas de azúcar,
vinagre, ácido láctico, aceite y otras
sustancias autorizadas, para llegar finalmente al
aliño o aderezo que lleva productos aromáticos
vegetales. Los ingredientes utilizados como rellenos
son pimiento, pasta de pimiento, cebolla, pasta de
cebolla, avellanas, aceituna, alcaparra, cáscara
de naranja o limón, anchoas, etc… y se
autorizan una serie de aditivos como ácido
benzoico, ácido sórbido, ácidos
láctico y cítrico.
Las condiciones óptimas
de conservación para estos frutos son una temperatura
entre 7 y 10ºC, humedad relativa del aire de
85-90% y un tiempo de conservación en estas
condiciones de 4 a 6 semanas. Antiguamente se almacenaban
las aceitunas en forma de atrojado en montones o trojes,
dejando que la temperatura o fermentación interior
llegara a unos 40ºC.
En
la Actualidad
En la actualidad no
se atrojan las aceitunas, utilizando cajones en el
frigorífico, aunque también existen
otros métodos para conservar los frutos en
las almazaras, mediante el uso de sustancias antifermentativas.
Las aceitunas negras
acompañadas de pan con tomate resultan una
merienda muy nutritiva. En las ensaladas de lechuga,
se pueden añadir cualquier tipo de aceitunas.
Lo ideal es mezclar colores y sabores distintos. Las
ensaladas a base de escarola o endibias, más
amargas, combinan mejor con las negras dulces, por
el contraste de sabor.
Lésqueixada
a base de bacalao y tomate relleno queda estupenda
con las negras dulces. Las ensaladillas resultan deliciosas
con aceitunas rellenas de anchoas, troceadas. También
es una buena idea rellenar los calamares con un sofrito
de cebolla y ajo, las patas troceadas, aceitunas verdes
sin hueso, piñones y perejil picados.
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